El deporte necesita grandes deportistas, sí. Pero también necesita buenos gestores. Personas que creen en los proyectos cuando todavía no existen y que trabajen por ellos cuando nadie mira.
Hay premios que reconocen una forma de entender el deporte como el concedido este viernes por la FBCYL a Mauro Martín como mejor directivo. No premia únicamente un ascenso histórico a LF2 ni la brillante temporada del Cochinillo Segoviano. Premia cuatro años de trabajo, de convicción y de liderazgo para construir un proyecto que devuelve a Segovia al baloncesto de élite. Este reconocimiento lleva el nombre de Mauro, pero también pertenece a la familia Martín Navas, a Spordeporte, a entrenadores, jugadoras, patrocinadores y a toda la estructura que sostiene un club y por supuesto proyecta la reputación de la gestión deportiva segoviana, un orgullo.
Un proyecto de equipo o club empieza de verdad con alguien que busca patrocinadores, presenta subvenciones, cierra presupuestos, organiza calendarios, habla con instituciones, reserva instalaciones, escucha problemas y encuentra soluciones. Cuando todos disfrutan del partido, alguien lleva semanas trabajando para que ese partido pueda jugarse y ese trabajo apenas se ve. Por eso resulta tan valioso que la Federación haya decidido poner el foco en la figura del directivo y que sea segoviano.
Y es que en Segovia tenemos buenos ejemplos como Agustín Pérez y una labor decisiva en el crecimiento del Segosala o los profesionales que hay detrás de cada evento, deporte, federación o delegación. Personas que entienden que gestionar también es educar y construir comunidad. Hoy mismo conocíamos una resolución judicial que permite mirar al futuro con optimismo para proyectos como el fútbol sala de Valverde del Majano. Detrás de esa noticia también hay horas de gestión silenciosa, de perseverancia, de renuncias y de defensa del deporte por encima de intereses particulares.
Con esta columna cierro una temporada llena de historias, emociones y deporte. Gracias por acompañarme. Ahora llegan los torneos de verano, las plazas llenas de vida y citas tan especiales como Enjaulados. Gracias a los míos por aguantar mi ritmo y feliz verano.
