La noche de San Juan siempre es una de las más especiales del año. Las hogueras, los rituales y la compañía. Para la ocasión, la ciudad de Segovia volvió a contar con un ‘no ninot’, que representó al cochinillo segoviano y la relevancia que supone para toda la provincia.
La figura, ataviada con el tradicional pañuelo de fiestas, fue la protagonista de la hoguera de la noche de San Juan en Segovia. El Ayuntamiento volvió a encargar al taller valenciano de Víctor Navarro la elaboración de un ninot para las Ferias y Fiestas de San Juan y San Pedro, una creación que se instaló en la Plaza Mayor hasta la medianoche, momento en el que se procedió a la quema, siguiendo la tradición.
El cochinillo estuvo acompañado por otras dos figuras: las de una segoviana y un segoviano con trajes regionales, “reforzando así el carácter identitario de este conjunto, diseñado a partir de una propuesta realizada desde Alcaldía”. El alcalde de Segovia, José Mazarías, señaló que este año el objetivo era reflejar el sentimiento de pertenencia a la ciudad a través de las figuras tradicionales y, especialmente, “destacar uno de los símbolos más reconocibles de Segovia”. “Este año queríamos resaltar el segovianismo, con las figuras del segoviano y la segoviana, pero sobre todo queríamos poner en valor nuestro cochinillo”, manifestó.
La figura lució además el sello de la recientemente presentada Indicación Geográfica Protegida (IGP) Cochinillo Segoviano, en un guiño a una de las señas de identidad gastronómicas “más importantes de la ciudad” y al “intenso” trabajo desarrollado durante años por la Asociación para la Promoción del Cochinillo de Segovia (Procose) para conseguir este reconocimiento de calidad.
Con este homenaje, el Ayuntamiento quiso reconocer tanto el valor gastronómico, cultural y económico del cochinillo segoviano como el esfuerzo realizado por todo el sector para lograr la protección y diferenciación que supone la IGP. El alcalde recordó, además, la colaboración municipal con Procose a través de la cesión de un inmueble en la calle Marqués del Arco, que podría convertirse en la futura sede del Museo del Cochinillo, un espacio destinado a divulgar la historia, tradición y relevancia de este producto emblemático.
