MUÑOPEDRO
Muñopedro se asienta a unos 1.020 metros de altitud sobre el nivel del mar, en un solar básicamente llano circundado por su extenso término municipal compuesto por tierras arenosas fundamentalmente llanas con pequeños cerros donde se construyeron varios de los caseríos actualmente despoblados, tales como: Acedos, Chavente, Modua, Moñico, Moñivas, Peromingo, Sancheznar y San Lorenzo de la Bóveda, algunos de las cuales hoy son grandes fincas privadas. En estas tierras siempre ha dominado el cultivo de cereal intercalado por espacios de pinar, monte bajo y pastos para el ganado. El territorio municipal, el décimo más grande de la provincia, es atravesado, y en consecuencia humedecido por pequeños arroyos cuyos cauces han modelado suaves valles y zonas de drenaje donde brotan las aguas de las principales fuentes y manantiales del territorio de la puebla.
Muñopedro se ubica entre las poblaciones de Sanchidrián al oeste, Labajos y Maello al suroeste, Villacastín al sur y Bercial al este, a escasos 47 km al oeste de la capital provincial.
El nombre de la puebla “Muñopedro” designa a su fundador llamado Muño, hijo de Pedro. Tras la Reconquista de estos territorios de manos sarracenas allá por el inicio del siglo XII, era regla frecuente nombrar a los nuevos asentamientos poblacionales con el nombre de su fundador.


En la actualidad tiene un censo poblacional de unos 300 habitantes, cuyo gentilicio es muñopedrenses. Históricamente los moradores de Muñopedro han venido dedicándose a la actividad agropecuaria, agricultura de secano: algarrobas, cebada, centeno, garbanzos y trigo; con algo de huerta, viña, pastos, monte del que se extraía leña y madera, y ganadería de trabajo y despensa. A ello debemos agregar los diferentes empleos y actividades que demandaba la Abadía enclavada en la Mesta para su extensa cabaña de merinos, tales como pastoreo, esquileo, lavado de la lana, empaquetado, acarreo, cuidado de los viales, puentes y/o puertos de conteo, etc.
Como el restos de las llamadas Pueblas de la Abadía, desde el 18 de marzo de 1613, que la Abadía les arrendó sus tierras como censo perpetuo a los vecinos de las pueblas (antiguos propietarios) que venían explotándolo de antiguo, éstos pasaron a ser colonos-arrendatarios de los monjes jerónimos de El Escorial, a quienes los vecinos pagaban una renta fija que incluía: los diezmos, primicias y el famoso censo perpetuo solo por el derecho a habitar el lugar y usar sus recursos.
Aunque la intensa actividad que tenía lugar todos los años en el palacio de esquileo “Casa del Caballero” generaba beneficios económicos y empleo a los vecinos de Muñopedro, el paso continuo de la Cabaña Real de Carreteros y otros ganados hacia el esquileo también originaba una serie de conflictos por constantes daños en los cultivos locales y sus pastos, lo que motivó que en 1766 que los regidores de la puebla presentasen dos quejas formales ante la Secretaría de la Hacienda Pública: Primero elevaron sus quejas ante este organismo por estar bajo un censo perpetuo; por la obligación de pagar las yerbas del término, cuando en otros lugares eran gratuitas, por las cargas económicas asfixiantes que suponía asumir el repartimiento, la gestión y los impuestos de las tierras de la despoblación de núcleos cercanos como Chavente que la Abadía los imponía; y en segundo lugar denunciaron ante este mismo organismo los perjuicios económicos que ocasionaban en sus tierras de labor y pastos municipales el trasiego de los bueyes de la carretería y de los lanares que iban a ser esquilados, antes y después de serlo.

La Cabaña Real de Carreteros, Trajineros, Cabañiles y sus Derramas agrupaba a todos los carreteros que se dedicaban al trajín, trasporte y conducción de bienes y efectos para el servicio público y particular en España. Fue creada por los Reyes Católicos en 1494 con autorización para los carreteros a utilizar y transitar por todos los caminos y términos de los pueblos, incluyendo el privilegio de pastos en sus dehesas y prados para los bueyes de sus carretas, con exención absoluta del pago de montazgo, pontazgo y portazgo.
La fundación de esta puebla se realizó entre finales del siglo XI y principios del XII bajo el paraguas y protección de la Comunidad de Ciudad y Tierra de Segovia, quedando adscrita al Sexmo de San Martín y, dentro de éste, a la Cuadrilla de Villacastín que agrupaba, es decir, Villacastín, Cobos de Segovia, Ituero y Lamas, Maello y Muñopedro.

