Me ha dejado perplejo la definición que el diccionario de la RAE da de perplejidad. Dice así: irresolución, confusión o duda nacidas del asombro o la sorpresa. Lo digo porque yo lo tenía como sinónimo de asombro, pero no como una reacción que provoca lo descrito. De hecho el motivo de mi perplejidad a la hora de escribir este artículo estaba relacionado con el asombro.
Y el primer motivo fue el domingo pasado cuando estaba viendo ‘La hora cultural’ en 24H de Televisión Española y entrevistan a Ana Amado, una fotógrafo y arquitecto, que ha hecho un libro de fotografías sobre la comunidad del convento “Sancti Spiritus” de las Dominicas de Toro. La entrevistada cuenta que solicitó a las monjas la posibilidad de fotografiarlas y que recibió, de forma sorprendente, con bastante prontitud una respuesta afirmativa. Y pasó una semana viviendo con ellas. El entrevistador no le preguntó a Ana, una mujer de 51 años que habla con un ligero acento gallego y se expresa con serena precisión, si es creyente, pero ella habla elogiosamente de la vida de esas monjas. Se muestra asombrada de que trabajen tanto —“de la mañana a la noche”, dice— entre sus ratos de oración y los breves de esparcimiento. Le asombra también que conozcan la actualidad y se ha dado cuenta de que han desaparecido los prejuicios con que ella misma veía esa vida. Ya no le parecen mujeres sombrías o tristes, al contrario, muestran una alegría espontánea y la naturalidad con la que viven las cosas es reflejo de una vida interior. Lo que sí le preguntó Antonio Orozco, el presentador, es si le transformó la convivencia con esas monjas. Y Ana respondió que sí y que se refelja en el trabajo que ha hecho porque “te sientes en paz y realmente libre”.
Preguntada sobre si le parece que hay un auge del catolicismo, la fotógrafo, dice que es posible porque lo que la gente busca en esta espiritualidad es la verdad. Hay como una búsqueda de verdades en un mundo que no las puede ofrecer y los jóvenes se empiezan a cansar de tanta superficialidad para buscar algo, verdades interiores, que les dé equilibrio y paz.
Me recordó a la película ‘Los domingos’. El libro, editado por La Fábrica, es presentado con estas significativas palabras:
Lo que ocurre tras los muros de un convento de clausura es un secreto. Nadie más que sus moradoras sabe con certeza cómo pasan las horas dentro, cómo se vive, cómo se sueña. Cómo se ríe y cómo se llora.
La fotógrafa Ana Amado llegó a Sancti Spiritus (Toro, Zamora) en busca de respuestas, silencio y paz, y encontró luz, sonrisas y amparo. Todo es efímero fuera, y todo es permanente dentro. Así es y así será siempre.
Este libro es un testimonio visual y literario sobre un mundo habitualmente vedado, un retrato íntimo de la vida contemplativa donde las palabras de Lara Moreno y las imágenes de Ana Amado desvelan la belleza de lo oculto y la extraordinaria cotidianidad de quienes han elegido habitar el misterio.
El segundo motivo de mi asombro, en este caso en un canal de youtube, es la entrevista en ‘El cafetal’ a Ana Iris Simón. Es una entrevista larga y cálida en la iglesia de S. Antón de Madrid en la que la escritora hace un recorrido por su vida y su encuentro con la fe. Se trata de una reflexión serena y madura, en la que no faltan preguntas sin responder y procesos dolorosos. Nada en ese proceso encuentra una explicación lógica, pero todo encaja perfectamente, viene a decir Ana Iris que recuerda, con enorme ternura, tanto la fe de su abuela como su época de militancia en el 15M. Porque su fe actual no se ha convertido en un reproche al nihilismo de su juventud o al ateísmo en que fue educada, sino en una continua acción de gracias a Dios por una vida que ha crecido con un sentido nuevo.
Y finalmente, abundando en mi asombro, la afirmación de Rafa Sánchez, cantante del grupo La Unión, que comentó de pasada que él en una época rezaba mucho. La afirmación fue en un estupendo programa presentado por Ana Milán, en Cuatro, que se titula ‘Ex. La vida después’. En ese caso trataba con personas que han conseguido dejar adicciones. El cantante de La Unión, lo fue a la heroína. No concreta el momento en el que rezaba mucho pero lo relaciona con esos momentos de lucha interior y, sobre todo, con ese determinado instante en el que había decidido “darse un homenaje” y se dirigía hacia el camello que le vendía la droga y recordó las palabras del Padrenuestro: “No nos dejes caer en la tentación”. Por cierto, en el programa estaba también Andrea Levy, ex diputada del PP, que tuvo adicciones a los tranquilizantes, y que mostró la vulnerabilidad de quienes están todo el día expuestos a la opinión pública. Su testimonio te reconcilia con los políticos.
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* Consiliario de Cáritas Segovia.
