Podía haber dispuesto otro titular, pero llevando hasta donde pueda en mis escritos las palabras ‘insinuantes’ de Pablo Martín Cantalejo, amigo de mil recuerdos: ‘inventa un buen titular, ese que enganche a leer a quien vea la página’, mantendré inalterable. Cuestión aparte es que lo consiga. Al que fuera director de El Adelantado, recientemente fallecido, le debo tantas muestras de afecto como de enseñanzas profesionales.
Digo al respecto. A lo largo de muchísimos años el Santuario de la Virgen de la Fuencisla contó con dos importantes enemigos. Uno estaba a sus pies, el río Eresma que discurría junto a su puerta: el otro, que subsiste, sobre la cabeza del edificio. Son los desprendimientos de las rocas de las conocidas como ‘Peñas Grajeras’. La primera se eliminó, siglo XIX, modificando el cauce del río (1), creando una alameda, espacio que se rellenó con escombros, construyendo un puente (carretera de Los Hoyos) y evitando disgustos, sobre todo cuando se desbordaba. La participación en la obra del estamento militar fue tan imprescindible como eficaz.
Durante el tiempo de los trabajos referidos, la imagen de La Fuencisla estuvo instalada en la Catedral. Describo al respecto nota de otro hecho significativo. En el año 1852 hubo un desprendimiento de grandes rocas en el lugar de ubicación de la Ermita de San Juan de la Cruz -Padres Carmelitas-, lugar muy cercano al Santuario. La misma situación se repite dos años después. El administrador/capellán del Santuario pide permiso al obispo (2) y traslada la imagen a una casa junto a La Puente Castellana, en el barrio de San Marcos..
Pequeñas muestras de un gran valor
Desde que se construyera el Santuario -hasta ese momento, ermita-, siglo XVII, muchas efemérides para recordar. Ejemplo. Año 1853. Isabel II, reinando en España, regala a la Virgen un alfiler de oro guarnecido con diamantes. Su valor, 50.000 reales. Seis años después, un nuevo regalo. Esta vez un aderezo que la propia reina llevaba puesto, valorado en 240.000 reales. (3)
Los medios económicos para la construcción del templo llegaron de muchos ‘bolsillos’. Sobre todo, de las gentes del pueblo. Al respecto un par de detalles. Los empleados jornaleros de las Casas de la Moneda de la Ciudad entregaron 629 reales – los de la fábrica de abajo (El Parral)– y 1.300 los de la fábrica de arriba (Corralillo de San Sebastián). También los trabajadores/as de los lavaderos recolectaron 301 reales.
Antes de que las obras del Santuario se iniciaran se habían recaudado más de 40.000 ducados. Las limosnas recibidas se guardaban en un arca de tres llaves. Una la custodiaba el cura de San Marcos, otra el diputado de la parroquia y la tercera un administrador nombrado por el obispo. (4)
El Camarín de la Señora. El lugar donde la imagen se ubica en el Santuario tiene unas dimensiones de 3,36 m. (longitud) y 2,94 m. (altura) y 4 m. (profundidad). Su construcción se llevó a efecto desmontado la piedra a pico. Tan laboriosa obra acabó en 1688. Tuvo un coste de 8.392 reales.
Una grandísima verja
Prosigo. Leyendo a Tomás Baeza, canónigo que fue de la Catedral de Segovia, entre otros muchos y destacados ‘puestos’, me entero que la imagen de la Virgen se ubicó por vez primera en su nueva Casa el 13 de septiembre de 1613, ‘pese a que en esa fecha -continúa describiendo-, no estaban aún construidas todas las obras proyectadas’. Como ejemplo, el campanario. Su obra, finalizada en 1633, tuvo un coste de 8.216 reales.
Unos datos mínimos sobre la gran verja de hierro que cierra el presbiterio. Se encuentra fijada a un zócalo de piedra berroqueña de 84 cm. de altura. Su peso: 1.460 arrobas o 16.790 kilos. Tuvo un coste de 110.162 reales y 15 maravedís. Su autor: el rejero Gregorio de Aguirre, con taller en Elgoibar-Guipúzcoa. Se acabó de asentar en 1764. Había sido un encargo del obispo riojano, Manuel Antonio Murillo de Argaiz.
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Sea permitido pensar…
‘Hay personas que empiezan a hablar un momento antes de haber pensado’. Jean de la Bruyere Escritor francés.
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- La obra de el desvío del cauce se acabó el 16 de octubre de 1846. Se habían invertido 500 quintales de pólvora, equivalente a 50.000 kilos. Su coste económico fue de 112.150 reales, (1 real de vellón equivale a 0,03 euros). Hubo una grandísima prestación de trabajos personales gratuitos que no se recogen en la citada cuantía económica.
- Era obispo el dominico Francisco de la Puente, quien autorizó el traslado. La imagen permaneció allí tres años. Unos meses antes había fallecido el obispo.
- ‘Historia de la milagrosa imagen de María Santísima de la Fuencisla, patrona de Segovia, y …’ / Tomás Baeza González. Año 1865.
- Fray Francisco de San Marcos, ‘Historia de los milagros de la Virgen de la Fuencisla’. Madrid, 1692.
