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Un sistema fiscal estable en el IBI y creciente en tasas marca la evolución de Segovia desde 2010

Los ingresos del presupuesto municipal pasan de unos 75 millones hace quince años a cifras que rondan los 81 millones en el año 2025

por Javier Martin Mesa
27 de abril de 2026
Vista aérea de la ciudad de Segovia, que ha elevado su volumen de ingresos por impuestos y tasas municipales en seis millones de euros en quince años. / E.A.

Vista aérea de la ciudad de Segovia, que ha elevado su volumen de ingresos por impuestos y tasas municipales en seis millones de euros en quince años. / E.A.

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La evolución de los ingresos municipales en Segovia durante los últimos quince años refleja los cambios de ciclo económico, la estabilidad de los principales impuestos locales y la creciente importancia de las tasas vinculadas a los servicios públicos. Desde los años posteriores a la crisis hasta la etapa más reciente de expansión presupuestaria, las cuentas del Ayuntamiento han atravesado diversas fases de descenso, ajuste y posterior recuperación.
En 2010, las cuentas del Consistorio se movían en torno a los 75 millones de euros, en un escenario marcado por los efectos de la crisis económica y por un sistema de ingresos que empezaba a reajustarse tras años de crecimiento previo, reflejando una desaceleración progresiva respecto a años anteriores.

De 2010 a 2015

El Impuesto sobre Bienes Inmuebles, que supone habitualmente entre el 70 y el 80 por ciento de los impuestos directos en municipios como Segovia, se mantenía ya entonces (y también se mantiene ahora), como la pieza central del sistema fiscal local. Con cifras de recaudación entre los 11,8 millones de euros hace tres lustros, presentaba un comportamiento estable, aunque posteriormente experimentó un crecimiento significativo.
El resto de tributos municipales presentaba una evolución más irregular. El Impuesto sobre Vehículos de Tracción Mecánica aportaba una recaudación constante, sin grandes oscilaciones, mientras que el IAE tenía un impacto más limitado, condicionado por la exención de buena parte del tejido empresarial de menor tamaño. El Impuesto sobre Construcciones, Instalaciones y Obras ya mostraba una tendencia a la baja.
Las tasas municipales, recaudadas por servicios como el agua, la recogida de residuos o la gestión de licencias, aportaban ingresos más o menos ‘fijos’, aunque con una tendencia más contenida, con 11 millones de euros recaudados en el presupuesto de 2010. En conjunto, el sistema descansaba sobre una combinación de ingresos relativamente equilibrada, pero sensible a los cambios económicos.

La crisis pasa factura

Cinco años después, en 2015, el escenario había cambiado de forma notable. El volumen total de ingresos del Ayuntamiento se situaba en torno a los 58 millones de euros, una reducción significativa respecto al inicio de la década. Esta caída reflejaba el impacto acumulado de la crisis económica, que había afectado tanto a la actividad constructiva como al consumo de servicios y a la capacidad de generación de ingresos propios.
En ese periodo, el IBI sujetó los ingresos, con cifras próximas a los 17,2 millones de euros, en un gran ascenso que se fue haciendo más patente después de la revisión catastral. No sucedió lo mismo en el resto de los impuestos, ya que el de Vehículos se mantuvo en niveles similares a los de años anteriores, y el de Actividades Económicas siguió teniendo un peso reducido, sin grandes variaciones.
Sin embargo, el Impuesto sobre Construcciones, sí reflejaba de forma clara el cambio de ciclo. La reducción de la actividad urbanística había limitado su capacidad recaudatoria, lo que llevaba a que el sistema fiscal municipal cada vez se apoyara menos en la inversión inmobiliaria como motor de ingresos.
Las tasas municipales atravesaban también una etapa de ajuste. La menor actividad económica y el menor consumo de determinados servicios se traducían en el estancamiento de la recaudación global por este concepto, con 10,3 millones de euros recaudados en el presupuesto de 2015.

Recuperación hasta el covid

A partir de ese punto, la evolución de las cuentas municipales entró en una fase distinta, con un proceso de estabilización progresiva, en el que el presupuesto dejó de caer y comenzó a recuperar lentamente niveles anteriores con una recuperación sostenida, marcada por la normalización de la actividad económica y la reactivación de determinados sectores.
Así, el volumen de ingresos volvió a elevarse de manera paulatina en estos años previos a la pandemia, con oscilaciones moderadas entre ejercicios. Esta etapa se caracterizó por una menor volatilidad, en la que los grandes capítulos presupuestarios mantuvieron una evolución más previsible.

 

Hace tres lustros el ayuntamiento recaudó por el impuesto de bienes inmuebles 11,8 millones de euros. En 2025 el IBI se mueve en el entorno de los 21 millones de euros

El Impuesto sobre Bienes Inmuebles continuó siendo el eje del sistema, con variaciones reducidas. El Impuesto sobre Vehículos conservó su papel de ingreso recurrente, sin cambios relevantes en su comportamiento, al igual que el IAE, mientras que el Impuesto sobre Construcciones recuperó parcialmente su actividad en determinados ejercicios, aunque sin alcanzar los niveles previos a la crisis.
Las tasas municipales comienzan en este periodo a mostrar una evolución más visible. El incremento progresivo de los costes de determinados servicios y la necesidad de ajustar su financiación se tradujo en una tendencia al alza, especialmente en ámbitos como el abastecimiento de agua y la gestión de residuos.

