La primera semana de huelga de médicos en contra del nuevo Estatuto Marco que elabora el Ministerio de Sanidad se saldó con cerca de 2.700 actos médicos que tuvieron que ser cancelados por la ausencia del facultativo solo en Segovia. Fueron cinco días de parón auspiciados por los principales sindicatos del sector dentro de un calendario muy amplio que engloba una semana más en cada uno de los próximos meses, al menos hasta junio. De los datos que durante esos días fue enviando la Consejería de Sanidad de Castilla y León sobre el seguimiento por parte de los médicos y sus efectos sobre la atención sanitaria se extrae en una suma total que exactamente 2.694 atenciones o servicios médicos no tuvieron lugar en el día señalado, por lo que pasarán a engrosar las listas de esper y de paso la paciencia de muchos ciudadanos hastiados de que no se les avisara a tiempo, especialmente en casos de residentes de otros puntos de la provincia.
Hablamos de intervenciones quirúrgicas, entre las que no estaban incluidas las no reprogramables por su carácter urgente y las oncológicas, que quedaban al margen de esta protesta, además de que, como explicaron los propios médicos en la convocatoria, los servicios mínimos se habían incrementado ya que no estamos ante una huelga típica de uno o dos días porque tiene una enorme continuidad. Esas intervenciones en el Hospital de Segovia alcanzaron las 98 cancelaciones, fruto de la suma de 29, 20, 14, 19 y 16 recabadas la semana pasada.
En cuanto a las pruebas diagnósticas que no fueron practicadas, el total llegó a las 124 en el mismo centro hospitalario segoviano, después de las 49 del lunes, solo 7 del martes, 14 del miércoles, 32 del jueves y otras 22 del último día, el viernes.
Y respecto a las consultas, las externas que no se llevaron a cabo fueron 1.114 (224, 167, 310, 202 y 211), mientras que las de Medicina Familiar (Atención Primaria) y Pediatría sumaron 1.358 (210, 161, 308, 168 y 511), siempre según las cifras ofrecidas por Sacyl, el servicio regional de salud.
Dos aspectos a diferenciar porque es evidente que no son consecuencia uno del otro. El hecho probado de que el seguimiento por parte de los médicos se quedara en algo menos del 20% (menor que en el ámbito autonómico) no evitó que la repercusión en la atención sanitaria de Segovia se viera muy condicionada, como apuntan los representantes de estos profesionales. Basta con que no se presente uno del grupo de facultativos que interviene en una operación, por ejemplo, para que ésta tenga que ser suspendida, explican tales representantes.
En la noche de este lunes el sindicato CESM Segovia, delegación aquí de la nacional Confederación Estatal de Sindicatos Médicos, comunicó a los medios que consideraba “muy satisfactorio el resultado de esta huelga”. “Ha sido un éxito porque, aunque los números no sean muy elevados (aproximadamente el 30% en la Atención Hospitalaria) sí lo ha sido el impacto sobre la asistencia, pues se han aplazado prácticamente todas las intervenciones quirúrgicas no urgentes u oncológicas”, comenta Ignacio Verdú, secretario general de CESM Segovia.
Desde el CESM mencionan que en una provincia como Segovia las cifras quedan algo distorsionadas por la realidad geográfica, además de por la fijación de amplios servicios mínimos, pero se muestra muy satisfecho por la incidencia en la labor cotidiana y por el impacto en la opinión pública.
Si extendemos esas cifras a la comunidad autónoma, la Gerencia de Salud ofreció como dato significativo 59.000 consultas canceladas, 37.600 en Atención Primaria y 21.517 correspondientes a Atención Hospitalaria en toda Castilla y León. 1.200 cirugías tuvieron que ser aplazadas y otras 2.964 pruebas diagnósticas suspendidas en la región. En el ámbito hospitalario la media del seguimiento se situó en un 30%, más de casi el 20 de Segovia, mientras que en Primaria fue menor con un 13%.
Un éxito con sabor amargo
“La huelga, desde el punto de vista sindical, ha sido un éxito porque, aunque las cifras de participación, sobre todo oficial, son bajas (sobre el 30% en Atención Hospitalaria), sin embargo, el impacto sobre la asistencia médica por desgracia ha sido importante. Se han suspendido prácticamente todos los quirófanos que no fueran oncológicos o urgentes y ha habido una importante suspensión en el número de consultas”, analiza Luis Ignacio Verdú.
Una felicidad que es incompleta, por lo que narra el secretario sindical y también ginecólogo en el Hospital General de Segovia, pues el éxito de la repercusión de esta protesta va aparejado al sinsabor de no haber atendido correctamente a los pacientes. “Es un tema que a nosostros nos duele profundamente porque en el ADN de los médicos está atender a la gente y cuidarla, pero me temo que no hemos tenido más remedio. Ha sido una huelga que, espero y esperamos, no haya que volverla a repetir. Ojalá consigamos que la ministra entre en razón, se siente a negociar, y empecemos a hablar de verdad de las necesidades de los médicos”, añade Verdú.
Y es que una de las principales reivindicaciones manifestadas estas jornadas por el sector es el poder sentarse en una mesa con los responsables del ministerio que encabeza Mónica García. Desde CESM y los demás sindicatos específicos se quejan de que la titular de Sanidad llegó a un acuerdo con los sindicatos mayoritarios (UGT, CC.OO. y CSIF) “que vendió como una gran victoria” dejando a los propios sindicatos fuera de dichas negociaciones, cuando además, como recuerdan desde el sindicato o el presidente del Colegio de Médicos de Segovia, Graciliano Estrada, fueron ellos quienes iniciaron las protestas contra el borrador del nuevo Estatuto Marco.
Una nueva normativa con la que no están conformes en asuntos capitales como la jornada laboral o la categoría profesional, ya que se oponen a verse inmersos en el mismo grupo que graduados de cuatro años de formación cuando ellos tienen diez o más, además de implorar por un estatuto propio.
Los médicos de Segovia y España mantendrán el calendario de movilizaciones en caso de que sus demandas no sean atendidas. En el horizonte más cercano aparece la semana de 16 al 20 de marzo, después entre el 27 y el 30 de abril, entre el 18 y el 22 de mayo y entre el 15 y el 19 de junio, que, en principio, pondrían fin a estas reivindicaciones, aunque no descartan aprobar más.
