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El servicio de bibliobuses, casi cuatro décadas llevando la lectura a 134 municipios

Cinco profesionales garantizan el acceso a la cultura en el medio rural de la provincia de Segovia con rutas adaptadas, cercanía y un modelo que trasciende el préstamo de libros

por Sara Suarez Velasco
23 de abril de 2026
Desde 1988 el servicio de Bibliobuses de la Diputación recorre las carreteras de la provincia de Segovia para garantizar que vivir en un entorno rural no sea sinónimo de quedarse al margen de la cultura. / HÉCTOR CRIADO

Desde 1988 el servicio de Bibliobuses de la Diputación recorre las carreteras de la provincia de Segovia para garantizar que vivir en un entorno rural no sea sinónimo de quedarse al margen de la cultura. / HÉCTOR CRIADO

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En muchos pueblos de la provincia de Segovia no hay biblioteca, pero sí hay libros. Llegan puntualmente, marcados en el calendario, a bordo de un bibliobús. Un vehículo que, desde 1988, recorre carreteras secundarias para garantizar que vivir en un entorno rural no sea sinónimo de quedarse al margen de la cultura.

Aquel primer bibliobús que comenzó a funcionar en enero de ese año —con medios limitados y muchas carencias— fue el origen de un servicio que hoy atiende a 134 municipios, integrados en la red coordinada desde el Centro de Bibliotecas de la Diputación.

Su misión sigue siendo la misma: acercar la lectura allí donde no existe una biblioteca fija.

La evolución del bibliobús ha ido de la mano de los cambios sociales y demográficos de la provincia. En sus inicios, con un único vehículo, la frecuencia de paso era cada 21 días. En la actualidad, el servicio ha ajustado sus rutas a una realidad marcada por la despoblación y el envejecimiento.

Así, los pueblos que mantienen colegio reciben la visita del bibliobús una vez al mes, mientras que aquellos que carecen de él son atendidos cada dos meses. Este criterio responde a la necesidad de priorizar la población escolar, sin dejar de lado a los vecinos de localidades más pequeñas.

La planificación de rutas sigue teniendo en cuenta dos factores fundamentales: la ausencia de biblioteca fija y la existencia —o no— de alumnado. Sin embargo, el paso del tiempo ha dejado huella. Muchos de los colegios que formaban parte de las primeras rutas ya han cerrado, reflejo de una transformación profunda del medio rural.

MUCHO MÁS QUE LIBROS

Aunque el libro sigue siendo el eje central, el bibliobús ha sabido diversificar su oferta. A lo largo de los años se han incorporado revistas, DVD, música e incluso materiales que responden a intereses concretos de los usuarios.

“Esa capacidad de adaptación ha sido una de sus señas de identidad desde el principio. No en vano, el servicio se considera heredero del espíritu de las antiguas misiones pedagógicas, aquellas iniciativas que llevaban la cultura a los rincones más apartados mediante las conocidas ‘maletas viajeras’, asegura Esmeralda Arribas Clemente, técnico de Bibliotecas-Bibliobuses.

Más allá de su función cultural, el bibliobús cumple un papel social difícil de cuantificar. En muchos municipios, su llegada es también un momento de encuentro entre vecinos, un espacio de conversación y convivencia

En la actualidad, además, los usuarios no solo acceden a fondos físicos. Gracias a su integración en la red de bibliotecas públicas de Castilla y León, quienes disponen del carné del bibliobús pueden utilizar también servicios digitales y contenidos electrónicos.

FLEXIBILIDAD COMO NORMA

El funcionamiento del bibliobús está marcado por una premisa clara: la flexibilidad. En cada visita, los usuarios pueden llevarse en préstamo hasta tres libros, tres revistas y dos DVD, aunque estas cifras no son rígidas.

“La propia naturaleza del servicio —con visitas espaciadas en el tiempo— obliga a adaptarse a las circunstancias de cada usuario. No es raro que alguien no pueda acudir el día previsto o que necesite más material hasta la siguiente visita. En esos casos, la cercanía prima sobre la norma”, explica Arribas.

Esa relación directa con los usuarios es, precisamente, uno de los elementos diferenciales frente a una biblioteca convencional.

El perfil de usuarios refleja tanto la vocación educativa del servicio como la realidad social del territorio.
Los niños son el principal grupo: en los pueblos con colegio, el bibliobús forma parte de la rutina escolar y alcanza prácticamente a todo el alumnado de primaria.

Cada visita se convierte en una actividad colectiva. Las clases acuden acompañadas de sus profesores, que también utilizan el servicio como herramienta educativa y, en muchos casos, como lectores habituales.

Junto a ellos, las mujeres constituyen otro pilar fundamental. En numerosos hogares son ellas quienes gestionan los préstamos familiares, eligiendo libros no solo para sí mismas, sino también para sus hijos o parejas.

En los últimos años ha crecido además el número de personas mayores que utilizan el bibliobús. La jubilación, con más tiempo disponible, ha favorecido la incorporación de nuevos lectores o la recuperación de un hábito que antes no podían mantener.

UN PUNTO DE ENCUENTRO

Más allá de su función cultural, el bibliobús cumple un papel social difícil de cuantificar. En muchos municipios, su llegada es también un momento de encuentro entre vecinos, un espacio de conversación y convivencia.

En territorios afectados por la despoblación, donde las oportunidades de socialización son cada vez más limitadas, el bibliobús actúa como un pequeño motor de vida comunitaria. Hay casos en los que es el lugar donde los vecinos coinciden y comparten experiencias.