Subida tras la pandemia

En 2020, la llegada de la pandemia lo frenó todo… o casi. La actividad económica se vio afectada de forma generalizada y algunos ingresos ligados al uso de servicios públicos o a la actividad urbanística experimentaron retrocesos temporales. Sin embargo, el impacto no alteró de forma estructural el peso de los principales capítulos de ingresos.
A partir de 2021, el presupuesto municipal entró en una fase de recuperación más clara. El volumen total de ingresos volvió a situarse en torno a los 70 millones de euros y comenzó a registrar incrementos más significativos en los ejercicios posteriores. Esta evolución se aceleró en los años más recientes, hasta alcanzar cifras próximas a los 77 millones en 2024 y superar los 81 millones en la ejecución de 2025.

Hoy

En este último tramo, la estructura de ingresos mantiene sus características esenciales, aunque con mayor volumen. El IBI se coloca en el entorno de los 21 millones de euros, consolidando su posición como principal fuente tributaria del municipio.
El Impuesto sobre Vehículos mantiene su papel de ingreso constante, sin olvidar que Segovia es la provincia de Castilla y León con una de las tarifas más bajas en este apartado, mientras que el IAE sigue condicionado por su limitada base de contribuyentes. El Impuesto sobre Construcciones experimenta variaciones más marcadas en función de la actividad urbanística, pero sin alterar su peso dentro del conjunto de impuestos.

 

La subida del coste de servicios básicos como el agua o la recogida de residuos ha elevado su recaudación hasta superar los 17 millones de euros en el presupuesto de 2025

Las tasas municipales, en cambio, muestran una evolución al alza. El incremento de costes en servicios básicos como el agua y la recogida de residuos, junto con la adaptación a nuevas exigencias normativas, ha contribuido a un aumento progresivo de su recaudación. Este bloque adquiere así un mayor protagonismo dentro del conjunto de ingresos propios del Ayuntamiento, alcanzando un total de 17.184.520 de euros en el presupuesto de 2025.
En el ejercicio más reciente, el presupuesto del Ayuntamiento de Segovia se sitúa en torno a los 81 millones de euros en 2025, con el Impuesto sobre Bienes Inmuebles en el entorno de los 21 millones y unas tasas municipales que superan los 17 millones. Frente a los cerca de 75 millones de euros registrados en 2010, el volumen global de ingresos municipales ha registrado un crecimiento moderado, con una evolución más contenida en el caso del IBI tras el incremento experimentado en los años posteriores a la revisión catastral, y una mayor variación en el bloque de tasas y otros ingresos vinculados a la prestación de servicios.

 

Alrededor de 1.000 euros al año por IBI, agua y basuras

Un hogar medio en Segovia destina cada año varios cientos de euros al pago de impuestos y tasas municipales, con el Impuesto sobre Bienes Inmuebles, el agua y la recogida de basuras como principales conceptos. Aunque la cifra final varía en función del tipo de vivienda y del consumo, es posible realizar una aproximación a partir de los datos actuales de tarifas y presión fiscal.

 

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Operarios del servicio municipal de recogida de residuos.. / E.A.

El IBI constituye el principal pago recurrente. En el caso de Segovia, el tipo impositivo para bienes urbanos se sitúa en el 0,481%, tras la revisión catastral realizada en 2010. Tomando como referencia una vivienda con un valor catastral en torno a los 100.000 euros, que puede ser una cifra representativa para este tipo de cálculos, el recibo anual se situaría en el entorno de los 480 euros. Este importe puede variar en función del valor del inmueble, pero sirve como base para estimar la carga fiscal media.
A este impuesto se suman las tasas vinculadas a los servicios básicos. En el caso del agua, el consumo medio por habitante en Segovia se sitúa, según varias estimaciones, en torno a los 288 litros al día, lo que equivale a algo más de 100 metros cúbicos al año. Para un hogar de dos personas, el consumo anual superaría los 200 metros cúbicos. Con tarifas que oscilan entre 1,90 y 2,60 euros por metro cúbico, el coste anual del suministro de agua se situaría aproximadamente entre los 380 y los 520 euros, a los que habría que añadir, en su caso, las cuotas fijas del servicio.

 

La tasa de basuras ha sufrido un incremento progresivo, pasando de los 80/90 euros anuales a cifras superiores a los 120 euros

La tasa de recogida de basuras completa el bloque principal de pagos municipales. En Segovia, su importe medio anual se mueve en una horquilla que va desde los 82 hasta los 145 euros por vivienda, en función de factores como la ubicación o las características del inmueble.
Sumando estos tres conceptos, IBI, agua y basuras, un hogar medio en la ciudad puede afrontar un gasto anual que se sitúa, de forma aproximada, entre los 950 y los 1.150 euros. A esta cantidad podrían añadirse otros pagos como el impuesto de vehículos en caso de disponer de coche, o las tasas vinculadas a otros servicios específicos.
El cálculo parte de un perfil de hogar tipo y de consumos medios, por lo que las cifras pueden variar en cada caso concreto. No obstante, permite situar el esfuerzo económico que supone el mantenimiento de los principales servicios municipales.

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