
Hace escasas horas ha fallecido en nuestra ciudad un profesional de la educación y la justicia, dos virtudes que por vocación y profesión ejerció en su larga y fructífera vida de 97 años, Paulino Rubio Muñoz, maestro nacional, compañero mío en ‘nuestro’ Colegio, ahora CEIP ‘Villalpando’, y procurador de los tribunales, en los que tantas firmas me dio a peritar.
97 años de vida, 35.405 días de bonhomía, de buen profesional, católico buen practicante y ejemplar ciudadano, excelente esposo, padre de dos hijas, siete nietos y tres biznietos, ha marchado a la Paz del Señor dejándonos el ejemplo de una vida que nos confirma que, si ser santo es gozar la presencia divina, aunque sin altar, corona ni palma, con solo seguir la Ley de Dios, tan sencilla y abundosamente como él lo hizo, Paulino ya está junto al Dios y la Vírgen que tanto amó.
Paulino fue solo, y de sobra, una buena, excelente, persona.
Gracias por tu amistad, por tus consejos, por tu asesoramiento profesional y personal, muchas gracias por tu ejemplar vida.
Qué bonita y real es la letra de la canción de Alberto Cortez “Cuando un amigo se va / queda un espacio vacío…”
Descansa en la Paz del Cielo y recibe mi último abrazo, que tanto lamento no haber podido dártelo personalmente, aunque espero algún día dártelo arriba.
Pido a nuestra Vírgen de la Fuencisla que, premiando tu ejemplar paso por esta pascua, te acoja junto a su Hijo, y que a los tuyos les dé conformidad y serena espera del reencuentro arriba.
Descansa en Paz .
Manuel FERNÁNDEZ FERNÁNDEZ