El Banco de Alimentos de Segovia pondrá en marcha durante el mes de junio una nueva campaña de recogida solidaria en supermercados de la provincia para garantizar el suministro de productos básicos a asociaciones y familias vulnerables.
Según Rufo Sanz, el presidente del Banco de Alimentos de Segovia “cada cadena comercial mantiene un sistema diferente de colaboración. Mientras algunos establecimientos permiten la entrega directa de alimentos, otros optan exclusivamente por las donaciones económicas en caja. Lo importante es que colaboren porque, además de recoger ayuda, sirve para recordar a la sociedad que todavía hay muchas familias con necesidades”.
La campaña contará con la participación de supermercados como Aldi, Carrefour, Lidl y Mercadona. En este último caso, las aportaciones se realizan únicamente de forma económica para evitar problemas organizativos dentro de las tiendas.
La gestión de los casos corresponde a los servicios sociales municipales y provinciales, que son quienes determinan qué familias necesitan ayuda y durante cuánto tiempo
Desde el Banco de Alimentos consideran positivas las donaciones monetarias porque permiten adquirir los productos más necesarios en cada momento.
“Cuando la recogida es libre suele sobrar un producto y faltar otro. Con las aportaciones económicas podemos comprar alimentos según las necesidades reales”, explica el presidente de la entidad.
SEGOVIA, UNA DE LAS PROVINCIAS MÁS SOLIDARIAS Rufo Sanz destaca especialmente el comportamiento de la sociedad segoviana en este tipo de campañas. Según asegura, Segovia se sitúa habitualmente entre las provincias de Castilla y León que más alimentos y recursos recaudan en proporción a su población.
“Somos entre la tercera y la cuarta provincia que más recoge en todas las campañas. Para los habitantes que tenemos, eso demuestra que Segovia es una provincia muy solidaria”, subraya.
El Banco de Alimentos organiza dos grandes campañas anuales: la tradicional recogida de Navidad y la campaña de primavera. A ellas se suman otras iniciativas impulsadas por asociaciones, ayuntamientos o colectivos de distintos municipios de la provincia.
Sanz pone como ejemplo actividades deportivas y solidarias, como la celebrada recientemente en la localidad de Marugán, donde una carrera popular sustituyó la inscripción económica por la entrega de alimentos para el Banco.
“Muchos pueblos organizan actividades solidarias y eso siempre ayuda. Hay carreras, fiestas o eventos donde la gente colabora aportando alimentos y para nosotros todo suma”, afirma.
UNA RED DE AYUDA QUE LLEGA A TODA LA PROVINCIA
El Banco de Alimentos no reparte directamente la ayuda a las familias, sino que canaliza los productos a través de 40 asociaciones y entidades sociales distribuidas por toda la provincia de Segovia. Entre ellas figuran organizaciones como San Vicente de Paúl, Amanecer, Despertar o diversos colectivos de municipios como El Espinar, La Granja, San Cristóbal, Hontalbilla o Coca.
Precisamente en Coca opera una de las asociaciones con mayor radio de actuación, ya que distribuye ayuda a cerca de una veintena de pueblos del entorno.
“Nosotros entregamos los alimentos a las asociaciones y son ellas las que conocen la situación concreta de cada familia”, explica Sanz.
Por este motivo, el Banco de Alimentos no dispone de cifras exactas sobre el número de personas beneficiarias finales. Cada asociación trabaja con realidades muy diferentes y la atención se adapta a las circunstancias de cada hogar.
“Hay asociaciones que atienden a cien personas y otras que atienden a veinte. Además, las necesidades cambian constantemente”, apunta.
La gestión de los casos corresponde principalmente a los servicios sociales municipales y provinciales, que son quienes determinan qué familias necesitan ayuda y durante cuánto tiempo.
“Son las asistentes sociales quienes estudian cada situación. Ellas saben si una familia necesita ayuda durante tres meses, seis meses o más tiempo. Y además pueden atender otros problemas como el alquiler o la factura de la luz”, explica.
