La ciudad romana de Confloenta ya no será únicamente un destino reservado a campañas arqueológicas, visitas estivales o jornadas de puertas abiertas. Diez años después de que la Diputación Provincial comenzara a respaldar de forma estable las investigaciones en el yacimiento, una parte de aquel trabajo sale definitivamente de la excavación para convertirse en un espacio visitable durante todo el año.
La musealización de las denominadas Termas de Fortuna, financiada con 1,8 millones de euros procedentes de los fondos Next Generation de la Unión Europea a través del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, permitirá recorrer uno de los complejos termales romanos más extensos del norte peninsular mediante pasarelas elevadas, paneles interpretativos y audioguías accesibles mediante códigos QR.
La presentación oficial de la actuación reunió este viernes al presidente de la Diputación, Miguel Ángel de Vicente; al vicepresidente y diputado del Área de Cultura, Juventud y Deportes, José María Bravo; al alcalde de Sepúlveda, Ramón López; y al arqueólogo Santiago Martínez Caballero, director de las excavaciones junto a Juan José Palao Vicente.
La inauguración llega apenas una semana después de que el Museo de Segovia acogiera la presentación del busto romano atribuido al emperador Galieno recuperado en las excavaciones de Confloenta, una pieza que volvió a poner el foco sobre un yacimiento que, campaña tras campaña, continúa ampliando el conocimiento sobre una de las principales ciudades romanas del territorio.
UNA DÉCADA DE APUESTA INSTITUCIONAL
Miguel Ángel de Vicente situó la jornada como “la culminación de un compromiso mantenido por la institución provincial durante los últimos diez años” con más de medio millón de euros de aportación, y agradeció públicamente el trabajo desarrollado por Santiago Martínez Caballero desde los inicios de las investigaciones.
Según recordó, la evolución de los trabajos llevó a la Diputación a plantearse un objetivo más ambicioso que el de las visitas puntuales asociadas a las campañas de excavación, “y convertir los trabajos de Confloenta en algo más que una visita esporádica o una muestra del periodo estival, sino que se pudiera poner en valor durante todo el año”.

Ese propósito desembocó en la presentación de un proyecto al Ministerio de Cultura para la cubrición parcial de los restos ya excavados y su musealización. La propuesta obtuvo una subvención de 1,8 millones de euros que ha permitido ejecutar la actuación ahora concluida.
De Vicente destacó especialmente la integración arquitectónica de la cubierta con el propio yacimiento. A su juicio, la intervención ha logrado combinar la protección de los restos con una solución respetuosa con el entorno y con la lectura arqueológica del conjunto, y subrayó además que la actuación persigue varios objetivos simultáneos, como son la conservación del patrimonio, el impulso turístico del entorno de Sepúlveda y Duratón, la generación de actividad económica y la creación de un espacio de interés científico y educativo.
HUELLAS ANTERIORES A ROMA
Los trabajos vinculados a la musealización también han aportado información sobre etapas anteriores a la fundación de la ciudad romana, ya que bajo la zona donde se sitúan el templo y el pozo han aparecido restos de estructuras de la Edad del Hierro. Según explicó Martínez, los indicios apuntan a la existencia de una pequeña aldea celtibérica vinculada a la gran ciudad celtibérica asentada en el entorno de Sepúlveda.
Los aruqeólogos manejan la hipótesis de que el lugar ya tuviera entonces algún tipo de significado religioso relacionado con el agua, circunstancia que habría sido reinterpretada posteriormente durante la época romana.
Además, las investigaciones desarrolladas en Confloenta han permitido reconstruir también la evolución urbana de la ciudad. El primer edificio termal fue construido en el siglo I d.C. en torno a un patio central porticado. Unos decenios después, coincidiendo con el desarrollo de la ciudad, se acometió una ampliación monumental que prácticamente duplicó sus dimensiones.
