Hoy es un día especial para el pueblo de Pelayos del Arroyo ya que nos reunimos aquí para rendir un sincero y muy entrañable homenaje en este Primer Certamen de Dulzainas a nuestro Vecino Dulzainero y Tamborilero Frutos Martín Blanco.
Nuestro protagonista de hoy nació en El Cubillo un día de San Frutos del año 1930 en el seno de una familia marcada por la afición al folklore, a la música tradicional ya que su abuelo Eloy Blanco apodado el «Chiquito» era por aquella época un tamborilero de raigambre, de los viejos de entonces, y era también por aquella época donde su tío Facundo Blanco se estaba haciendo tamborilero de renombre tocando con Mariano Contreras «El Obispo».
El pequeño Frutos por aquellos años se encontraba rodeado de tanto folklore que no pudo por menos que empaparse de todos aquellos músicos, de su arte y buen hacer y a la vez que se le abría el mundo ante sus ojos iba aprendiendo la tradición comenzando a forjarse un sitio en el campo folklórico.
A los ocho años empezó a instruirse, aprendiendo de forma autodidacta a tocar el tambor. Acudía a todos los pueblos que podía y le permitía su labor del campo, donde tocaban aquellos músicos que por aquel entonces se consideraban entre los mejores y Frutos se impregnaba de su saber y según dice el mismo «copiando», ensayando en solitario hasta lograr un sonido perfecto en cada ritmo que aprendía con denuedo.
Sus primeras actuaciones las hizo con el Tío Zaragata en el pueblo de Rebollo donde cuenta un vecino de allí que le tuvo que subir a un taburete para igualarle en altura con el Tío Zaragata. Acompañó a numerosos músicos como el Tío Tocino y estuvo tocando hasta que partió de El Cubillo para hacer la mili, regresando posteriormente a Segovia para hacer una parada en este magnífico pueblo de Pelayos del Arroyo donde encontraría a su mujer Mª Antonia con la que lleva más de medio siglo de vida compartida.
Desde aquella afortunada parada en Pelayos del Arroyo, Frutos no ha perdido nunca su vinculación con este pueblo en el que hoy nos encontramos.
Con su fiel compañero, su hermano Vicente Martín, excelente dulzainero a quien acompañó al tambor y a la dulzaina amenizaron numerosas fiestas por los pueblos de Segovia y de la sierra madrileña.
Posteriormente sería el hijo de Frutos, Juan Carlos, excelente músico quien acompañará a su padre amenizando las fiestas, porque sin dulzaina y sin tambor no hay fiesta, y es labor del dulzainero alegrar a los demás con sus melodías.
Frutos ha ejercido de dulzainero, como acompañante con la caja, tocando la batería, acompañando a importantes como Agapito Marazuela, Crescencio Martín, Marcos Piñuela y además de su condición de caja y de batería le ha permitido acompañar a numerosas charangas y grupos como el Grupo Malangosto, desarrollando una labor callada pero constante a través de los pueblos de nuestra provincia. Y para finalizar este homenaje baste decir que Frutos con sus 84 años es una persona que siempre ha demostrado su amor y sentimiento por el Folklore Segoviano en todas las piezas que ha tocado, llegando a dominar la técnica y poniendo el alma y el corazón en este arte musical que le acompaña desde su más tierna niñez.