La propia técnico bibliotecaria Esmeralda Arribas reconoce que “nuestra labor va más allá de la gestión de préstamos. Con el tiempo, se generan vínculos con los usuarios, se conocen sus gustos, sus rutinas e incluso sus circunstancias personales”.

DE LAS FICHAS DE PAPEL A LA DIGITALIZACIÓN

El salto tecnológico ha sido otro de los grandes cambios experimentados en estas casi cuatro décadas. En 1988, todo el sistema de préstamo y devolución se realizaba manualmente, mediante fichas de papel y registros escritos a mano.

Actualmente, el bibliobús cuenta con sistemas informatizados que permiten una gestión más eficiente y un acceso más amplio a los recursos. Este avance ha sido posible gracias a la integración en redes bibliotecarias y al apoyo técnico de la Diputación Provincial de Segovia.

Sin embargo, pese a la digitalización, hay algo que no ha cambiado: la esencia del servicio. El contacto directo con el libro, el placer de leer y la relación cercana con los usuarios siguen siendo el núcleo de su actividad.

UN RECURSO QUE NO SE PUEDE PERDER

El valor del bibliobús en el medio rural es incuestionable. Su existencia no solo facilita el acceso a la lectura, sino que también aporta un elemento cultural que contribuye a fijar población y mejorar la calidad de vida.

“Es un recurso que los pueblos valoran y que ninguno quiere perder”, manifiesta Arribas. En un contexto de pérdida de servicios en muchas localidades, el bibliobús se mantiene como un símbolo de presencia institucional y compromiso con el territorio.

Y es que, casi cuarenta años después de su puesta en marcha, el futuro del bibliobús pasa por seguir adaptándose sin renunciar a su esencia. Porque, como defienden quienes lo hacen posible, “más allá de la tecnología o los formatos, siempre habrá algo que permanezca: el placer de abrir un libro y dejarse llevar”.

Esmeralda Arribas Clemente, técnico de Bibliotecas-Bibliobuses de la Diputación. / HÉCTOR CRIADO
Esmeralda Arribas Clemente, técnico de Bibliotecas-Bibliobuses de la Diputación. / HÉCTOR CRIADO

El Festival FELIJ culmina hoy, con librerías y firmas de libros en la Plaza Mayor de Segovia

Durante el mes de abril se celebra FELIJ, un Festival de Fomento de la Lectura Infantil y Juvenil promovido por la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Segovia, que impulsa el encuentro entre la palabra y la ilustración como puerta de acceso a la lectura y a la literatura, con el objetivo prioritario de aproximar la literatura al público desde la edad más temprana.

FELIJ ha contado con más de veinte actividades en la Casa de La Lectura, a lo largo del mes de abril, donde niños, jóvenes y adolescentes han podido disfrutar de este lugar de encuentro en el que compartir momentos inolvidables alrededor de la literatura y del libro.

El broche final de este Festival llega hoy, 23 de abril, Día del Libro, en la Plaza Mayor, donde nueve librerías de Segovia ofrecen sus títulos al público, acompañadas de puestos de flores que llenarán el espacio de color. Durante toda la jornada habrá firmas de libros con autores locales y visitantes.

“Las librerías son un pilar fundamental en el desarrollo cultural de la ciudad, y queremos seguir apoyándolas y visibilizando su importancia”, aseguraba Juan Carlos Monroy, Concejal de Cultura del Ayuntamiento de Segovia, el día de la prensentación del Festival.

De esta forma, FELIJ consolida su vocación de acercar la lectura a todos los públicos, fomentando el amor por los libros desde la infancia y convirtiendo a Segovia en un referente de la cultura escrita.

Stands de librerías segovianas, celebrando el Día del Libro el año pasado.
Stands de librerías segovianas, celebrando el Día del Libro el año pasado.

Lectura compartida y actividades intergeneracionales para celebrar el Día del Libro

El Servicio de Bibliobuses de la Diputación de Segovia ha conmemorado el Día del Libro con una programación especial orientada a fomentar la lectura en todas las edades. “Durante el mes de abril, el bibliobús ha organizado una actividad infantil y otra para adultos, además de una actividad compartida con el Área de Asuntos Sociales a través del programa Crecemos”, comenta Esmeralda Arribas, técnico Bibliotecaria-Bibliobuses.

El pasado viernes, 17 de abril, tuvo lugar la actividad ‘Lectura encadenada’, en la que un total de 52 colegios participaron en esta actividad online en la que cada centro leyó un fragmento de una obra seleccionada previamente.

La iniciativa, que conectó a todos los participantes, concluyó con la intervención de usuarios de centros asistenciales, que recitaron textos vinculados al Quijote.

Además, el 20 de abril hubo una sesión extraordinaria del club de lectura virtual donde se generó un debate sobre el libro José Manuel Lucía Megías’, de ascendencia segoviana ‘Cervantes íntimo: amor y sexo en los Siglos de Oro’.

Y por último, pensando en el acceso y fomento de la lectura desde la más tierna edad, a través del programa Crecemos con la actividad ‘Creciendo entre cuentos’, 22 guarderías dependientes de la Diputación Provincial realizaron narraciones orales con el objetivo de acercar los libros a los niños desde sus primeros años.

Actividad infantil en el interior de un bibliobús.
Actividad infantil en el interior de un bibliobús.
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