Hay pocas imágenes más habituales en el día a día de Segovia que la de varios autobuses cruzándose (y botando) en la avenida Padre Claret a cualquier hora del día. La sensación de que una ciudad como Segovia tiene demasiados autobuses lleva años instalada en parte de la conversación pública local, especialmente cuando algunas líneas atraviesan determinadas zonas con poca ocupación aparente o cuando varias expediciones coinciden prácticamente a la vez en el entorno del Acueducto.
Sin embargo, mientras ese debate continúa, las cifras del transporte urbano siguen creciendo hasta niveles nunca vistos en la ciudad. Los autobuses urbanos transportaron durante el pasado mes de abril a 436.523 viajeros, un 12,6 por ciento más que en el mismo periodo del año anterior. El dato no solo consolida el crecimiento de los últimos ejercicios, sino que además viene acompañado de nuevos records diarios de utilización del servicio. Durante abril se superó por primera vez la barrera de los 19.000 usuarios diarios y el techo fue subiendo de manera diaria en la última semana de ese mes, hasta que quedó fijado el día 30 con 19.775 viajeros en una sola jornada.
Los datos reflejan que Segovia mantiene una de las redes urbanas más extensas entre las capitales de menos de 70.000 habitantes, pero al mismo tiempo el sistema atraviesa el momento de mayor utilización de su historia reciente.
Más que otras de similar población
La ciudad cuenta actualmente con doce líneas regulares más el servicio nocturno y una flota de cerca de 28 vehículos. La comparación con otras capitales similares señala que capitales como Soria, Teruel o Huesca operan con redes bastante más reducidas, mientras que Segovia sostiene un entramado de líneas que conecta barrios, polígonos industriales, el hospital, los barrios incorporados, el recinto histórico y la estación Segovia-Guiomar.

El concejal de Hacienda, Obras, Servicios e Infraestructuras, José Luis Horcajo, considera que el caso segoviano tiene particularidades difíciles de comparar con otras ciudades de tamaño parecido. “No solo unimos los barrios actuales, sino que tenemos una estación del AVE prácticamente en el extrarradio, tenemos los polígonos industriales, los barrios incorporados y tenemos un casco histórico”, explica.
La línea 4 que recorre la ciudad en una hora, transportó en un solo mes a 145.697 usuarios, cerca de una tercera parte de todos los viajeros de la red
La estructura urbana de Segovia condiciona buena parte del diseño de la red. A diferencia de otras capitales más compactas, la movilidad diaria se reparte entre zonas residenciales muy diferenciadas, áreas comerciales alejadas entre sí y un flujo constante hacia Segovia-Guiomar, convertido ya en uno de los principales focos de movimiento de viajeros de toda la ciudad.
La línea 4 es la base
Pero el transporte urbano de Segovia no depende únicamente del AVE. La línea 4, la ‘Circular’, continúa siendo la auténtica columna vertebral de la red y concentra por sí sola cerca de una tercera parte de todos los viajeros. Durante abril transportó a 145.697 usuarios, muy por encima del resto de recorridos urbanos.
La línea circular conecta algunas de las zonas de mayor actividad de la ciudad y su entorno. Une el hospital con áreas comerciales, barrios residenciales y parte del entorno metropolitano vinculado a La Lastrilla. Su peso dentro del sistema es tan importante que cualquier incidencia de tráfico termina afectando rápidamente a la regularidad del servicio. “Va muy justa de tiempos porque es muy larga y prácticamente tarda casi una hora en hacer el recorrido completo”, explica Horcajo. “Cualquier afección del tráfico ya te retrasa”.
El Ayuntamiento sitúa en el entorno de los 2,5 millones de euros anuales el coste municipal del servicio de autobuses que paulatinamente está descendiendo por el aumento del uso
El comportamiento del resto de líneas refleja además un crecimiento bastante generalizado. La línea 1 alcanzó durante abril los 48.247 viajeros, un 20 por ciento más que un año antes. La línea 2 registró un incremento del 24 por ciento tras la ampliación de paradas en la carretera de Soria y superó los 21.800 usuarios mensuales. También crecieron la línea 6, que superó los 35.000 viajeros, y la línea 9, con cerca de 18.000 desplazamientos.
La evolución de la línea 2 es uno de los ejemplos que utiliza el Ayuntamiento para defender la adaptación progresiva de la red a las nuevas necesidades de movilidad de la ciudad. La ampliación del recorrido hacia la zona comercial de la carretera de Soria disparó rápidamente la utilización del servicio.
