Como es sabido, está previsto que la Cumbre de jefes de estado y de gobierno de la OTAN 2026 se celebre los días 7 y 8 de julio en Ankara, la capital de Turquía. Todos los indicios parecen converger en que será un encuentro muy movido, sin descartar una amenaza disruptiva -principalmente por la actitud de EEUU-, según los antecedentes que hasta ahora conocemos al respecto de la opinión del presidente Trump por la actuación de la Alianza con motivo de la guerra de Irán. Opinión que podría empeorar aún, en función de cómo continúe la guerra.
Los argumentos de Trump para estar furioso con la OTAN son, hasta ahora, de lo más espurios. Los países miembros son concernidos por la defensa colectiva que preconiza el artículo 5 del Tratado de Washington, que rige a los aliados, en caso de sufrir “agresión armada” en unos espacios delimitados en el artículo 6, que no viene ahora a cuenta desmenuzar aquí, dado que no se ha producido la citada agresión. No hay caso. Incluso habiéndolo, la respuesta que proporcionarían dichos aliados no tendría que ser obligatoriamente de corte militar, porque nada específico se dice en el citado artículo 5 sobre su naturaleza.
Aún más, como ya hice en otra ocasión en estas páginas, quiero incluir aquí que la única vez en la historia que ha sido invocado, lo fue como consecuencia del ataque terrorista de Al Qaeda a las torres gemelas y al Pentágono de 11 de septiembre de 2001. Una vez terminada la consabida campaña aérea contra Afganistán -es siempre lo mismo-, y al objeto de ocupar el terreno, EEUU llamó a la Alianza, acudiendo esta solícita a un escenario de guerra, sí de guerra – gobiernos de PP y PSOE-, en que dejaron su vida miles de jóvenes de numerosos países, 104 de ellos españoles, aparte de decenas y decenas de miles de millones de euros tirados a la basura.
E insisto en que Trump ha dejado tirada a Ucrania, con cuya guerra iba a acabar en 24 horas. ¡Qué cosas se dicen en campaña electoral! Y a los kurdos de Siria hace sólo dos meses, que tanto hicieron para derrotar al estado islámico. Y no hay que ser un lince ni diplomado en Salamanca para prever que dejará a Israel a medio camino de “trabajo terminado”, porque eso de finiquitar al actual régimen de Irán, entre poco y nada. También ha dejado tirados a sus aliados, a los que ahora interpela de manera acuciante, al no anunciarles lo previsto para Irán a partir de finales de febrero pasado, siendo que se han visto involucrados en las consecuencias de la guerra.
¿Qué tipo de lealtad se puede pedir en estas condiciones? ¿Quién es ese “aliado terrible” que tanto insiste en que lo son otros? Por cierto, el estrecho de Ormuz lleva ahí desde hace millones de años. Y no olvidemos tampoco que a Alejandro Magno no se le ocurrió deponer a Parmenión, su mano derecha durante la batalla de Gaugamela, en pleno combate, por mucho que no le faltara el deseo de hacerlo por cuitas anteriores. Claro que Alejandro estaba lanza en mano en ese escenario y Trump dirige la guerra desde la Casa Blanca o desde Mar-a-Lago, que tanto monta, peanas ambas de mullida comodidad. ¿No piensa siquiera en visitar a sus militares desplegados en zona para infundirles ánimo?
Pero volvamos a la movida Cumbre. Los rumores de estos días y del momento en que se escriben estas líneas son, por un lado, que EEUU podría abandonar la OTAN. Por otro, que algunos estamentos norteamericanos están considerando la posibilidad de expulsar a España de la Alianza. Respecto del primer rumor, los análisis que se hacen normalmente en los últimos días ponderan en exclusiva cómo quedaría el resto de la OTAN respecto de Rusia. Es ver con sólo un ojo de la cara.
Con el otro debemos atisbar que EEUU no quedaría “sujeto” por el artículo 1 del citado Tratado de Washington que preconiza la resolución por métodos pacíficos de las discrepancias que pudieran surgir a las partes. En este sentido, la OTAN ha adquirido un enorme valor como “zona de paz” que ha funcionado con alta eficacia durante los últimos 75 años. El caso de Grecia y Turquía parece paradigmático en cuanto a obediencia a este artículo. Pocas veces, o casi nunca, ha existido un periodo de paz tan prolongado en el área del Egeo cuando en ambas orillas han existido dos hegemones diferentes. Esto de la zona de paz debería ser entendido por tanto indocumentado que pulula por acá y por acullá. Y si hay abandono de EEUU, qué haría la “OTAN remanente” ante una toma estadounidense por la fuerza de Groenlandia, o una incorporación forzosa a las barras y estrellas de cualquier otra isla o archipiélago que le viniese bien para sus intereses. O alguna de las bases de las que disfruta en España. Sólo son ejemplos, pero ¿cómo reaccionaría esa OTAN remanente? ¿Cómo? Y, por otra parte, ¿habría desbandada? ¿Unirían algunos su seguridad a la de EEUU obviando a la UE?
