Para abrir página. Los gremios medievales se desarrollaron en los siglos XVIII y XIX, para consolidarse en la Revolución Industrial, ya como ‘herramienta’ obrera. Y punto.
Entiendo, desde mi limitada óptica del conocimiento de ‘las artes escénicas’, que sí existió una diferencia más que notable dentro del asociacionismo que ejercían cofradías, hermandades y gremios. Aquella, la cofradía -también la hermandad-, si bien es cierto que era una asociación de obreros, sus fines eran benéficos a través de socorros mutuos y actividades religiosas, mientras que los gremios, también de trabajadores -que podían ser los mismos-, defendían intereses profesionales.
La asociación gremial
Al respecto de la defensa de los valores de la clase obrera -añejos recuerdos de quien esto escribe, metido hasta… en tan apasionante labor-, recuerdo haber leído, texto del siglo XVIII, en referencia al nacimiento del trabajo a destajo. La jornada laboral entonces era de ¡once horas diarias! y el jornal de seis reales. Hubo ‘lucha’ entre los diferentes gremios. Unos aceptaban de buen grado el destajo -la compensación económica era mayor (también el esfuerzo)-, mientras otros lo rechazaban anteponiendo ser contrario a la salud del trabajador. Y así hasta nuestros días.
‘Amigos del País’, verdugos de los gremios
En clara relación con lo descrito me ‘topé’ con el texto de una conferencia desarrollada por el Marqués de Lozoya, año 1934, en el Círculo de Estudios de Madrid, teniendo como ‘sustento’ el tema de los Gremios. El conferenciante fue presentado por el periodista Àngel Herrera Oria, a la sazón director de ‘El Debate’ y después cardenal de la Iglesia Católica. La disertación tuvo un final, que por el interés directo con Segovia, he recogido literalmente.
Cada cual en su lugar
‘En tiempos de Carlos III, la creación de la institución ‘Amigos del País’ se convierte, desde el primer momento, en enemigo implacable de los gremios. Estas, las ‘Sociedades Económicas’, se extienden en las ciudades entre las personas cultas, aficionadas a las artes y a las ciencias naturales, las cuales toman a su cargo todos los trabajos culturales y económicos en cada una de las provincias. Estas sociedades, protegidas extraordinariamente por la Corona, se declaran enseguida enemigas de los gremios, y propugnan una revisión. Realmente, la palabra revisión de gremios es quizá un poco impropia’.
‘Lo que quieren estas sociedades es matar a los gremios. Nos encontramos, por ejemplo, estudiando el caso de Segovia 1781 encarga a un señor, Vicente Alcalá Galiano, que haga un estudio de los gremios. En el examen que hace este personaje fija que deben desaparecer, que son una rémora para eludir en ningún modo a la función social que vienen verificando los gremios. Únicamente se busca el efecto político, y una cosa parecida ocurre en todo el resto de España’.
Juan de Contreras puso fin a su disertación con estas palabras: ‘Eran las Sociedades Económicas de Amigos del País, médicos singulares, que después de examinar el enfermo detenidamente, dictaminaban que lo mejor era su muerte’. (1)
Con la claridad del agua… clara.
Ermita de San Bartolomé
También conocida como Iglesia de San Salvador de Río Cabrones, tras el cambio de la advocación de la iglesia en 1568. La primera noticia documentada presenta a la ermita como ‘iglesia filial’ del Monasterio Premonstratense – ubicado este desde el siglo XII, en La Alameda del Parral-, sede de los monjes Mostenses llegados desde el Monasterio de La Vid (Aranda de Duero). Sancho IV confirma al Monasterio la propiedad de diversos bienes; entre ellos los terrenos ‘del Realengo en Sant Salvador de Río Cabrones’ en 1287.
Como ‘iglesia filial’ aparece San Salvador de Río Cabrones en el Libro Becerro del referido Monasterio Mostense, año 1144. Documentos de la Dehesa de Valsaín, 1568, dan fe del cambio de advocación de la iglesia.
‘San Salvador de Río Cabrones no ha dejado huella alguna en la toponimia del lugar. Se guarda recuerdo de San Bartolomé como designación de un paraje y de un camino. El IGE (Instituto Geográfico Español), en sus trabajos cartográficos de 1904 y 1905 en los términos de Palazuelos y San Ildefonso maneja varios topónimos relacionados con la ermita: ruinas de la Ermita de San Bartolomé, Camino de la Ermita de San Bartolomé, Cerca de San Bartolomé, Camino de la Cerca de San Bartolomé y Arroyo de la Cerca de San Bartolomé. Si bien, hoy no existe vestigio alguno de aquella edificación’. (2).
Sí se puede afirmar que, con la aprobada desamortización de Godoy, 1799, salió a pública subasta el lugar con tasación de los terrenos -alrededor de 180 peonadas (una peonada 400 m2)-. Le fue adjudicada en 1801 a Manuel Bazquez Araujo, con residencia en El Espinar.
Dejar constancia el hecho que desde su origen los terrenos pertenecían al arcedianato de Segovia en la persona del Arcediano de la Catedral, si bien la administración real la ejercía la Iglesia/parroquia de Palazuelos.
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Sea permitido pensar
‘Una prensa libre puede ser buena o mala, pero sin libertad la prensa nunca será otra cosa que mala’. Albert Camus, periodista, filósofo…
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(1) Recogido y publicado en la revista ‘Asociación Católica de Propagandistas’. 1934.
(2) Sociedad Castellarnau; Colección ‘Miradas sobre La Granja’.
