Como no soy experto en arte y me siento muy limitado para juzgar su valor artístico, me limito a contar lo que he visto y la impresión que me han causado.
La primera, en el crucero de la catedral, expone 26 cuadros de estilo flamenco pintados en cobre en el siglo XVIII. Además de los que habitualmente se pueden ver en la sacristía y en la capilla del Santísimo de la catedral, se han incorporado ocho que recogen momentos de la infancia y pasión de Jesús y una Inmaculada, cedidos para la exposición por la parroquia de Marazoleja, que se los compró en 1712 al cabildo de la catedral.
Dos cosas me llaman la atención. En primer lugar los colores vivos y la riqueza de detalles de cada uno de los cuadros. Especialmente sugerentes me parecen los dos que recogen pasajes de la vida de San Antonio. En uno de ellos, en el que el santo está repartiendo el pan de los pobres, adivino a Murillo en uno de los niños que, tras recoger el pan, baja unas escaleras comiéndoselo con ansiedad. Pocas veces he visto expresado con mayor expresividad que el pan es “pan de vida”, que es como designa Jesús a la Eucaristía.
La otra cosa que me llama la atención es lo sugerente que resulta esta técnica para interpretar las Escrituras y el conocimiento que tenían los artistas de la historia sagrada. Hay toda una teología de fondo en la composición de las imágenes. La serie sobre Moisés, el dedicado a Sansón o la vida de Jesús, tienen una vocación catequética, como expresa el título de exposición, que a veces se refleja en los detalles. Por ejemplo, en el de Moisés abriendo el mar, aparece a su espalda el cuerpo momificado del patriarca José, que los hebreos llevan de vuelta a Canaán. El camino de regreso a la tierra prometida de la momia del patriarca, anticipa el de Jesús con sus padres, pero éste lleno de vida.
Y por cierto, felicito a quien haya pensado que los carteles tienen que tener letra grande y que el título de la obra tiene que estar colocado cerca del espectador para que éste no tenga que estar continuamente acercándose para leer la reseña.
La otra exposición, “Duc in altu”, se puede ver en el Museo del Palacio Episcopal. El autor de los cuadros es Mariano Carabias. Es una exposición apabullante por la cantidad de obras y por la impresión que provocan algunas de ellas, como esa preciosa Trinidad, pintada sobre tela que llena de arriba a abajo una enorme pared del museo. Y si llama la atención la Trinidad por sus dimensiones, no lo es menos la serie dedicada al libro del Apocalipsis en la que el autor ha pintado cada uno de los versículos de este libro, recordando las miniaturas impresas en códices. Son pequeños óleos que, en conjunto, forman un mosaico vibrante de color que invitan al espectador a sumergirse en el lenguaje, misterioso y fascinante, del último libro de la Biblia, el libro de la Revelación.
A lo largo del recorrido por el museo-casa del obispo, se encuentra uno con profetas y evangelistas, con ángeles y santos, con imágenes de Jesucristo y de la Virgen María, que parecen acompañarte. Los cuadros de Mariano Carabias son como un compañero de la visita que te va marcando el itinerario pero envuelto en el misterio de quien expresa una verdad sólo comprensible a los ojos de la fe. El autor los ha envuelto en un ópalo del que parecen salir para entrar en relación con el espectador. Y si sus figuras son casi siempre etéreas, no lo son sus rostros, retratos de personas reconocibles. Es como si el cuerpo glorioso del que habla San Pablo, mantuviese la identidad corporal a través del rostro.
También en este caso, estamos ante una propuesta catequética porque Mariano Carabias ha querido hacernos llegar, por una parte, lo intangible de Dios y, por otra, su cercanía. El título, “Duc in altum”, significa “rema mar adentro”, es decir entra en lo profundo. La dice Jesús cuando los discípulos, que han pasado la noche faenando, regresan sin haber pescado nada. Jesús aparece junto al lago y les indica que remen mar adentro y vuelvan a echar las redes. Y, a pesar de ser a deshora, lo hacen recogiendo una pesca abundante. Sugerente título para una exposición inclasificable.
Dos propuestas interesantes que recomiendo hacer a los lectores dejándose llevar por una serena contemplación.
__
* Consiliario de Cáritas Segovia.
