La campaña de la renta ha servido de marco para un encuentro entre la diócesis de Segovia y representantes del tejido empresarial de la provincia, con el objetivo de sensibilizar sobre la importancia de marcar la casilla 105 en la declaración. Una decisión que, sin coste para el contribuyente, tiene un impacto directo en el tejido social y patrimonial de la provincia.
El acto, celebrado en la sede de la Federación Empresarial Segoviana (FES), reunió a más de medio centenar de representantes de distintos sectores del tejido productivo, junto al obispo de la Diócesis de Segovia, Jesús Vidal, para presentar la campaña “Línea 105 Xtantos: próxima parada”.
En el encuentro participaron también el presidente de la FES, Andrés Ortega; el miembro del Consejo Diocesano de Economía, Luis Pérez de Cossío; y la delegada diocesana de Comunicación, Laura García.
Durante su intervención, Andrés Ortega subrayó la importancia de implicar al tejido empresarial en esta campaña y animó a los asistentes a actuar como altavoces de la labor social de la Iglesia. En este sentido, recordó que actualmente “en Segovia un 38% de los contribuyentes ya la están marcando”, una cifra significativa pero con margen de crecimiento, y expresó el objetivo de superar el 40%.
El obispo señaló que, en una provincia como Segovia “tan pequeña, pero con muchísimo patrimonio que hay que mantener, restaurar y sostener”, esta decisión adquiere un peso especial. A ello se suma la importante labor social que lleva a cabo la Iglesia con los sectores más desfavorecidos, tanto de forma directa como a través de entidades como Cáritas.
Vidal agradeció la acogida de la FES y destacó la importancia de este tipo de iniciativas para acercar la actividad de la Iglesia a la sociedad, ya que “nos permite comunicar la labor que hace la Iglesia y hacer un ejercicio de transparencia”. “Mostrar cuáles son nuestras fuentes de ingresos y cómo gastamos ese dinero es importante porque genera confianza”, añadió.
Transparencia y sostenibilidad
En este sentido, la diócesis presentó los datos económicos del ejercicio 2024, que reflejan una gestión equilibrada: 10,69 millones de euros de ingresos y la misma cantidad en gastos, sin superávit ni déficit.
Las principales fuentes de financiación evidencian el peso del compromiso ciudadano. Las aportaciones directas de los fieles representan el 35,3% del total, mientras que la asignación tributaria del IRPF supone el 26,32%. Entre ambas suman más del 61% de los ingresos. El resto procede de ingresos vinculados al patrimonio (24,16%), otros ingresos corrientes (10,03%), ingresos financieros (3,04%) e ingresos extraordinarios (1,15%).
Luis Pérez de Cossío, miembro del Consejo Diocesano de Economía, fue el encargado de detallar estas cuentas y destacó además el papel del mecenazgo como vía complementaria de financiación.
“La Iglesia vive de la gratuidad de las personas que comparten sus bienes”, recordó Vidal, subrayando que estos recursos permiten sostener tanto la actividad pastoral como el mantenimiento del patrimonio eclesiástico en la provincia.
En cuanto a los gastos, el mayor capítulo corresponde a la conservación de edificios y funcionamiento, con un 37,33% del presupuesto, lo que refleja el elevado coste de mantenimiento de iglesias, parroquias y bienes históricos. Los gastos de personal, tanto eclesiástico como seglar, suponen en conjunto alrededor del 35%, mientras que las acciones pastorales y asistenciales representan el 10,3%.
Con todo ello, uno de los mensajes centrales del encuentro fue aclarar el funcionamiento de la asignación tributaria. “La Iglesia no recibe directamente nada de las instituciones públicas”, explicó Vidal, salvo subvenciones puntuales para el patrimonio que representan “una pequeña parte” del total invertido.
Por ello, insistió en que marcar la casilla “no les cuesta nada, no supone más impuestos ni supone más gasto”, sino que permite decidir el destino de una parte de los impuestos ya abonados.
Por su parte, la delegada de Comunicación, Laura García, explicó que todavía existe margen para mejorar el conocimiento de esta opción entre los contribuyentes y subrayó que tanto la asignación tributaria como el mecenazgo generan impacto social, reputación y confianza, sin coste adicional.
El papel de los empresarios
El encuentro sirvió también para reforzar el diálogo entre la Iglesia y el mundo empresarial, en un contexto en el que ambas realidades comparten un papel clave en la vertebración social y económica del territorio. El obispo subrayó que “no se entendería una sociedad sin empresarios, sin emprendedores que pusieran en juego sus propios bienes, su tiempo”, destacando su contribución no solo a la generación de empleo, sino también al desarrollo económico y a la cohesión social de la provincia.
En este sentido, calificó a los empresarios como “un factor fundamental” para el crecimiento de Segovia y defendió la necesidad de mantener un diálogo estable entre la Iglesia y el tejido productivo, entendiendo que ambos pueden colaborar desde sus respectivos ámbitos en la construcción de una sociedad más equilibrada y solidaria.
Asimismo, puso en valor la dimensión social de la actividad empresarial, al recordar que detrás de cada proyecto hay personas, familias y responsabilidades que trascienden lo puramente económico. En este marco, consideró que la implicación del empresariado en iniciativas como la campaña de la renta contribuye a reforzar ese compromiso con el entorno.
Además, mostró su cercanía con este ámbito al recordar sus antecedentes familiares vinculados al emprendimiento, lo que le permite conocer de primera mano “los desvelos” y la presión que asumen quienes están al frente de una empresa, especialmente en momentos de dificultad, cuando “la empresa está en crisis” y el peso de los trabajadores recae directamente sobre sus decisiones.Durante el turno de preguntas se hizo referencia también al pasado cultural de Segovia, recordando el compromiso de los antiguos gremios en grandes proyectos colectivos como la construcción de la Catedral.
El obispo valoró asimismo el balance de la Semana Santa, que calificó como “muy bueno”, destacando la participación de más de 2.000 personas en la procesión del Viernes Santo.
En relación con la actualidad internacional, evitó entrar en valoraciones políticas y recordó que “la misión de la Iglesia es anunciar el Evangelio y trabajar por la paz”, insistiendo en que “la guerra siempre es una derrota, porque al final pierden los más pobres”.
También se refirió a la próxima visita del Papa a España, señalando que la diócesis ya trabaja para facilitar la participación de los fieles, especialmente jóvenes.
El encuentro concluyó con la bendición de las instalaciones de la FES por parte del obispo, quien firmó en el libro de honor con motivo del 50 aniversario de la organización y recibió un detalle conmemorativo.
