El fuego vuelve a tener este año un papel simbólico en las Ferias y Fiestas de San Juan y San Pedro de Segovia. Marca el paso de la víspera al día grande, ilumina la Plaza Mayor y funciona como ese viejo gesto colectivo con el que la ciudad despide lo gastado y recibe el verano.
La noche clave será la del martes 23 de junio, cuando a las 00.00 horas se celebren las Hogueras de San Juan en la Plaza Mayor con la quema del NO NINOT, una pieza realizada expresamente para las fiestas por el artesano fallero Víctor Navarro. Antes, a las 12.00 horas, el propio ninot habrá quedado plantado en la plaza, y desvelada su identidad. El año pasado fue un diablillo, y este año lo sabremos el 23, como preludio festivo de lo que ocurrirá a medianoche. Tras la hoguera llegará la verbena de la orquesta La Huella, ya en los primeros minutos del día de San Juan.

La otra gran cita luminosa llegará en el cierre. El lunes 29 de junio, día de San Pedro, la Plaza Mayor acogerá a las 00.00 horas un concierto tributo a Raphael y, a las 00.15 horas, los fuegos artificiales a cargo de Pirotecnia Mediterráneo. Se verá un espectáculo con mucho ritmo, con figuras geométricas de alta dificultad y con grandes palmeras gigantes descolgantes. La traca final de esta empresa es una de las más potentes y mejores que se puede encontrar hoy en España. Una apoteosis de color y de ruido para poner un digno colofón a las Fiestas de la ciudad. Se trata de un espectáculo de más de 100 kilos de fuegos artificiales netos, es decir, 100 kilos de artefactos pirotécnicos que suben o suenan. Más de 1.800 elementos pirotécnicos, dura 20 minutos y en Segovia hay inmejorables miradores para disfrutar de imágenes increíbles.
Para verlos, conviene buscar espacios abiertos y con perspectiva, siempre respetando los cortes y las indicaciones de seguridad. Algunos buenos puntos pueden ser la Pradera de San Marcos y el entorno de la Fuencisla; el Mirador del Alcázar y los Dos Valles; la Alameda de la Fuencisla; el Paseo del Salón y zonas altas próximas al recinto histórico.
Después continuará la gran verbena de cierre con la orquesta Génesis, de modo que la pólvora funcionará como broche visual antes del último baile de las fiestas. Será el último fogonazo de una semana larga, ruidosa y muy segoviana.
Así, entre hoguera, ninot y fuegos artificiales, Segovia mantiene viva una fiesta que también se cuenta con luz, humo y memoria compartida.
