Última semana de parones médicos en la provincia de Segovia en estos cinco meses, en los que los facultativos han protestado contra el Estatuto Marco que el Gobierno pretende aprobar y en el que no se sienten representados, con escasa fortuna pues el inmovilismo del Ministerio de Sanidad es contundente. Tanto que no deja otra salida que un cambio de táctica hacia una huelga indefinida que comenzarán, a nivel nacional, a partir de septiembre para no interferir en un periodo estival que pondría en jaque la asistencia al paciente. Tanto Miguel Marina, presidente de CESM Segovia, sindicato mayoritario entre los específicos de los médicos; como Graciliano Estrada, presidente del Colegio de Médicos de Segovia, confirmaron este miércoles que la provincia se sumará a las movilizaciones indefinidas que prácticamente son ya un hecho, salvo milagro de última hora que no parece atisbable. Ambos reconocieron que el porcentaje de seguimiento sigue bajo pero que la repercusión en cuanto a cancelaciones de actos médicos no incluidos en los servicios mínimos es muy alta, una repercusión que hacen extensible a las listas de espera quirúrgica, a las que le afectan sobremanera dichas cancelaciones. Según cifraron, si antes había 1.500 pacientes pendientes de ser intervenidos, la lista ha crecido hasta los 2.000 en la provincia de Segovia. “500 en una provincia como Segovia son muchos”, recalca Miguel Marina, quien añade que antes de los parones no había nadie que se saliera de los plazos estipulados de 30, 60, 90 o 150 días. Ahora hay pacientes que no están incluidos en esos plazos.
Una jornada a medio camino de la convocatoria semanal de junio, la última del calendario, en la que en torno a más de medio centenar de médicos salieron al mediodía a las puertas del Hospital General de Segovia con pancartas y consignas pidiendo un poco más de respeto hacia sus históricas reivindicaciones.
“Nosotros nos mantenemos firmes en las reivindicaciones del colectivo médico porque creemos que son absolutamente necesarias desde el punto de vista profesional. Los médicos jóvenes nos piden que en el futuro haya un ámbito de negociación propio y en eso estamos. Si desde la otra parte el ministerio no quiere saber nada de eso es que no conoce bien la situación de los médicos de España, de donde se fueron más de 500 especialistas y la causa fundamental son las condiciones laborales. Y para ello hay que modificar el estatuto y hacer un ámbito de negociación propio para los médicos”, expresaba el presidente del Colegio de Médicos de Segovia, quien aclaró que se trata de una movilización nacional contra el ministerio y no se debe confundir con las comunidades y sus atribuciones de competencias, que las tienen y son colaterales a este conflicto, por ejemplo el precio de las guardias, pero el Estatuto Marco, que es la legislación básica, es una competencia nacional en exclusiva, sostienen los facultativos.
Graciliano Estrada denunció que ese ámbito propio de negociación, dependiente del Gobierno y no de las autonomías, sí se tiene en otros países europeos, por lo que abogó por un cambio de legislación que nos equipare con esos países. “La UE ya ha dicho que es posible, por lo tanto no es ninguna quimera, lo que hace falta es voluntad política”.
Miguel Marina, presidente de CESM Segovia, indicó que la forma de trabajar de los médicos es diferente incluso a la de otros gremios vinculados a la salud. “Se nos obliga a hacer más horas que a cualquier trabajador que tiene 35 horas. A nosotros se nos ha rebajado de 48 a 45 semanales, seguimos teniendo una sobrecarga laboral del 30% que conlleva una gran dificultad para conciliar la vida laboral y la familiar. Hacemos guardias que no están reconocidas. La penosidad de nuestro trabajo es completamente diferente a la de otros trabajadores, independientemente del nivel de formación nuestro”, apunta el dirigente sindical, que apostilla que esas guardias y exceso de jornada laboral no se considera en aspectos claves como las bajas, las cotizaciones porque te computa lo mismo un día de una hora trabajada a uno de 24, etc.
Marina incide en que, pese a que los números de participación se mantienen bajos en este maratón de movilizaciones de una semana cada mes, entre el 12 y el 15% del total de médicos, su repercusión es muy importante en los quirófanos, donde “se está haciendo solo la cirugía oncológica no demorable, lo que engorda las listas de espera. Al parón del verano se le añadirán estos meses de huelga. Si no recibimos respuesta, desde septiembre comenzaremos una huelga indefinida, a la que se seben añadir las renuncias por ética de los profesionales a las jornadas voluntarias. Todo eso hará aumentar las listas de espera que dependen de las comunidades aunque el problema lo ha creado la incompetencia del ministerio y lo están pagando los ciudadanos”.