Los hallazgos realizados en el foro y la reciente aparición del busto atribuido al emperador Galieno refuerzan la idea de una ciudad plenamente activa durante los siglos III y IV. De hecho, la reforma documentada en el ‘frigidarium’ hacia el año 305 demuestra que las instalaciones termales continuaban utilizándose en una época avanzada del Imperio.
VISITAS A PARTIR DE JULIO
La intención de la Diputación es que el espacio pueda abrirse al público en pocas semanas. A preguntas de los informadores, el vicepresidente de la Diputación, José María Bravo, explicó que todavía se están ultimando aspectos relacionados con la seguridad y la gestión de las visitas, pero avanzó que la previsión es comenzar la actividad a mediados de julio.
La visita se apoyará en un sistema de paneles interpretativos dotados de códigos QR que permitirán acceder a audioguías. Los contenidos están organizados siguiendo el itinerario de recorrido y facilitan una visita autónoma. Además, existe un código QR general promovido por Prodestur que servirá como punto de partida para conocer el conjunto arqueológico. La intención es que el visitante inicie el recorrido en la iglesia de Duratón y desde allí ascienda hacia la ciudad romana.
“APENAS LLEVAMOS EL UNO POR CIENTO»
Pese a la magnitud de los hallazgos realizados durante la última década, los arqueólogos insisten en que Confloenta sigue siendo en gran medida una ciudad desconocida. Martínez recordó que el yacimiento ocupa unas 70 hectáreas y que hasta ahora apenas se han excavado alrededor de 4.000 metros cuadrados, “así que no hemos llegado ni al uno por ciento”, afirmó.
La próxima campaña se centrará principalmente en el foro romano, donde han aparecido importantes elementos escultóricos, aunque también continuará la investigación en sectores aún pendientes de las Termas de Fortuna. El objetivo a largo plazo es seguir ampliando el conocimiento científico de la ciudad y valorar, en función de los resultados que vayan apareciendo, futuras actuaciones de conservación, restauración y musealización en otras áreas del yacimiento.
UNA PISCINA EXCEPCIONAL, Y EL AGUA PARA LA DIOSA FORTUNA
Uno de los espacios más espectaculares del recorrido es la gran piscina situada junto a la palestra, la zona destinada al ejercicio físico. El vaso conserva unos diez metros de longitud y se encuentra excavado directamente en la roca. Gran parte de su pavimento original de ladrillo ha llegado hasta la actualidad en un estado de conservación poco habitual, y en la zona central todavía puede apreciarse la disposición de ladrillos en el característico dibujo en espiga utilizado por los romanos.

Las excavaciones permitieron recuperar numerosos elementos originales que habían caído al interior de la piscina. Posteriormente fueron recolocados para devolverlos a su posición original.
La instalación contaba además con un sofisticado sistema de llenado y vaciado. El agua llegaba a Confloenta a través de una conducción de entre diez y doce kilómetros y posteriormente era distribuida por la ciudad mediante tuberías de plomo. Cuatro de esas conducciones se conservan actualmente en el Museo de Segovia.
La renovación constante del agua era imprescindible para garantizar unas condiciones mínimas de limpieza. El sistema permitía tanto el aporte continuo como la evacuación mediante conductos de desagüe todavía visibles.
Sin embargo, el hallazgo que más singulariza el complejo no tiene relación directa con el baño, ya que las excavaciones han documentado la existencia de un templo situado en el interior del recinto termal. Los restos arqueológicos recuperados en este sector, inscripciones, altares, exvotos y otros materiales relacionados con prácticas religiosas, han llevado a los investigadores a identificar un culto dedicado a la diosa Fortuna.
En uno de los extremos del templo se localiza además un pozo circular que ha sido explorado hasta una profundidad cercana a los diez metros y que continúa descendiendo. Los arqueólogos consideran que la captación natural de agua asociada a este pozo pudo desempeñar un papel fundamental en el origen religioso del lugar.
