Amante de la sierra, Maruja, una mujer luchadora haciendo honor a esos apellidos que mantienen hoy, sus hermanos Conrado, Eusebio, Milagros y Rufino. Y los ya fallecidos, Santiago, Jesús, Tino y Casto.
Todos procuraron desde los dieciocho años subir al Puerto de Navacerrada a trabajar y allí se hicieron campeones.
El primogénito Santiago hacia 1943, fue quien sustituyó al trabajador que puso en marcha el primer telesquí de Navacerrada al sufrir éste un accidente, y llevarle un brazo en tal faena. Toda una instalación eléctrica para el funcionamiento de aquel primer telesquí a pleno rendimiento en el invierno 1945-1946.
Maruja en el recuerdo ha contado en alguna crónica cómo, “Vivíamos con una gran chimenea y su fogón en la parte baja del edificio que albergaba la sala de máquinas del remonte con un motor similar al de un coche. Y en la parte de arriba, -sin agua- con un gran dormitorio para los trabajadores presos de menor condena en la construcción del túnel de Navacerrada a Los Cotos.
Ella, ha vivido una época de durísimas inclemencias meteorológicas, bajar a Valsaín andando después de su jornada de trabajo por el pinar y salir al Puente de la Cantina. “Mi recuerdo más vivo que tengo es la cantidad de nieve que cubría el Pinar hasta Valsaín, salvar los perros de los pastores, las ventiscas y todo el Puerto cubierto por un espeso manto blanco”.
Y en “mi pensamiento siempre están mis hermanos, sus esquís, el recuerdo del Pinar lleno de nieve y mi casa familiar”.
Descanse en Paz.
Chús Marín-Merino
