El Afroblue Festival ha consolidado su crecimiento y madurez como una de las citas de referencia de las músicas afroamericanas en España tras celebrar este fin de semana en Segovia su quinta edición, marcada por una destacada respuesta del público y un cartel que reunió a artistas internacionales de soul, jazz, blues y funk.
Durante dos jornadas, el Jardín de Los Zuloaga acogió una programación que combinó propuestas consolidadas y emergentes en un entorno situado junto al Acueducto, mientras que la Iglesia de San Juan de los Caballeros y el Palacio Quintanar volvieron a servir de escenario para algunas de las actividades paralelas del certamen.
La organización ha destacado que esta edición confirmó la evolución del festival, que en los últimos años ha ido afianzando una personalidad propia basada en una programación especializada y una experiencia de cercanía entre artistas y asistentes.
El programa arrancó el viernes con la actuación de la pianista cubana Yuley Díaz, encargada de abrir una jornada en la que también participaron el estadounidense John Németh, acompañado por Sean ‘Mack’ McDonald, la formación francesa Lehmanns Brothers y la banda Principles of Joy.
Németh ofreció un repertorio centrado en el blues contemporáneo, mientras que Lehmanns Brothers desplegó una propuesta en la que se combinaron elementos de funk, jazz y groove. La jornada concluyó con el soul y rhythm and blues de Principles of Joy, que cerró la primera noche del festival.
La actividad continuó el sábado con la tradicional sesión vermú. Ya por la tarde, el cantante francés Tiwayo abrió la programación principal de la segunda jornada con una propuesta en la que confluyeron soul, folk y blues.
Posteriormente subió al escenario el músico estadounidense Charlie Wood, cuya actuación fue una de las más aplaudidas del festival gracias a un repertorio inspirado en la tradición musical de Memphis.
Uno de los momentos más destacados de la edición llegó con la actuación de Patax. La banda liderada por Jorge Pérez presentó un espectáculo de jazz, flamenco, funk y músicas del mundo, en un concierto que obtuvo una destacada respuesta de los asistentes.
El cierre del festival correspondió a la formación canadiense The Free Label, que puso el broche final a la quinta edición con un repertorio centrado en el soul y el funk.
Según la organización, la respuesta del público volvió a confirmar el crecimiento de un certamen que se ha consolidado dentro del calendario cultural del inicio del verano y que ha contribuido a reforzar la presencia de Segovia como escenario de festivales musicales.
