Los parones son como el Tren de la Bruja. Hasta que no pasas por ellos, no sabes si la chica de al lado se va a pegar a ti para evitar los golpes, o si por el contrario el que acaba golpeado, y sin premio, eres tú. Y el Viveros Herol Nava, que recibió su buena dosis de lechugazos en la primera parte de su partido frente al Antequera después de unos cuantos días de parón liguero, terminó llevándose a la chica a comer un helado después de un segundo período en el que los de Álvaro Senovilla se parecieron mucho al conjunto que dos semanas antes había aplastado al Torrelavega.
El equipo andaluz llegaba al frontón de Nava de la Asunción con la salvación prácticamente asegurada. Pero para pasar del “prácticamente” al “totalmente” al Antequera aún le faltaba una victoria, y se empeñó en conseguirla jugando una primera parte a un gran nivel, apoyado en Jorge Villamarín bajo los palos, y en las penetraciones de Adrián Santamaría en el ataque, sin duda los dos mejores hombres del conjunto visitante en los primeros 30 minutos.
En el banquillo navero, Álvaro Senovilla recibía las primeras malas noticias, con Alberto García retirándose del partido víctima de un pinchazo muscular en el gemelo de la pierna derecha, a la que había que sumar una más que digna “empanada” general en el juego ofensivo, con la primera línea navera llegando una décima de segundo tarde a los cruces, perdiendo así la iniciativa en los lanzamientos, demasiado previsibles para el buen portero malagueño.
Las diferencias favorables al Antequera oscilaron durante toda la primera parte entre los dos y los tres goles; pero con el paso de los minutos el conjunto de casa fue haciendo las cosas un poco mejor, David de Diego fue entonándose en la portería, y el ataque comenzó a ver los huecos en la defensa 5:1, que posteriormente varió a 6:0, de los andaluces, en algunos momentos demasiado pendientes de las decisiones de los árbitros antes que de buscar soluciones ofensivas a la desaparición de Alexis Sánchez, que prácticamente ni lanzó a portería en el primer período.
Un gol de Darío Ajo Martín culminando una perfecta contra a un segundo del descanso puso el marcador en un empate a 13 que significaba el cambio de tendencia del encuentro. El Viveros Herol Nava resurgía, y el Meridiano Antequera veía cómo la ola navera comenzaba a echársele encima.
Y esa ola se convirtió en imparable en los primeros compases del segundo tiempo, en el que el equipo de casa mostró buena parte de su potencial defensivo, cerrando todas las vías de penetración a Santamaría, y amargando la tarde a Alexis Rodríguez. Así, en diez minutos, los tres últimos de la primera parte, y los siete primeros de la segunda, el Antequera no fue capaz de marcar más que un gol, por siete de su oponente, que en un abrir y cerrar de ojos adquirió una renta de tres tantos, con Nico López entrando por el centro en las contras, y tanto Simón García como Alberto Camino dirigiendo al equipo de manera brillante, arriesgando con sus penetraciones y sus lanzamientos en los momentos en los que el partido así lo demandaba.
Con esa renta, había que saber gestionar la ventaja, y también la ansiedad del contrario, que en en ningún momento de este segundo acto fue capaz de encontrar un ritmo adecuado. Villamarín bajó muchísimo sus prestaciones en el arco andaluz, incapaz de leer los lanzamientos al palo largo de Carlos Villagrán o de Alberto Camino, por lo que prácticamente cada ataque segoviano se convertía en un gol que machacaba una y otra vez la frágil moral del Antequera.
Lo intentó el equipo visitante variando sus defensas, pasando incluso a una mixta 4:2 sobre los centrales del equipo segoviano. Pero el Viveros Herol Nava ya estaba lanzado a por la victoria, y los espacios por el centro se convirtieron en autopistas para las penetraciones de los locales. Senovilla se permitió el “lujo” de dar descanso a jugadores que lo necesitan, como Ismael Villagrán, poniendo durante muchos minutos a David Fernández en tareas defensivas. Sin duda, ello repercutió en el ataque del lateral navero, pero ayer este hecho importaba más bien poco. Al final, los golpes no fueron tan fuertes, y del Tren de la Bruja salió el Nava cogiendo de la cintura a la chica.
