¿Qué ha llevado a EE.UU. a atacar a Irán justo cuando está librando una campaña en el Caribe contra el narcoterrorismo? La respuesta es que no ha tenido otro remedio. Israel le comunicó a EE.UU. que iba a eliminar a la cúpula de los ayatolás e Irán respondería atacando a sus bases militares en el Golfo Pérsico. El secretario Marco Rubio lo ha dicho así: “no podíamos sentarnos a esperar a que nos atacasen”. Sin embargo, cabe preguntarse ¿por qué Israel y EE.UU. no respondieron el ataque de Hamas el 7 de octubre de 2023, sabiendo que Irán fue el cabecilla del ataque y que es el principal promotor del terrorismo trasnacional?
No atacaron conjuntamente a Irán hace tres años porque el mundo era distinto entonces. Netanyahu y su coalición extremista estaban a punto de ser depuestos y juzgados por corrupción. Joe Biden era el presidente de EE.UU. y acababa de liberar a Alex Saab, testaferro de Maduro, con la esperanza de que el dictador convocara elecciones en Venezuela. Unos años antes, el presidente Obama, que había levantado las sanciones a Irán, fue a Cuba y actuó en persona en un programa cómico de la televisión cubana para distender las relaciones con la tiranía. Este era el estado mental en 2023, una mezcla de síndrome del fin de la historia con ingenuidad bienintencionada y todo manipulado inteligentemente por los enemigos históricos de Occidente.
La inesperada llegada al poder del populismo tosco de Trump lo cambió todo abruptamente: puso en el centro la llamada “seguridad hemisférica” y bajo escrutinio su relación con países como Venezuela, Cuba e Irán. Pero, ¿qué tiene que ver todo esto con España? ¿qué se nos ha perdido allí? Respuesta: en Venezuela, Cuba e Irán se ha perdido la libertad y las tres dictaduras exportan su acción liberticida. Para muestra un botón: pocas semanas después del ataque de Hamas a Israel, en las calles de Madrid, le descerrajaron un tiro en la cara al exsenador del PP y exvicepresidente del Parlamento Europeo Alejo Vidal-Quadras por denunciar el terrorismo iraní. Otro: según el Departamento del Tesoro, Alex Saab es el vínculo entre las tramas de lavado del dinero chavista y la aerolínea Plus Ultra que recibió 53 millones de euros del gobierno español. Este es el calibre de los beneficios colaterales que la democracia española recibe de la lucha de los EE.UU. contra el narcoterrorismo global.
¿Por qué siguen bombardeando Irán si ya lo hicieron a sus instalaciones nucleares el verano pasado? Porque la estrategia iraní cambió inmediatamente después. Irán incrementó la fabricación de armas no nucleares de corto alcance llegando a producir más de cien al mes, de tal manera que “llegarían pronto a blindar su espacio aéreo y poder dedicarse a desarrollar armas atómicas con inmunidad” (Rubio). Está claro que, de llegar a tenerla, los yihadistas iraníes usarían la bomba nuclear para arrasar las democracias capitalistas: este es el peligro al que seguimos expuestos, mientras Sánchez desempolva el “no a la guerra” con la esperanza de mejorar su popularidad en las encuestas.
¿Si los yihadistas quieren acabar con Occidente, por qué hay occidentales que apoyan a estos “lunáticos religiosos apocalípticos”, como los define Rubio? Respuesta: la mentalidad apocalíptica se da por igual en Oriente y en Occidente. El comunismo, el nazismo, el fascismo e incluso el hiper-progresismo socialdemócrata reciente (todos occidentales) comparten con el islamismo la convicción de que para acceder a un mundo más justo y virtuoso hay que acabar con el actual. Es tan apocalíptico el proyecto “California Forever”, financiado por oligarcas californianos, que abandona a su suerte a la ciudad de San Francisco para fundar la idílica ciudad Solano, como lo es el deseo de “cambiar el orden del mundo entero y reconstruirlo conforme a nuestros valores e ideales”, como pregona Sayyid Qutb, Hermano Musulmán inspirador de Al Qaeda.
Reivindicar ahora la legalidad internacional para oponerse a las operaciones de EE.UU. contra el terrorismo global es complicidad, consciente o inconsciente. Una interpretación sesgada de la legalidad internacional ha permitido en el siglo XXI, desgraciadamente, legitimar desde el exterior dictaduras repudiadas por sus pueblos: esto ha sido así en Venezuela, en Cuba y ahora pretenden hacerlo en Irán. Los venezolanos, los iraníes y los cubanos celebran en su inmensa mayoría la intervención estadounidense en sus respectivos países pues les abre las puertas a la libertad. Que esa libertad los lleve a la democracia está por verse, aunque es muy improbable en el caso de Irán y prácticamente inevitable en el de Venezuela. Sin embargo, la democracia es consustancial a América y como afirma la líder cubana Rosa María Payá la legalidad internacional no puede darles a los tiranos la legitimidad que el pueblo les niega. La opresión de los pueblos en nombre de la ley no puede llamarse justicia, ni nacional, ni internacional, ni celestial.