Con la abolición de los señoríos, las desamortizaciones y las reformas administrativas durante la primera mitad del siglo XIX, Muñopedro se consolidó como municipio independiente; y como la inmensa mayoría de los pueblos del mundo rural castellano, a partir de la segunda mitad del siglo XX sufrió el proceso de despoblación en beneficio de las ciudades. Hoy, su economía se basa en la agricultura mecanizada, la construcción y el incipiente Turismo Rural
Como curiosidad ya inexistente, la puebla de Muñopedro albergaba en su seno varias charcas, la más popular estaba en lo que hoy es la Plaza Mayor. Todas han sido anegadas, a excepción del Charco de los Tejeros que se utilizaba como adobera donde se hacían los adobes para la construcción de su caserío.
Patrimonio histórico-artístico. Iglesia de San Miguel con espadaña campanario y nido de cigüeña en su cima, cuya artísticamente indefinida imagen que hoy contemplamos, se debe a las reiteradas reformas llevadas a cabo; ermita del Buen Suceso situada a la salida de la puebla; el palacio de esquileo Casa del Caballero ubicada fuera de la puebla, hoy es un espacio para eventos, banquetes y turismo rural. El potro de herrar.
Celebra sus fiestas: San Antón, el 17 de enero; San Miguel Arcángel, durante los 5 días anteriores al 29 de septiembre; El Buen Suceso, el primer fin de semana de octubre.

ETREROS
Etreros se asienta a unos 910 metros de altitud sobre el nivel del mar en una extensa llanura de tierras arcillosas-arenosas donde históricamente se ha cultivado, y aún se cultiva, el cereal. Territorio humedecido por el brote de pequeños arroyos y manantiales naturales. Se ubica entre las poblaciones de Jemenuño al oeste, Cobos de Segovia al sur y Sangarcía al este, a escasos 33 km al oeste de la capital provincial.
Fue municipio independiente desde su fundación hasta 1969 que se incorporó, como pedanía, al municipio de Sangarcía.
Dicen los entendidos en la materia que el nombre de la puebla “Etreros” tiene su origen etimológico vasco, derivado del nombre ibérico Eterrus, refiriéndose a algo etéreo, delicado, ligero.
Actualmente, Etreros tiene un censo poblacional de unos 95 habitantes permanentes, cuyo gentilicio es torronchos. Históricamente, los moradores de Etreros conseguían su sustento básico a través de la actividad agropecuaria, agricultura con algo de huerta y ganadería de trabajo y despensa, con ganado caballar, mular, vacuno, lanar, porcino y avícola. Ya en el siglo XVIII, gran parte del censo laboral de Etreros se dedicó a la industria textil, concretado en la fabricación de paños, estameñas y bayetas, distribuidas por prácticamente todas la ciudades y pueblos de Castilla. Con el siglo XIX llegó la crisis de la industria textil segoviana, y en consecuencia, la ruina de las pañerías de Etreros.


Desde el 18 de marzo de 1613 que la abadía arrendó sus tierras como censo perpetuo a los vecinos de las pueblas (antiguos propietarios) que venían explotándolo de antiguo, estos pasaron a ser colonos-arrendatarios de los monjes jerónimos de El Escorial, a quienes los vecinos pagaban una renta fija que incluía los diezmos, primicias y el famoso censo perpetuo solo por el derecho a habitar el lugar y usar sus recursos.
En la actualidad, el sustento básico de la puebla sigue llegando mayoritariamente de la agricultura, ahora altamente mecanizada y baja necesidad de mano de obra humana. A ello debemos añadir el sector servicios que va ganando peso porcentual.
Patrimonio histórico-artístico. Iglesia parroquial de San Juan Bautista con espadaña campanario; ermita del Santo Cristo de los Afligidos, junto al Camino Real y antigua casa-palacio de los Condes de Mansilla.
Celebra su fiesta del Santo Cristo de la Buena Muerte, el 14 de septiembre.
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* Juan Fco. Sanjuán Benito
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