El Ministerio de Cultura presentó este viernes el resultado de la restauración del trascoro de la Catedral de León, un conjunto monumental del siglo XVI considerado una de las obras cumbre del Renacimiento español y en el que participaron los mejores escultores platerescos de la época. La intervención, dotada con un presupuesto de 420.699 euros y ejecutada en nueve meses, fue llevada a cabo por la empresa Talleres de Arte Granda, bajo la coordinación del Instituto del Patrimonio Cultural de España, y permitió sacar a la luz las policromías renacentistas y barrocas presentes en el mismo.
La restauradora del IPCE, Noelia Yanguas, explica que tras la elaboración del pertinente proyecto dio comienzo la intervención, en la que participaron seis restauradores y especialistas en materiales como madera o piedra. Crearon un pequeño taller para poder tratar ‘in situ’ las piezas desmontadas, mientras que un historiador especialista fue el encargado de llevar a cabo la investigación documental.
Yanguas detalla los trabajos sobre las policromías, con la limpieza y eliminación de barnices que se encontraban oxidados y de repintes “burdos que carecían de calidad histórica y ocultaban partes originales”. Ello permitió sacar a la luz la policromía original del conjunto, del Renacimiento, como la barroca posterior tras el traslado del trascoro desde el presbiterio a la nave mayor de la Catedral.
A partir de ahí se hicieron labores de reintegración tanto volumétrica como cromática para la lectura completa de la pieza, así como una actuación específica en la peana del Cristo crucificado, que “se encontraba en muy mal estado de conservación” a partir de un escaneado en 3D que permitió reproducir la original gracias a un cantero especializado.
La representante de la empresa adjudicataria, Talleres de Arte Granda, Francisca Soto Morales, destaca los daños encontrados en el conjunto, que se deben al traslado que sufrió al pasar de ser antecoro a trascoro en el siglo XVII. “Una manipulación de la que surgieron numerosas roturas y pérdidas de volúmenes”.
Trascoro de la Catedral
El trascoro de la Catedral de León se encuentra entre las obras más destacadas del Renacimiento español. Concebido como un monumental arco de triunfo en alabastro y madera con un cuerpo de dos tableros a cada lado, se comenzó a construir en el año 1577 bajo la dirección de Juan López, sobre planos que había trazado Juan de Badajoz ‘el Mozo’ un tercio de siglo antes.
El continuador de las obras fue Baltasar Gutiérrez, quien completó la estructura, en cuya decoración se quiere ver la mano borgoñesa de Juan de Juni, a quien se atribuyen figuras como los profetas o las sibilas.
Su temática iconográfica principal se desarrolla desde el ‘Nacimiento de la Virgen’, ‘Anunciación’, ‘Nacimiento de Cristo’ y’ Adoración de los Pastores’, hasta la finalización escultórica con la implantación de la ‘Adoración de los Reyes Magos’.
Inicialmente concebido como antecoro de la sillería catedralicia, realizada por artistas flamencos en el último tercio del siglo XV, cumplía la función de cerrar la capilla mayor mediante un muro pétreo que evocaba un arco de triunfo. Tras dos intentos fallidos de reubicación, en 1560 y 1584, no fue hasta 1746 cuando se llevó a cabo su traslado definitivo a la nave mayor. A partir de entonces, el conjunto perdió su función original de antecoro para convertirse en trascoro, manteniéndose en su emplazamiento central hasta la actualidad.
