La casualidad ha querido que se diera la circunstancia de que dos escultores segovianos coincidieran en un mismo tema como es “La entrada triunfal de Jesús en Jerusalén” en el Domingo de Ramos.
Florentino Trapero Ballestero, realizó su “borriquita” para la Semana Santa de Zamora y José María García Moro su “borriquilla” para la de Segovia.
La mínima diferencia del nombre popular poco importa, así como la del número de figuras que componen cada paso: nueve, en el primer caso y dos en el segundo. En el paso de Zamora aparece Jesús sobre la “borriquita” acompañado de un hombre y dos mujeres, una con un niño en brazos, más otros dos niños jugando con un pollino.
En el de Segovia solo podemos apreciar a la “borriquilla” cabalgada por la figura de Jesús. Ambos casos constituyen muestras de una notable calidad artística digna de los mayores elogios. También son una representación fidedigna del suceso clave del inicio de la Semana Santa.
SOBRE FLORENTINO TRAPERO BALLESTERO.
A los nacidos en Aguilafuente les dicen “aguiluchos” y a mucha honra. Mi abuela paterna Segunda Rodríguez Izquierdo hunde cada uno de sus dos apellidos hasta el año de 1760 con cuatro generaciones. No voy a liar a los lectores con un complicado entramado de nombres y fechas de nacimientos, defunciones y enlaces matrimoniales, pero si diré que en la base de datos que Family Search publica de los mormones recoge los registros parroquiales y diocesanos de España y aparece Florentino Trapero Ballestero 1893, Santa María Aguilafuente, Segovia. Y sigue: Padre. Ángel Trapero (no pone Arribas1855) y Madre. Cándida Ballestero (no pone Rodríguez 1865). Como parientes se cita a los cuatro abuelos Pedro, Petra, Ignacio y Laureana (Rodríguez Pérez hermanastra de mi abuela Segunda Rodríguez Izquierdo)
Un dato curioso es que en esta misma base de datos aparecen como padrinos de Florentino Trapero los nombres de Lorenzo Gómez y Álvara Rodríguez, ésta hermana de mi abuela Segunda Rodríguez.
JOSÉ MARÍA GARCÍA MORO
Se sabe que nació en Madrid el año de 1933 pero no la fecha. Yo le conocí en Segovia de pequeño y junto con otros niños jugábamos juntos. Aunque naciera en Madrid y residiera temporalmente en Puerto Rico y Nueva York pasó gran parte de su vida en Segovia y aquí se le conoce como segoviano.
No tuvimos una estrecha amistad pero durante muchos años la relación fue cordial. Hace unos quince años, me invitó junto a un a un numeroso grupo de amigos a visitar su castillo- estudio en Lastras del Pozo, a 27 kilómetros de la capital. Y haciendo de cicerone nos fue explicando el contenido de aquellas venerables pareces de caliza y granito que en el siglo XV construyeran los Mercado-Peñalosa.