EL PERFIL MÁS HABITUAL: FAMILIAS CON HIJOS Aunque las circunstancias de cada caso son muy diferentes, Rufo Sanz reconoce que el perfil más habitual entre las personas que reciben ayuda alimentaria corresponde a familias con hijos y problemas de desempleo.
“Suelen ser familias con dos, tres o cuatro hijos y con dificultades económicas importantes. Estas ayudas les sirven para cubrir una parte básica de la alimentación diaria”, señala.
El Banco de Alimentos intenta priorizar especialmente productos considerados de primera necesidad, como arroz, leche, aceite o alimentos infantiles.
“No tenemos todo lo que necesitan, pero sí intentamos cubrir productos básicos que cualquier familia consume diariamente”, añade.
UNA LABOR CADA VEZ MÁS COMPLEJA Detrás de cada campaña de recogida existe una importante estructura logística y económica que permite almacenar, transportar y distribuir los alimentos por toda la provincia.
Sanz reconoce que mantener el funcionamiento diario del Banco de Alimentos resulta cada vez más complicado debido al incremento de gastos y a la falta de recursos económicos estables.
“El trabajo no consiste solo en pedir alimentos. Hay que recogerlos, transportarlos, almacenarlos correctamente y distribuirlos. Todo eso requiere vehículos, almacenes adecuados y muchos voluntarios”, explica.
La entidad dispone actualmente de un almacén principal situado en Hontoria, además de otro espacio de apoyo en la zona del silo, junto a la carretera de Zamarramala.
Según detalla “las instalaciones deben cumplir estrictas condiciones higiénicas y de conservación, similares a las de cualquier almacén alimentario. Hay que mantener los locales desinfectados, tener alarmas, seguros, los vehículos al día… y todo eso supone un gasto importante”, afirma.
A diferencia de otras organizaciones sociales, el Banco de Alimentos no cuenta con una red de socios que aporte financiación periódica. Sus ingresos proceden principalmente de ayudas institucionales y donaciones puntuales.
“Vivimos gracias al apoyo del Ayuntamiento, la Diputación, la Junta y las colaboraciones solidarias que se organizan en muchos pueblos”, explica.
Además, buena parte de los productos se consiguen directamente en empresas y explotaciones agrícolas de distintos puntos de Castilla y León, lo que obliga a realizar continuos desplazamientos.
“Tenemos que ir a recoger azúcar a Olmedo, harina a Arévalo o productos agrícolas a Sanchonuño. Hay muchísimo trabajo detrás para que luego las asociaciones puedan repartir esos alimentos”, indica.
EL RETO DEL VOLUNTARIADO Y EL RELEVO GENERACIONAL Rufo Sanz lleva muchos años al frente del Banco de Alimentos de Segovia, aunque reconoce que le gustaría dar paso a una renovación dentro de la organización.
Sin embargo, admite que encontrar personas dispuestas a asumir la responsabilidad diaria no resulta sencillo. “La gente quiere colaborar y eso es maravilloso, pero normalmente para unas horas o unos días concretos. Llevar el Banco de Alimentos requiere una dedicación constante”, asegura.
Actualmente la organización cuenta con una junta formada por seis personas que se reparten tareas relacionadas con la logística, los almacenes, las campañas de recogida o la coordinación de voluntarios. “Si no existiera ese reparto sería imposible sacar adelante todo el trabajo”, afirma.
UNA LLAMADA A LA SOLIDARIDAD Pese a las dificultades, Rufo Sanz insiste en destacar la solidaridad que sigue demostrando la sociedad segoviana y anima a los ciudadanos a mantener ese compromiso con las personas más vulnerables.
“Lo más bonito es ayudar directamente a quien lo está pasando mal. Hay familias que tienen problemas para pagar la comunidad, el alquiler o incluso el desayuno de sus hijos”, lamenta.
