En la última columna de la temporada, como cada año, llega la hora de valorar qué nos deja la temporada en el deporte segoviano.
El gran referente sigue siendo el Balonmano Nava y su permanencia en la Liga ASOBAL, lo que no debe ser nada sencillo compitiendo frente a clubes con presupuestos muy superiores. La salvación llegó con más tranquilidad y solvencia de la que apuntaban algunos momentos del curso y, además, el equipo alcanzó las semifinales de la Copa del Rey. Un proyecto plenamente consolidado entre la élite del balonmano español que, lejos de normalizarlo, creo que deberíamos celebrarlo.
La Gimnástica Segoviana afrontaba, probablemente, la campaña más exigente de su historia reciente. Los cambios tras el descenso hacían prever un año complicado. No se alcanzó el objetivo deportivo, pero yo creo que el deporte, a todos los niveles, es una magnífica escuela de aprendizaje y la experiencia vivida esta temporada ya está dando paso a decisiones que parecen acertadas para reforzar la estructura del club y seguir creciendo.
El Cochinillo Segoviano nos reportó una gran alegría con su merecido ascenso. Es un paso importante para un proyecto que devuelve protagonismo al baloncesto femenino, aunque todavía quede lejos aquella inolvidable etapa de Jesuitinas, con una plantilla mayoritariamente segoviana compitiendo entre las mejores de España.
Y merecen reconocimiento clubes con menor impacto mediático, como Segovoley, Seghos de tenis de mesa o BigMat Tabanera de rugby, que continúan formando deportistas y consolidando sus proyectos, con más o menos altibajos. Y, entre ellos, destaca Espacio Tierra, de La Lastrilla, capaz de competir en Segunda División Nacional de tenis clasificándose para la fase de ascenso a Primera, con jugadores segovianos formados exclusivamente en el club. Solemos destacar el mérito del Balonmano Nava por representar a un municipio pequeño en la élite, pero situar a un equipo de otra localidad tan pequeña entre los 16 mejores de España confirma la capacidad del deporte segoviano para competir en niveles muy superiores a lo que dicta el tamaño de nuestros municipios. Todo un ejemplo.
Feliz verano.