Como cada día de protesta, Sacyl ofrece los datos regionales y provinciales. Este miércoles fueron 45 los médicos que secundaron la huelga, un 10,5%. En la comunidad fueron 1.016 facultativos del total de 7.351. Se cancelaron 4.470 consultas (70 en Segovia) y el 36% de las intervenciones (45% en el Hospital General).
“Mis hijas de 5 y 3 años están creciendo muchos días sin su madre”
La doctora segoviana Arancha García Mateo, presente este miércoles en la movilización de los médicos, denuncia las condiciones laborales que sufre el gremio y pone como ejemplo las 96 horas trabajadas en una semana
Arancha García Mateo es hematóloga en el Hospital General Universitario de Segovia desde hace 18 años, tiempo suficiente para haber sufrido los sinsabores de una profesión compleja y extenuante, como se deduce de la conversación con ella. Secunda las movilizaciones de los médicos porque está hastiada de la falta de reconocimiento y el abuso en aspectos como las horas semanales. La última vez que las contó, según alerta, le salieron 96, por lo que es fácil de imaginar lo duro que debe ser conciliar con la vida familiar y atender a sus dos niñas pequeñas.
—¿Por qué estás aquí a las puertas del Hospital?
—Porque queremos una igualdad en el trato a todos los sanitarios. Somos un colectivo que no tiene representación en las mesas de negociación porque por números no salimos representados y son otros colectivos quienes negocian nuestras condiciones laborales. Queremos también igualdad por ejemplo en los turnos de 12 horas, en las jornadas de más de 24 horas, que no te cotizan para la jubilación y que sí descuentan del IRPF. A cualquiera que se lo cuentas no lo entiende. Y para conciliar la vida laboral con la familiar es muy difícil. Una compañera acaba de dar a luz y en seis meses ya tiene guardias obligatorias de 24 horas, teniendo que dar el pecho a su bebé. Son muchas condiciones laborales en las que nadie nos defiende ni escucha.
—En tu caso concreto. ¿Cuántas horas puedes trabajar a la semana?
—Pues el otro día hice el cálculo y me salieron 96, contando guardias.
—¿96 horas has dicho?, ¿y cuántas seguidas has tenido que hacer?
—Sí, si sumas las 40 con dos o tres guardias a la semana sale eso. Además, yo no libraba las guardias y por necesidades del servicio me tenía que quedar. Sobre las horas seguidas, si sumas 24 más 8 son 32, esas son las horas seguidas que he estado.
—Es una burrada. Eso tiene que repercutir a la fuerza en la atención al paciente…
—Primero en tu propia salud y el estrés. Somos el colectivo que más suicidios y enfermedades padece. Y claro que repercute en la calidad asistencial que reciben los pacientes segovianos, por eso digo que los ciudadanos de Segovia deben sumarse a esta lucha, porque les afecta. Cuando viene uno a las tres de la mañana y le tienen que intervenir, ¿sabe que el cirujano lleva a lo mejor más de 12 o 24 horas trabajando sin parar y que se va a meter en el quirófano con ese agotamiento?, ¿cómo crees que podrá abrirle sus vísceras y abdomen para tratarle un caso de vida o muerte?
—¿Y cómo compaginas con la vida familiar?
—Imagínate, con dos niñas pequeñas de 5 y 3 años que están creciendo muchos días sin su madre. En muchos periodos no me ven.

—¿Crees que a los médicos se les trata justamente?
—No. En absoluto. Es muy injusto no estar representados en las negociaciones. Dicen que llevan sin tocar el Estatuto Marco 20 años, es normal porque nadie nos representa ni escucha. Llevamos más de seis meses de huelga y siguen sin sentarse con nuestros sindicatos.
—Salvo un milagro, estos parones semanales que habéis realizado parecen abocados a una huelga indefinida.
—Desde luego. Desde septiembre, si esto no cambia, lo que se plantean ya son huelgas indefinidas. Debemos hacerlo.
—Si tuvieras delante a la ministra Mónica García y pudieras hablarle, ¿qué le dirías?
—Que deje de mentir, que parece mentira que ella sea médico. Le vende más la política y está buscando un cargo para continuar en la política. No creo que se dedique a la medicina nunca más porque si no no diría lo que dice. Sus antiguos compañeros lo saben.
—Supongo que te hubiera gustado que estos parones de estos meses hubieran tenido más seguimiento.
—Tienen seguimiento. El problema es que todos estamos trabajando para sacar adelante a nuestros pacientes, y si no los ves hoy mañana tienes el doble. El trabajo sale y los servicios se ponen de acuerdo para que ningún paciente importante no sea atendido, además de que los servicios mínimos aprobados son máximos.
