FOTOS: SERGIO ALBERT
Del 3 al 5 de julio, Riaza volverá a ser el punto de encuentro para quienes entienden la música de raíces como algo que va más allá de un escenario. Huercasa Country Festival celebrará su undécima edición con Cracker, Brent Cobb, Alana Springsteen, Emily Nenni, Rob Leines, Brown Horse, Johnny Mullenax, Teddy and the Rough Riders, Crowe Boys o Juana Everett, entre otros nombres, pero también con una identidad que ya forma parte de su manera de crecer: conciertos al aire libre, entorno rural, alimentación equilibrada, vida en familia y una relación muy directa con el pueblo que lo acoge.
Hay festivales que empiezan cuando se apagan las luces del escenario. Huercasa Country Festival comienza bastante antes. Lo hace en la carretera que lleva a Riaza, en la llegada pausada a una localidad que durante unos días cambia de ritmo sin dejar de ser ella misma, en las botas que pisan la Plaza Mayor, en las familias que se acercan al recinto de Las Delicias y en quienes repiten año tras año porque saben que aquí la música americana se vive de una manera distinta: cercana, cómoda y ligada al territorio.
La nueva edición vuelve a reunir un cartel amplio, pensado para recorrer distintas lecturas del country, la americana y el rock de raíces. El viernes, el escenario principal recibirá a Juana Everett, Crowe Boys, Alana Springsteen, Cracker y Rob Leines, además de las actuaciones de Suso Díaz & The Appaloosas y The Ripples en el Escenario Harvest. El sábado será el turno de Brown Horse, Teddy and the Rough Riders, Johnny Mullenax, Emily Nenni y Brent Cobb, con Castor Head y Montefurado completando la programación de Harvest. Entre ambos días, el festival viajará del rock alternativo americano al honky-tonk, del country sureño al bluegrass, del tex-mex al country rock europeo y de las nuevas voces de Nashville a propuestas estatales que miran a la raíz desde lugares muy diferentes.

Pero Huercasa Country Festival no se entiende únicamente desde el cartel. Su personalidad nace de una combinación más amplia. El recinto de Las Delicias, la Plaza Mayor, el paisaje segoviano, el baile, la gastronomía, las actividades familiares y la propia escala de Riaza construyen una experiencia que no necesita convertirse en un macroevento para resultar especial. Una de sus grandes fortalezas está precisamente en esa medida cómoda y reconocible que permite disfrutar de los conciertos sin prisas, descubrir nuevas bandas, pasar por el espacio Pioneertown con los más pequeños, comer en el recinto o acercarse por la mañana al centro del pueblo.
La Plaza Mayor volverá a ser uno de los espacios donde mejor se percibe esa relación entre festival y localidad. El sábado por la mañana, el Escenario Protos acogerá las sesiones abiertas de Country Line Dance y el concierto de Conjunto San Antonio, una de las formaciones que más tiempo lleva manteniendo vivo el sonido tex-mex en España. El domingo, la plaza despedirá la edición con una nueva sesión de baile abierta al público. En esos encuentros, el country deja de ser una música que se escucha frente a un escenario para convertirse en un gesto compartido: se aprende mirando, se repite en grupo y se suman tanto quienes conocen los pasos como quienes llegan por primera vez.
Esa apertura habla mucho del festival. Huercasa Country Festival sucede en el campo de fútbol de Las Delicias, pero también se derrama hacia Riaza. La música ocupa el centro del pueblo, la programación diurna invita a participar y el evento refuerza una conexión que va más allá de los conciertos. Para la localidad, la cita no es solo un fin de semana de música. Es una manera de activar el municipio, atraer visitantes y poner en valor un entorno rural que forma parte de la identidad del proyecto desde su origen.

También ahí aparece de forma natural Huercasa, la empresa hortofrutícola segoviana que impulsa el festival y le da nombre. Su vínculo con el campo, el producto vegetal, la alimentación consciente y el territorio atraviesa la cita desde el principio. En el festival, comer, bailar, escuchar música, estar al aire libre y compartir tiempo no son actividades separadas, sino piezas de una misma experiencia. La presencia de los productos Huercasa y una oferta gastronómica pensada para acompañar el fin de semana refuerzan esa manera de entender el ocio desde el cuidado, la cercanía y el disfrute sin artificios.
Este año, además, esa línea se amplía con la colaboración de La Vereda, un restaurante familiar de Riaza que se suma a la propuesta gastronómica del festival. Su incorporación refuerza el vínculo con la hostelería local y con una cocina conectada al lugar, coherente con un evento que siempre ha entendido la alimentación como parte de su identidad y no como un simple servicio añadido. La colaboración permite que el relato del festival vuelva a mirar hacia el pueblo: hacia quienes viven y trabajan allí, hacia los productos, las mesas compartidas y esa dimensión cotidiana que hace que Huercasa Country Festival tenga un carácter tan propio.
Después de una décima edición histórica, en la que el festival alcanzó los 14.000 asistentes, la cita afronta ahora una nueva entrega con el reto de mantener lo que la ha convertido en una parada imprescindible para los aficionados al género. Mantiene sus espacios, refuerza su programación, suma nuevas propuestas y vuelve a apostar por aquello que lo ha hecho reconocible: música de raíces, entorno rural, gastronomía saludable, actividades familiares y una manera cómoda de vivir el directo.
Huercasa Country Festival continúa demostrando que se puede crecer sin borrar el origen. Que la música americana puede encontrar en Riaza un lugar propio. Y que, cuando una cita consigue unir canciones, campo, alimentación, familia y territorio con naturalidad, deja de ser solo un evento de verano para convertirse en una experiencia a la que se vuelve.
