Cuando ciertos asuntos saltan de la prensa especializada a la general, es que el ‘hombre masa’ está ya maduro para que le den otra vuelta de tuerca. Eso han debido pensar los ingenieros sociales, en este caso del Ministerio de Sanidad, al publicar recientemente en su cuenta oficial el siguiente bodrio: “Los hombres viven menos, se suicidan más y consumen más drogas. No es la genética: es una masculinidad que empuja a asumir riesgos y ridiculiza la vulnerabilidad”.
Como en todo intento de manipulación, hay partes de verdad y partes que no son verdad, partes que son medio verdad, verdades que se ocultan y mentiras explícitas.
Que los hombres viven menos, se suicidan más y consumen más drogas es cierto. Pero sí que es debido a la genética. El varón, cuando está sano, es más proclive a asumir riesgos, a veces innecesarios, pero en la mayoría de los casos riesgos que sirven para proveer o proteger a otros, como trabajos peligrosos o guerras justas. Y todo esto sí contribuye a disminuir la esperanza de vida.
Por otro lado, no es cierto que la masculinidad “empuje a ridiculizar la vulnerabilidad”. De nuevo, es al revés. Un hombre psicológicamente sano sabrá mostrarse vulnerable, podrá llorar en ocasiones, podrá manifestar dudas, pero sabrá cuándo y dónde hacerlo. Nunca lo hará en medio de una crisis cuando es responsable de una mujer, de su familia o de un grupo de personas.
Otra frase hecha que nos ponen de desayuno, comida, merienda y cena es la susodicha: “El hombre (varón) está en crisis por el avance del feminismo”. De nuevo, la manipulación. Que el hombre está en crisis es verdad, es un hecho irrefutable que sufren los hombres, pero sobre todo lo sufren las mujeres. Pero es mentira que se deba al avance del feminismo; de hecho, es lo contrario: el avance del feminismo se debe a la crisis del hombre.
La crisis del hombre es culpa del hombre y solucionar el problema depende de él. El feminismo no es más que la respuesta de la mujer cabreada porque los hombres le han obligado a trabajar el doble fuera y dentro de casa, le han obligado a tener menos hijos de los que quiere, le han obligado a competir en campos donde el hombre está mejor preparado, le han obligado a dejar sus casas y sus hijos en manos de empleadas domésticas e instituciones pseudoeducadoras, les han obligado a jugar al fútbol con sus hijos varones y a enseñar a sus hijas menores a protegerse de los hombres, en vez de contarles cómo un hombre a su lado puede crear las condiciones necesarias para que ella, cuando sea mujer, se sienta libre y protegida.
Si el hombre deja de proveer, de proteger y de liderar a su mujer, a su familia y a la sociedad, que no se queje de que le falten al respeto, le echen a la calle o no tenga intimidad marital.
Feliz día del padre.
