Es imposible intentar sustraerse a lo que está sucediendo en este país, pretender marginarse de la infamante situación que vivimos, con unos políticos que dicen gobernar cuando se dedican obsesiva, y compulsivamente a retener el poder a toda costa, empleando para ello cuantos mecanismos legales o no encuentren a su paso en una demostración vil y miserable, que ya comienza a hacer estragos incluso a los suyos, que hasta ahora se ocultaban bajo una capa invisible para no hacerse ver, y que ahora se les está cayendo a trozos ante tanta miseria política como destilan estos políticos que ya hace tiempo perdieron su condición de servidores públicos.
Se han convertido en acreedores de una espantosa y vergonzante clase que no busca más que eternizarse en el poder, obviando sus obligaciones como responsables del bienestar de una sociedad, que parece aletargada ante semejantes ignominias como contempla, cerrando los ojos ante una evidencia que contempla, pero que parece no querer aceptar, ni asumir, porque le repugna pensar que está contribuyendo con su silencio a semejante y vil espectáculo.
Envueltos en una tenebrosa red de corrupción, que no parece tener fin, han montado una diabólica y siniestra organización con tintes mafiosos, que se desenvuelve y lleva a cabo su incalificable labor, a través de las cloacas del Estado, organizado desde la cúspide del mismo y sistematizando su labor para, utilizando siniestros personajes, controlar, desacreditar y perseguir a jueces, fiscales y causas dónde se encuentran judicializados, desactivando la acción de la justicia.
Una labor propia de un país tercermundista y subdesarrollado que debería avergonzarnos como país, pero que llevan adelante sin el menor sonrojo, echando balones fuera como pueden ante tanto despropósito que ya no pueden ocultar y que nos convierte en una democracia que no es respetada por un gobierno inicuo y soberbio que utiliza las instituciones para sus oscuros y siniestros fines, que no respeta la división de poderes, y que no se detiene ante obstáculo alguno que pueda limitar su permanencia en el poder.
Persiguen e insultan a los jueces, como culpables de su situación procesal y de todos los males que los acucian, en una ruin demostración más de cómo son capaces de tratar de invertir el desarrollo de los acontecimientos para intentar tener a favor un viento que cada día sopla más en su contra, y que desdichadamente, mucha gente llega a creer, que se está convirtiendo en una auténtica plaga más.
Esto ha llevado a Europa a llamar la atención en diversas ocasiones acerca del deterioro democrático que esto supone, a un ejecutivo que siempre ha hecho caso omiso ante estas llamadas de atención, que comenzando por el soberbio y arrogante presidente, cada día más desacreditado en las instancias europeas, es el primero en negar de una altanera e infame forma, que le desacredita ante quienes no soportamos éstos comportamientos sumamente antidemocráticos impropios de un presidente de un país que no se merece a un personaje que no tiene más objetivo que continuar en su palacete, blindado y a cubierto de la que se le viene encima.
Sin el menor respeto por el Congreso y el Senado, gobernando a golpe de decreto, sin presupuestos, sin aceptar medida alguna democrática que le pueda cuestionar, se ha encerrado en su jaula dorada esperando que pase el tiempo, que se calmen las aguas, que amaine el temporal, mientras la situación institucional y democrática se va deteriorando a pasos agigantados, sin que parezca afectarle ni la situación del país ni la de sus gentes. Este país, estas gentes, estos sufridos ciudadanos, no se merecen tan infame situación.
