Julio Alonso Arranz se jubila, despues de más de 31 años al frente de la parroquia de Santo Tomás Apóstol Durante todo este tiempo he podido gozar de sus atenciones espirituales, principalmente, pero también, de una gran amistad.
Sacerdote de pro, competente y proactivo, muy implicado en la vida de los más necesitados y en especial de los niños e inmigrantes.

Estoy seguro de que su gran vocación y su bagaje eclesial, Ayllón (15 años) y Coca (13 años), deja una huella imborrable.
Nacido en Tierra de Pinares, Fuente el Olmo de Iscar, tierra fértil y generosa, le dio el carácter y la nobleza de estas tierras castellanas.
Y llegó a nuestra parroquia hace 31 años, en unos momentos muy distintos a los actuales y en los que todos hemos cambiado, en algunos casos, para bien, en otros, no tanto, y en otros, para mal, y la Iglesia ha tenido que seguir el proceso, en este caso siempre para nuestro bien.
Ha presenciado el relevo de varios obispos, desde Monseñor D. Daniel Llorente y Federico hasta el actual D. Jesús, otros tantos Papas y sus visitas a España, las JMJ, Cáritas …
El hecho concreto es, que llevamos mucho tiempo conviviendo con D. Julio y estamos muy contentos de haberle tenido como nuestro párroco 31 años, parece que fue ayer y le vemos hoy casi como un seminarista.
Pero, la vida es cruel, nos pasa factura, envejecemos y lamentablemente D. Julio, también, solo hay que mirarnos a nosotros mismos, jubilados muchos, con achaques más, y ausentes ya, otros tantos.
Muchas gracias D. Julio, por sus desvelos, atenciones, servicios, magisterio, amistad… pero sobre todo, que es lo más importante, por su labor sacerdotal.
Cada día nos damos cuenta, de una u otra manera, que no hay vocaciones y no reparamos en que sin los curas, que diría un progre, no hay sacramentos y sin ellos, vida, porque, son nuestros médicos espirituales.
No todas las parroquias, están igual de atendidas, tan solo, acordarnos, cuando meses atrás, atendía dos parroquias y me consta que muy bien, donde en cada una de ellas, se mantuvo el culto, como antes.
El que más o menos visita, asiste o va a otras, aunque sea de forma accidental, ve que no es lo mismo, se nota enseguida.
Todo esto, no lo valoramos, se considera una labor normal y a lo que tenemos derecho, ahora que está tan de moda, los derechos, sin obligaciones.
Cada cual, como perteneciente a la sociedad, tiene gastos, obligaciones que tiene que cumplir, pero eso, como cristianos y practicantes, que decimos, muchas veces y muy orgullosos, tiene que ser gratis, vamos, que poco menos que por ir a misa y comulgar, nos deberían dar algo.
Es muy triste la falta de apoyo a los sacerdotes, hay un dicho, malicioso, que decían: “vives como un cura”, pensemos solamente, en el porqué de la falta de vocaciones, no digo más.
Gracias D. Julio, un abrazo muy grande, que Dios le premie por todo el bien que ha hecho y le tenga en la misma consideración, que la que usted ha tenido con nosotros. Nunca le podremos olvidar, ¡Nunca!
Gregorio de Frutos