La capital segoviana volvió a acoger el tradicional festejo taurino de sus fiestas, en el día previo a San Pedro, con el debut al frente de la gestión de la Plaza de Toros de Rafael Ayuso. Una tarde en la que también se presentó en el coso bicentenario el madrileño Fernando Adrián con una puesta en escena cargada de compromiso y entrega. Y no falló. Tres orejas y Puerta Grande en su primer paseíllo en la ciudad del Acueducto. Un trofeo paseó el riojano Diego Urdiales, que destacó con un importante toreo de capa y detalles exquisitos. Completó el cartel Alejandro Talavante, líder del escalafón y triunfador de la pasada Feria de San Isidro, en una tarde de las de cubrir el expediente, sin ambición. Para la ocasión, se lidió un encierro preparado a modo para las figuras, noble y justo de raza.
Abrió plaza un toro terciado, de noble comportamiento, al que Urdiales cuidó desde el inicio. Lo templó a la verónica, con un toreo de capa inmaculado. La media, para enmarcar. Maduro, sin prisas y con un semblante sereno, puso en liza un concepto clásico para torear hondo y encajado a un ejemplar de corto fuelle. Faena de detalles añejos, con trincherazos de altas cotas, que rubricó de un certero espadazo y cortó la primera oreja de la tarde.

El ecuador del festejo alcanzó las 21.00. Sobre esa hora salió un ejemplar bajo, corto de manos y un tanto escurrido de los cuartos traseros, que fue mal picado y careció de raza y entrega. Un pozo sin fondo. Urdiales intentó sacar algún pase, pero la pobre y sosa condición del asaltado no dio a ningún tipo de lucimiento. Lo mejor fue el estoconazo, de ejecución muy pura, que le valió para recoger el cariño del público segoviano en forma de ovación.
El segundo no cumplió ni por juego ni por presentación. Degollado y basto, quedó inédito en los primeros tercios. Picotazo testimonial y despropósito en banderillas. Tan solo se salvó un par de Manuel Izquierdo. El astado, un borrego. Mientras, Talavante sin actitud. Llegó a Segovia con un aspecto cansado a cumplir el expediente. Ni un pase a destacar.

El extremeño mejoró la situación con el armónico quinto de la tarde. Tuvo momentos de inspiración y dejó buenos pasajes toreando enroscado y firmando naturales de largo trazo. Remató de una efectiva estocada y salió corriendo agitando los brazos como si de un gol se tratara por si había premio. Pese a la petición, el presidente no consideró que el trasteo fuera de oreja y su labor fue ovacionada. Tarde irregular del extremeño.

Adrián, por su parte, hizo su presentación en el coso bicentenario dejando un alegre recibo capotero. Y es que, como ya demostró en la Feria de San Isidro de Madrid, cada día empeña mejor la capa. Algo forzado, pero muy templado, firmó dos verónicas de suma despaciosidad. Tras parear con exposición el banderillero Roberto Blanco y recoger la ovación del respetable, el madrileño continuó su puesta en escena con firmeza y entrega ante un buen animal que tuvo clase y bondad. Hubo naturales profundos y la faena rompió tras hilvanar tres tandas en redondo de mérito. En las distancias cortas, terminó por encandilar al público y demostró un valor arrollador. Abrochó su obra con bernadinas de vértigo y una estocada tendida y atravesada. Pese a la colocación del acero, la concurrencia reclamó dos trofeos, que fueron concedidos por el presidente.
Cerró el festejo otro animal bajo, justo de raza y noble de comportamiento, que Adrián brindó al empresario de la Plaza de Toros de Segovia, Rafael Ayuso, en el día de su debut en la gestión del coso. El diestro madrileño evidenció seguridad y contundencia; y, por la vía del valor, volvió a conectar con los tendidos, pese a la sosa condición del astado. Ya de noche, estuvo desacertado con la espada, pero se apuntó otra oreja. Puerta Grande para Adrián en su presentación en la capital segoviana.
FICHA
Plaza de Toros de Segovia. Corrida de las Ferias y Fiestas de San Juan y San Pedro. Alrededor de tres cuartos de entrada. Toros de Sancho Dávila, desiguales en juego y presentación, justos de raza y nobles en líneas generales.
Diego Urdiales, oreja y ovación.
Alejandro Talavante, silencio y ovación tras petición de oreja.
Fernando Adrián, dos orejas y oreja (aviso).
Se desmonteraron Roberto Blanco y Javier Ambel tras parear al tercero y quinto respectivamente.
