La imagen del Punch, el mono del zoológico de Ichikawa, cerca de Tokio, en la que abraza a un orangután de peluche se ha viralizado. Es una fotografía que sintetiza la ternura que compensa la vulnerabilidad.
En un mundo de redes sociales saturado de estímulos visuales, la escena del macaco refugiado en el peluche transmite una emoción que es universal: la necesidad de afecto y consuelo.
¿Quién es Punch y por qué tiene un peluche?
Punch es un macaco japonés, Macana Fuscata, también conocido como “mono de nieve”. Después de dar a luz, su madre lo rechazó. Era una mona joven y primeriza.
El alumbramiento fue en verano, el calor apretaba y el parto la dejó completamente exhausta. Según explican los extendidos, hay animales jóvenes que en estas circunstancias rechazan a sus crías.
Como ocurre cuando la cría de una animal queda huérfana, los cuidadores se ocupan de protegerla y de darle las mejores condiciones para su supervivencia y su desarrollo.
En el caso de Punch, lo alimentaron, lo tuvieron bajo su tutela constante e intentaron ofrecerle calor con mantas para reemplazar ese refugio cálido que es el cuerpo materno.
Hay que tener en cuenta que los bebés macacos pasan los primeros meses de vida colgados de sus madres. Así aprenden a moverse y van conociendo el mundo en el que les toca desenvolverse. Pero Punch no tenía este referente básico para el entrenamiento inicial.
A uno de los cuidadores se le ocurrió dar a Punch un orangután de peluche. El bebé mono se cobijó en el peluche y ya no se separó de él.
La imagen que circula en las redes sociales capta un momento clave en la vida de un bebé de cualquier especie: el apego con su madre. Para Punch, el peluche ocupa ese lugar en el que encuentra el calor y el amparo que naturalmente requiere.
En contacto con el peluche Punch se siente seguro. Así lo demuestran otros videos en los que, ante la agresión de otros monos, Punch corre a refugiarse en su compañero artificial.
Además, es tan fuerte esa relación entre el macaco con su peluche que no lo abandona jamás. Es frecuente ver cómo lo arrastra de un lado para otro entre sus compañeros de habitáculo.
¿Cómo reaccionaron los otros monos que conviven con Punch?
Punch convive con más de cincuenta macacos entre los que se encuentra un tanto inseguro. Tiene actitudes que lo muestran alerta e intimidado. Pero poco a poco va avanzando en su vida social. Crece, gana peso y aprende a comportarse como macaco.
Al principio, los monos que conviven con Punch mostraron cierta curiosidad por el peluche y mantuvieron distancia. Lo observaron como un objeto extraño dentro de su entorno.
Algunos se acercaron con cautela, como para tocarlo. Hay imágenes que muestran a otro mono llevando el peluche. Poco a poco se acostumbraron y dejaron de verlo como un intruso raro. Paulatinamente lo están aceptando.
¿Por qué la imagen de Punch con su peluche se viralizó inmediatamente?
La imagen del macaco abrazado a un peluche se viralizó de forma inmediata por varios aspectos. Es una estampa que genera una sinergia emocional muy fuerte. El efecto nostalgia también fue muy poderoso. Muchas personas se identificaron con Punch, recordaron su infancia o revivieron ese vínculo único entre una madre y su hijo recién nacido.
Las investigaciones reconocen que en estos tiempos existen tres factores que contribuyen a la viralización de publicaciones en redes sociales. Uno es la dosis de realidad, que se cumplía en este caso. Punch existe, vive en un zoológico japonés, y recibió un peluche cuando fue abandonado por su madre.
Otro factor importante es el fenómeno sorpresa. También se cumplió. No es frecuente que se difundan casos como el de este mono. Y, el tercero es el impacto emocional.
Las visitas al zoo aumentaron. La empresa Ikea, de la que procede el peluche de Punch, ha donado más peluches que podrán ser usados en situaciones similares.
Ha resurgido el tema vigente siempre de hasta qué punto el ser humano tiene derecho a condenar a los animales a vivir encerrados en un entorno que no es el naturalmente suyo.
