Durante estos días, el Papa León XIV recorre la nación española. Se va a encontrar con el poder político, con la sociedad civil española, con la población de la calle y con la Iglesia en toda su configuración (Obispos, sacerdotes, religiosos, laicos).
Por diversas razones el papa es el jefe de un estado (El Vaticano) pero no es presidente de gobierno. Por esta razón su homólogo es el rey de España, jefe de Estado español. El Estado vaticano no tiene un presidente unipersonal. La Santa Sede se rige con diversos dicasterios y la Secretaría de estado, equivalentes a los ministerios de los gobiernos estatales, y por los cardenales representantes de la universalidad de la Iglesia católica, encargados de elegir al papa. Esta dimensión del papa, Jefe de Estado, es lo que hace que la presencia en España o en otro país necesite un protocolo propio de su categoría social y justifica sus encuentros con las fuerzas políticas del país español.
Pero la razón primera y principal, sin la cual no se daría este encuentro de la visita papal a España, es PASTORAL: su encuentro con la Iglesia española. Los encuentros masivos con los fieles cristianos en los tres lugares programados (Madrid, Cataluña y Canarias) son eminentemente eclesiales. Unos encuentros pertenecen al ámbito de la caridad y el servicio (en la cárcel de Barcelona, con los emigrantes de canarias, con caritas en Madrid), otros entran dentro del marco de lo sacramental o puramente religioso (La sagrada familia de Barcelona, Visita a la Virgen de Montserrat, Misa y vigilia de oración en Madrid,) y otros se entienden desde el campo de la evangelización (encuentro con la multitud en el Bernabéu, diálogo con el mundo de la cultura en Movistar arena, etc).
Por otra parte, sus discursos estarán cargados de contenido pastoral, religioso y moral. En ningún caso sus palabras tendrán una orientación política o partidista sino evangélica. Si habla de la guerra y de la acogida al emigrante lo hará en cumplimiento de su misión evangelizadora cuya fuente es la Sagrada Escritura y la Tradición de la Iglesia.
Todo ello responde al lugar que la Iglesia ha de ocupar dentro del mundo y de la sociedad. La Iglesia es una institución de carácter religioso y moral que, al igual que otras asociaciones e instituciones del ámbito de la sociedad civil, configura la sociedad. En el ejercicio de su labor la Iglesia busca la autonomía, la independencia y la colaboración en favor del bien común.
En cuanto a la Autonomía, desarrolla su misión de acuerdo a sus normativas, conocidas y aprobadas por la autoridad de cada país. Esta normativa se refiere al desarrollo autónomo de su liturgia (la forma de organizar el culto, las procesiones, la religiosidad popular, los sacramentos) la distribución de la caridad y la ayuda al marginado (a través de fundaciones, congregaciones, religiosas, parroquias, etc) y la formación de sus fieles (catequesis, enseñanza, Medios de comunicación, escuelas y universidades).
Su Independencia requiere llevar a efecto su función sin intromisión de otras instituciones sociales, políticas o económicas. Normalmente lo ejerce en diálogo con estas entidades sociales, Colabora con el mundo empresarial, educativo, estatal, asociativo. De tal manera que cualquier inserción de poderes, privados o públicos, en la marcha de la Iglesia sin el consentimiento de la misma se convierte en una intromisión interesada.
En cuanto a la Colaboración la Iglesia, con su presencia en la sociedad, ha de buscar el bien común. Recibe de la sociedad un marco para ejercer su función y aporta con sus facultades aquello que la sociedad y el bien común de la misma necesita para cumplir sus fines siempre que se respeten objetivos fundamentales de la Iglesia como son entre otros: el respeto a la dignidad de la persona, los derechos humanos, la libertad religiosa, el orden establecido y las leyes justas.
La visita del papa a España producirá efectos positivos en favor de la convivencia, del respeto a la libertad de religión, la pluralidad de pensamiento. De todos modos, se sentirá agradecida a la sociedad y a los gobernantes españoles por el esfuerzo que se hace para que esta visita sea provechosa a pesar de las molestias que su presencia pueda ocasionar a aquellos ciudadanos que se sienten lejos de la vida cristiana.