Y respecto al segundo rumor, el de la posible expulsión de España de la OTAN, ya calificada como imposible por la Organización al no estar previsto ese mecanismo, me parece claro que está anclado, no ya al tema de la prohibición del uso de las bases durante la guerra de Irán, cuestión que otros países también han practicado, sino al famoso 5% de PIB en defensa para 2035. Cuarta vez que digo en estas páginas que es un disparate. Para España serían 50.000 millones de euros más al año que los 34.000 actuales, siempre a cifras de 2025. Quinta vez: un disparate. Así que este asunto del gasto en defensa parece definir que el gobierno español tendrá un mal recuerdo de la Cumbre.
Pero claro, salvo Polonia y alguno de los estados bálticos, no es creíble que el resto de miembros de la OTAN esté abrazando con fervor esta desmesura. Haciendo un cálculo aproximado, si toda la UE hubiese adoptado el 2% de España, se habría gastado en 2025 la friolera de unos 316.500 millones de euros. Nótese que no están RU, ni Noruega ni Canadá, aunque sí algún pequeño país que es UE pero no OTAN. La cifra sería así mucho mayor, pero la considerada equivale a un 14% de PIB en defensa de la Federación Rusa. En realidad, en 2025 Rusia ha llegado al 10%, y eso que se encuentra en guerra.
Como si la OTAN gastase el 25% o el 50%, ¡ya puestos! Nada que hacer de tú a tú, en última instancia contra Rusia, mientras esta disponga de armas nucleares y el pilar europeo de la OTAN no, de manera unificada. ¿Cree el lector que Trump iba a poner en riesgo sus ciudades por responder con armas nucleares a un ataque previo de esa naturaleza por parte de Rusia contra algún territorio europeo? ¿Lo harían el Reino Unido o Francia? Miren, me parece que estamos exactamente en el mismo lugar respecto de una posible confrontación Rusia-OTAN o Rusia-UE que durante la Guerra Fría. Conclusión, salvo una subida hiperbólica y suicida del PIB en defensa de la Federación Rusa, con el 2% sería suficiente para la OTAN. Otra cuestión es que EEUU pueda pensar en otros escenarios diferentes al ruso, más o menos “pacíficos”, o en una venta masiva de armamento que trate de equilibrar su déficit estratosférico.
Este argumento económico es tan conocido y de cajón en las cancillerías otánicas, por mucho que callen ahora, que no arriesgamos demasiado en decir que, en realidad, la enorme mayoría de ellas está esperando al 20 de enero de 2029 a que jure otro inquilino de la Casa Blanca. En esto, los plazos de tiempo vienen a favor, porque en ese año es cuando se piensa llevar a cabo el primer punto de situación serio sobre el esfuerzo que estarían haciendo los miembros de la OTAN para llegar al susodicho 5% en 2035. Al no estar Trump -difícilmente tendría ya tiempo para introducir en la Constitución la necesaria enmienda para un tercer mandato- puede que las cosas sean diferentes.
Esperemos y deseemos que en los próximos meses, mundial de fútbol incluido -con más que segura psicosis antiterrorista-, no se reproduzca alguna situación similar a la del 11 de septiembre de 2001 ya expuesta, y que no debamos asistir a una segunda invocación del artículo 5 del Tratado de Washington. Ahí se abriría un nuevo escenario que ha escapado a tantos análisis de esos de “para dentro de dos horas”, que nos inundan hasta una sobrecarga de hastío ciertamente difícil de soportar. Y esperemos también que para el 7 y 8 de julio próximo, los jefes de estado y de gobierno de la OTAN hayan posado sus entendederas sobre aquello de Fuenteovejuna y el “todos a una” del Fénix de los Ingenios, porque la razón está en el 2% o una cifra ligeramente superior, no mucho más. Aunque digan lo contrario Trump, los bálticos, Mark Rutte, o su porquero.
PD. – El autor del artículo es independiente y, por mucho que pudiera coincidir con el actual gobierno español en el planteamiento expuesto, no tiene nada que ver con él. Sólo con España.
– El autor no está a favor ni de más armas nucleares, ni de las que existen. Sólo trata de analizar la situación que rige al respecto desde los primeros años 50 del siglo pasado.
-Parmenión fue asesinado a instancias de Alejandro Magno un año después de Gaugamela, una vez realizados los combates que le habían sido encomendados, no durante. De primero de liderazgo.