El presidente del Banco de Alimentos recuerda que, pese a los avances sociales y económicos, todavía existen muchos menores que acuden al colegio sin haber desayunado adecuadamente.
“Eso da mucha pena. Por eso pedimos que la sociedad siga siendo solidaria y no deje de ayudar a quien tiene al lado”, concluye.

‘Alimentos Sociales El Acueducto’ atiende a más de 120 personas vulnerables en el medio rural
La asociación ‘Alimentos Sociales El Acueducto’, con sede en Coca, se ha convertido en un recurso esencial para decenas de familias vulnerables del medio rural segoviano. La entidad, que comenzó su actividad antes de la pandemia, atiende actualmente a 41 familias —más de 120 personas— procedentes de distintos municipios de la comarca, en un radio de hasta 40 kilómetros.
Su presidenta, Inmaculada Acebes, define el proyecto como “la única despensa solidaria rural que existe en la provincia de Segovia”, una iniciativa pionera orientada específicamente a cubrir una necesidad que, según denuncia, sigue siendo una de las grandes olvidadas en los pueblos. “Las personas que viven en el ámbito rural tienen el mismo derecho que quienes viven en la capital, pero muchas veces tienen más dificultades para acceder a recursos básicos”, explica.
La asociación trabaja en coordinación con las CEAS —los Centros de Acción Social—, cuyos profesionales valoran la situación económica y social de las familias y determinan qué tipo de ayuda necesitan. Una vez realizados esos informes, derivan los casos a la entidad para el reparto mensual de alimentos.
El perfil de las familias atendidas es muy diverso, aunque reconoce que muchas personas nacionales viven esta situación “con mucha dificultad emocional. Hay familias que nunca imaginaron verse así”, asegura Acebes.
MÁS NECESIDAD DESDE LA PANDEMIA La presidenta de la asociación reconoce que la demanda ha aumentado notablemente desde la crisis sanitaria del Covid-19. “Llevamos años de auténtica necesidad para algunas familias”, afirma.
Actualmente, entre las personas beneficiarias hay 18 menores de edad. Además, alrededor del 38 % de los usuarios son españoles, mientras que el resto corresponde a población extranjera.
Los lotes incluyen productos básicos de alimentación e higiene como pasta, legumbres, conservas, embutidos envasados, productos de limpieza o artículos de aseo personal.
EL BANCO DE ALIMENTOS, FUNDAMENTAL Acebes insiste en que el funcionamiento del proyecto sería imposible sin el apoyo del Banco de Alimentos de Segovia, del que procede aproximadamente el 80 % de los productos que distribuyen. “Si no se apoya al Banco de Alimentos, esto no se podría hacer”, subraya.
Cada mes, un vehículo cedido por el Ayuntamiento de Coca recoge los alimentos en Segovia gracias al trabajo de voluntarios. El consistorio también facilita el local donde opera la despensa solidaria y asume gastos como la luz o el mantenimiento.
La asociación complementa los productos recibidos mediante la subvención económica anual de la Diputación de Segovia, destinada a la compra de alimentos y productos básicos.
No obstante, Acebes considera que las administraciones deberían incrementar el apoyo al Banco de Alimentos, especialmente en materia logística. “Muchas veces tienen alimentos disponibles, pero faltan medios para recogerlos: vehículos, combustible o voluntarios”, lamenta.
LLAMAMIENTO AL MEDIO RURAL La presidenta de ‘Alimentos Sociales El Acueducto’ anima a otros municipios de la provincia a impulsar iniciativas similares para combatir la pobreza en el entorno rural. “El ámbito rural no puede seguir siendo el gran olvidado”, reivindica.
Acebes también quiere agradecer públicamente el respaldo recibido por parte del Ayuntamiento de Coca y poner en valor el trabajo de los voluntarios que colaboran tanto en el reparto como en las campañas solidarias organizadas en supermercados.
“La solidaridad existe, tanto de empresas como de vecinos, pero hace falta seguir apoyando al Banco de Alimentos para que todo esto funcione”, afirma.

