Cuando en 1894 Ricardo de la Vega y Tomás Bretón escribieron el libreto y partitura del sainete lírico La Verbena de la Paloma, hacía 79 años que el célebre Galeón de Manila había cesado en sus funciones.
Pero 250 años de fabulosas singladuras, daban para un más que simple recuerdo con numerosos vestigios perdurables en el tiempo.
163 embarcaciones de distinto porte habían enlazado a lo largo de este tiempo Manila, en Asia, con Acapulco en Nueva España, América. Se trataba de la ruta comercial marítima por el Pacífico de ida y vuelta que hizo posible Andrés de Urbaneta emulando a Cristóbal Colón. Comenzó en 1565 y el último viaje se efectuó en 1815.
DE ORIGEN CHINO
Vega y Bretón sabían, como muchos españoles, que en estos barcos se transportaba plata, especias y los más variados artículos e incluso animales y personas, según el sentido de las travesías. También los apreciados mantones llamados de Manila, capital de Filipinas, cuando, en realidad, eran “made in China”.
En la famosa habanera de la Verbena de la Paloma, de los citados autores, el chulapo Julián pregunta a la chulapa Susana: -“¿Dónde vas con mantón de Manila, donde vas con vestido chinés?”. Y poco después, le hace la promesa:- “Por ser la Virgen de la Paloma, un mantón de la China-na, China-na, te voy a regalar”.
Acapulco y la cercana Veracruz estuvieron enlazados por tierra, primero y después, a través del Canal de Panamá. Enlace que permitía intercambiar las mercancías asiáticas y americanas con la flota de Indias que, según y cómo y también, tras procelosas singladuras, arribaba a Sevilla y Cádiz. Así se completaba el prodigioso periplo que unía nada menos que a tres continentes que no es precisamente, un recuerdo baladí.

Los mantones de Manila venían embalados en cajas decoradas con motivos orientales que a su vez, contenían otra de cartón con la preciada mercancía. Tengo entendido que en el Museo Histórico de Madrid, se exhiben muestras de estas cajas.
Semejante prenda tuvo una gran difusión en España y la sigue teniendo. Baste tener en cuenta solo tres ejemplos: Su uso en la feria de Sevilla por las flamencas, en las verbenas madrileñas por las chulapas o en las fiestas segovianas de las aguederas.
En esta gran empresa del Galeón de Manila o Nao de China, como también se le llamó, no faltó la implicación de segovianos. Pongo, por ejemplo, al cuellarano Juan García Méndez que se enriqueció participando activamente en este comercio con su asentamiento en Méjico hacia 1660.
CIFRAS APABULLANTES
Las cifras en millas de 7.000-8.000, (13.000 14.000 kilómetros) y tres-cuatro meses de navegación asombran. Las rutas podían variar en función de las corrientes marinas, los vientos y otras eventualidades. En ocasiones, se llevaban en secreto para evitar la acción de los piratas o de las naves de Francia e Inglaterra.
Los naufragios fueron escasos, lo mismo que los ataques de buques enemigos. A veces navegaba solo un barco. Otras, una flotilla. Estas embarcaciones experimentaron sucesivamente modificaciones importantes para hacerlas más marineras (1) y adaptarse mejor a las circunstancias de las travesías y de la mercancía transportada.

Era un proceso que conllevaba avances constantes combinando técnicas de carpintería europea con los magníficos materiales de los astilleros filipinos que se traducía en barcos resistentes a las olas y a las dificultades de navegación.
La Nao de China, tuvo en ocasiones 2.000 toneladas, un armamento de 70 cañones y una tripulación, más pasaje, de 500 personas. Era muy importante la distribución de la carga en orden a la estabilidad del barco.
En todo caso un buen lastre propicia que el barco propenda siempre a buscar la estabilidad e imposibilita su hundimiento. Solo una vía de agua lo puede hundir, producida por causas diversas.
Sobre la quilla va el lastre con piedras y arena que actúa de contrapeso procurando la verticalidad. Encima de éste los toneles y la carga más pesada. Luego la carga cada vez más ligera.
Siguen viniendo a España mantones de China fabricados por talleres artesanales de Cantón (2). También los hay made in Spain en las provincias de Sevilla, Granada y Toledo.
“-¡Venga el regalo, si no es de broma!”…Julián no tendría que rascarse ahora tanto el bolsillo para regalarle su mantón a Susana porque, comparativamente, los precios actuales son más bajos en función, claro está, de la calidad.
Se conservan, también, piezas magníficas de valor incalculable que constituyen verdaderos tesoros y que sus dueñas lucen y guardan con verdadero esmero.
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- Se dice que un buque es muy marinero cuando su diseño y construcción son optimizados para un mejor control de la navegación de manera rápida y efectiva.
- Cantón tenía en 1565 unos 200.000 habitantes y en la actualidad 18.000.000