Incluso líneas que tradicionalmente habían tenido un uso más discreto muestran una evolución al alza. La línea 10, que presta servicio en el recinto amurallado, transportó durante abril a 5.815 viajeros, más del doble que en 2024. El incremento del turismo y la movilidad dentro del casco histórico han consolidado una línea que inicialmente estaba pensada sobre todo para residentes.
Suben los pagos con tarjeta
La expansión del transporte urbano también se refleja en las nuevas formas de pago. Durante abril se vendieron 20.698 billetes mediante tarjeta bancaria, frente a los 13.206 registrados un año antes. Las recargas mediante VISA pasaron de 106 a 754 operaciones en apenas doce meses.
La gratuidad implantada para menores ha incorporado además nuevos usuarios al sistema. Solo durante abril se contabilizaron 29.223 desplazamientos realizados bajo esta modalidad.
Mientras crece el número de viajeros, persisten también algunos de los problemas históricos de la red. El principal continúa siendo la enorme dependencia del tráfico urbano y la concentración de líneas en determinados corredores de la ciudad, especialmente en el entorno del Acueducto. “Hemos intentado estudiar soluciones y seguimos estudiándolas”, afirma Horcajo. “La solución urbanística o de construcción no es fácil y el coste es bastante importante”.
La configuración urbana de Segovia limita considerablemente las posibilidades de redistribuir el tráfico de autobuses. El acceso hacia el centro y el entorno monumental se canaliza prácticamente a través de unos pocos ejes viarios, lo que obliga a concentrar buena parte de las líneas en recorridos similares.
60.000 viajeros desde Segovia-Guiomar
Las líneas 11 y 12 han dejado de ser un simple enlace con la estación Segovia-Guiomar para convertirse en uno de los principales motores de crecimiento de toda la red de autobuses de la ciudad. Lo que inicialmente era un servicio concebido para conectar el casco urbano con la estación del AVE mueve ya a miles de viajeros cada semana y ha terminado alterando buena parte de la movilidad urbana segoviana.

Solo durante el pasado mes de abril ambas líneas sumaron conjuntamente 58.562 viajeros. La línea 11 alcanzó los 35.955 usuarios y la línea 12 otros 22.607. Además, el crecimiento continúa acelerándose. La línea 11 registró un incremento del 19 por ciento respecto al mismo mes del año anterior y la línea 12 aumentó un 25 por ciento.
Las cifras reflejan el peso creciente que la estación Segovia-Guiomar ha adquirido dentro del sistema de transporte urbano de la ciudad. José Luis Horcajo admite que la utilización de ambas rutas ha superado las previsiones iniciales.
Los turistas que usan Las líneas 11 y 12 pagan el billete completo frente a la mayoría de los segovianos que hacen uso del abono transporte
Según explica, el perfil de usuario ha cambiado notablemente durante los últimos años. Entre semana predominan los viajeros habituales que se desplazan diariamente entre Segovia y Madrid por motivos laborales, además de usuarios procedentes de Valladolid que trabajan en la capital segoviana. “Son usuarios recurrentes de segovianos que van a trabajar a Madrid o de madrileños e incluso vallisoletanos que vienen a trabajar a Segovia”, señala.
Los fines de semana el escenario cambia y el componente turístico gana protagonismo. La llegada de trenes procedentes de Madrid obliga en determinados horarios a reforzar el servicio con autobuses adicionales para absorber la demanda.
El crecimiento de estas líneas está teniendo también consecuencias económicas sobre el conjunto del sistema de transporte urbano. Buena parte de los viajeros que utilizan Las líneas 11 y 12 pagan billete ordinario completo, frente a los usuarios habituales de la ciudad que emplean abonos o tarifas bonificadas. El Ayuntamiento sostiene que ese incremento de ingresos está contribuyendo a reducir el coste neto del servicio.
La última revisión económica del contrato situó la aportación municipal en torno a 2,5 millones de euros anuales, una cifra inferior a revisiones anteriores debido al aumento del número de viajeros.
La influencia del AVE también se deja notar en la organización del servicio. El Ayuntamiento ha adaptado horarios y reforzado expediciones durante los últimos meses para responder a los cambios ferroviarios y al incremento de usuarios. Cada llegada de tren desde Madrid mueve ahora decenas de viajeros hacia el Acueducto y el casco histórico.
