José Sánchez Carralero, pintor de garra, gran paisajista, profesor en la Facultad de Bellas Artes de Madrid y director que fue de los Cursos de Pintura de Paisaje de Segovia, salió un día, como lo hacían los participantes del curso, a buscar tema para un cuadro. Y dio con éste: la Edad Media estallando ante sus ojos. Dos poderes, la Nobleza -el Alcázar- y el Clero -la Vera Cruz-, dominan al Pueblo -el humilde caserío de tejados rojos del barrio de San Marcos-. O acaso no fue así y el pintor sólo vio el espléndido motivo encajado entre los altos y bajos del relieve que, con tres lomas y dos valles, asciende hacia el azul.

Convent under the walls of Segovia. Litografía. G. Vivian y L. Haghe. Sept. 1833. La iglesia segoviana de la Vera Cruz es un edificio singular. Por su emplazamiento, por sus formas y aún por el aura de misterio y leyenda que la rodea hace tiempo que atrajo la atención de escritores y artistas que nos han dejado las descripciones e imágenes que les inspiró, aunque, a veces, éstas sólo venían de acercarse a ella de forma un tanto indirecta. Así ocurrió cuando G. Vivian dibujó el convento de los Carmelitas para el libro Spanish scenary, publicado en 1838. La Vera Cruz, de potente silueta, salió porque estaba allí.

José María Avrial. Capilla de los Templarios con la advocación de la Vera-Cruz. Aguada. José María Avrial fue el primer artista que se detuvo pintando la Vera Cruz completa y en detalles. En su álbum, esta vista va acompañada por un texto tomado del historiador Diego de Colmenares: “Los Templarios, cuyo principio fue en Jerusalén por Hugo de Paganos, año 1118… fundaron en España muchos templos y conventos, y en Segovia uno con el título de la Vera Cruz…”. Correcto, pero aséptico, el dibujo. El texto, copiado. La Vera Cruz no debió entusiasmarle.

Puerta principal de la iglesia llamada la Vera Cruz. José María Avrial. Aguada. Aunque la tradición, apoyándose en el texto de Colmenares, ha sostenido que la Vera Cruz fue levantada por los Caballeros del Temple, no faltan quienes han sostenido que sus constructores fueron los de la Orden del Santo Sepulcro. Con pocas pruebas: Que en la inscripción consagratoria el nombre original fue Iglesia del Santo Sepulcro y que la cruz patriarcal con dos brazos transversales, antiguo distintivo de aquellos caballeros aparece en varios lugares de la iglesia, incluido el tímpano de la portada, que es un añadido posterior.

J. Sierra. Iglesia de la Vera Cruz construida por los Templarios. Xilografía. 1845. La imagen se publicó en el Semanario Pintoresco Español (9-II-1845), del que también extraigo el texto: “La iglesia de la Vera Cruz está edificada a la derecha del camino que conduce desde Segovia al pueblecito de Zamarramala, y como a doscientos pasos del arrabal de San Marcos de dicha ciudad. Su posición es pintoresca y sus alrededores amenos, pues está situada en una de las pendientes que forman el valle del Parral, por cuyo centro corre el río Eresma. Su arquitectura no tiene nada de notable; es sin embrago, sensible que se arruine, lo que está próximo a suceder, un edificio que, aunque de aspecto pobre, produce en el espectador una sensación profunda”.

Segovia. Capilla de Templarios. Francisco de Paula van Halen. Buril. 1847. Aunque por su apellido, van Halen, el artista se diría holandés o flamenco, era natural de Vic y vino a Segovia para hacer dibujos destinados a ilustrar su libro España Pintoresca y Artística. No sé si puso suficiente atención para captar los motivos fielmente. En éste, la iglesia se alza sobre un paisaje demasiado arriscado y la torre, por su remate, parece la de muchas iglesias del románico catalán.

Tampoco centró su mirada en la Vera Cruz el francés Alfred Guesdon cuando tomó esta Vista de Segovia, llevada a su libro Espagne á vol d´oisseau (España a vista de pájaro), publicado en 1855. Guesdon fue el primer artista que ofreció al mundo, en color, esta panorámica incomparable. La misma, o casi, que cerca de un siglo después le haría escribir al belga Robert Guillon en su libro Silhuettes espagnoles: “No conozco a nadie que habiéndose acercado a este lugar no haya sido conquistado por esta vista sorprendente”.

Yglesia de la Vera Cruz (Segovia). Dibujo de Francisco Xavier Parcerisa. Litografía de S. Ysla. En el libro Recuerdos y Bellezas de España, publicado en 1865, el menorquín José María Quadrado ilustró con esta imagen la página que dedicó a la Vera Cruz, de la que escribió en términos elogiosos: “Poco más adelante sobre el camino de Zamarramala se alza una pequeña pero preciosa iglesia bizantina, única en la ciudad y tal vez en España por su forma pues en ella pretendieron imitar la del santo sepulcro de Jerusalén sus fundadores, que se cree fueron los templarios”.

Pérez de Castro. Acuarela. Ca. 1870. Museo Torreón de Lozoya. Andrés Gómez de Somorrostro escribía en 1820: “La iglesia de la Vera Cruz se conserva todavía en la parte norte de Segovia, frente al Alcázar, y subiendo desde el valle de San Marcos al lugar de Zamarramala”. Y con el “se conserva todavía” pareció querer contarnos, entre líneas, las no muy felices vicisitudes por las que debió pasar este templo que, a pesar de la reciedumbre de sus muros, unos cincuenta años más tarde, cuando se pintó la acuarela, empezaba a notar las heridas del tiempo.

Andrés Sanz Hernando. La Vera Cruz. O/tabla. 1901. Así escribía Pedro de Répide para La Esfera, en 1917: “La senda lleva a un templo extraño y misterioso. Es circular, como el Santo Sepulcro de Jerusalén, y la torre que tiene aneja desdice de él. Su torre primitiva fue sin duda esa cuyos cimientos se advierten allí cerca, y que estaría separada de la iglesia a modo de los campaniles italianos. Este templo se llama de la Vera Cruz. Cuando sus puertas se abren, el alma de los siglos pasa cortando nuestra frente como una ráfaga helada. Aquel recinto, de una suprema aristocracia, no puede ser pisado por todo el mundo. Sólo se hizo para caballeros y poetas”.
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* Supernumerario de la Real Academia de Historia y Arte de San Quirce
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