Diez limitaciones temporales obligan en este momento a los trenes de alta velocidad a echar el freno en las líneas que atraviesan Castilla y León. Estas restricciones, que oscilan entre los 30, 80 y los 200 kilómetros por hora, se concentran en el trazado hacia Galicia por Zamora, así como entre Valladolid, Palencia y León, mientras el ramal a Burgos no cuenta con ninguna, según la información del Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif) consultada por Ical.
Las líneas de alta velocidad y ancho internacional de la Comunidad, la autonomía con más kilómetros de estos corredores en su territorio, están salpicadas de una decena de limitaciones de velocidad, una medida que utiliza Adif para obligar a los trenes a circular más despacio por motivos de seguridad ante la existencia de alguna incidencia o intervención en la infraestructura.
Precisamente, estas limitaciones temporales de velocidad, habituales en los mapas de circulación ferroviaria, cobraron protagonismo a raíz del accidente registrado el pasado 18 de enero en Adamuz (Córdoba) que se cobró la vida de 46 personas al producirse un choque entre dos trenes, o el descarrilamiento de un convoy de Rodalies en Gelida (Barcelona), tras un temporal de lluvias.
Los dos accidentes y los múltiples avisos de los maquinistas obligaron al gestor ferroviario a revisar numerosos puntos de la red, así como a suspender incluso algunas circulaciones entre Madrid y Barcelona. En el caso de Castilla y León, se dejaron sentir los retrasos acumulados en las comunicaciones a Madrid y Levante, si bien el tráfico ferroviario no llegó nunca a suspenderse.
En este momento, Adif contempla hasta diez limitaciones temporales de velocidad en las líneas del AVE de Castilla y León, a las que se unen las numerosas registradas en la red convencional y las líneas de ancho mixto y ancho métrico -antigua Feve- en el norte de la Comunidad. Toda esta información, que se actualiza semanalmente, es accesible para los usuarios tras la polémica que suscitó el cierre en Cataluña de un portal no oficial.
El corredor norte de alta velocidad, que se adentra en Castilla y León por Guadarrama desde Madrid, presenta la primera limitación poco antes de la estación de Segovia-Guiomar, lo que obliga a los trenes a no rebasar los 80 kilómetros durante unos 400 metros, a la altura del kilómetro 65. En dirección a Galicia figuran cuatro más, la primera cerca de la terminal de Medina del Campo Alta Velocidad en unos 300 metros a su paso por el kilómetro 154.
Las tres siguientes se ubican en la provincia zamorana. Una de ellas exige no rebasar los 80 kilómetros durante 400 metros poco antes de entrar a la capital, entre el río Valderaduey y el viaducto de la Autovía de la Ruta de la Plata (A-66). Las otras dos, más al norte, son de 160 kilómetros durante unos dos kilómetros en Tábara y de 200 kilómetros en unos 200 metros entre Pedralba de la Pradería y Requejo.
De las otras cinco existentes, dos están en la provincia de Valladolid. Una de ellas destaca por impedir a los trenes acceder a más de 30 kilómetros por hora a la estación de Valladolid Campo Grande, una vez superado el Arco de Ladrillo, así como pasar a mas de 80 durante unos 200 metros cerca de la bifurcación del Canal del Duero, en Santovenia de Pisuerga.
Las tres restantes se localizan en las proximidades de la base de montaje de Villada (Palencia), donde los trenes debe frenar para no superar los 80 kilómetros por hora durante unos 500 metros, y en la entrada a León. Se trata de dos limitaciones, también de 80, cerca de Trobajo del Cerecedo, que se aplica en un tramo de 300 metros.
A estas diez limitaciones temporales, de las que se libra el tramo de alta velocidad entre Venta de Baños (Palencia) y la estación de Burgos-Rosa Manzano, se unen dos mas en la línea de ancho mixto entre León y La Robla, la primera de 100 kilómetros por hora en Trobajo del Camino, cerca del Centro de Referencia Estatal para la Atención a Personas con grave discapacidad, y la segunda de 140 kilómetros por hora en el inicio de la Variante de Pajares.
