Vaya por delante que no me considero la persona más adecuada para escribir sobre doña Ángela López García-Bermejo, pero dado que desde su fallecimiento, en Semana Santa, nadie ha remitido un artículo a El Adelantado sobre ella, me he atrevido a abrir la veda, con la esperanza de que otros, más duchos que yo, amplíen y corrijan mis palabras.
Doña Ángela ha sido un personaje imprescindible en el folclore de la provincia de Segovia. Hoy en día resulta imposible hablar del bordado segoviano sin mencionar su nombre. Ella ha sido pieza clave para evitar que esa artesanía textil se perdiera. Pero su labor excede del ámbito del bordado segoviano. Durante décadas, se dedicó a recoger el legado de la tradición, con el único ánimo de su posterior divulgación. Por mencionar dos ejemplos, cabe recordar que participó en el primer grupo de danzas de Segovia; y que años después, siendo delegada provincial de la ‘Sección Femenina’, impulsó la recuperación de canciones y danzas de la provincia. Los frutos de su quehacer son, por tanto, tangibles.
“A los tres años ya tenía afición a la costura”, decía. Nacida en Segovia, doña Ángela estudió Magisterio. Luego aprobó una oposición (en la ‘Cátedra de Labores’) y pasó seis años ejerciendo en León, desde donde, tras quedar una plaza vacante en Segovia, regresó a su ciudad natal. Desde entonces ha permanecido en activo, de forma incansable.
Además de su labor docente, doña Ángela ha tenido tiempo de escribir un puñado de estudios, de obligada lectura para quienes deseen introducirse en el mundo del bordado segoviano. Ahí están “Catálogo de bordado segoviano”, “El traje popular segoviano”, “Arte y tradición del bordado: Bordado segoviano”, “La indumentaria tradicional segoviana”, los cuadernos de “Motivos de bordado segoviano” o “Segovia, su artesanía textil y su señorial traje típico”. Además, participó en la obra colectiva ‘Indumentaria de Segovia’, coordinada por Carlos Porro.
En su papel de guardiana del bordado segoviano, doña Ángela se convirtió en la maestra de cuantas mujeres decidieron confeccionarse un traje de segoviana. Y en sus últimos años, con el mismo ardor con el que se enojaba por las frecuentes “incorrecciones” que apreciaba en la indumentaria tradicional segoviana que se exhibía en las grandes celebraciones, seguía reclamando un espacio para exponer la riquísima artesanía textil de la provincia.
Descanse en paz doña Ángela.