Hace veinte años, el arqueólogo Joaquín Barrio puso en marcha en la Universidad Autónoma de Madrid el SECYR; hoy el único laboratorio universitario español con certificación ISO 9001 en conservación y restauración de patrimonio arqueológico y el único de su especialidad integrado en la plataforma europea de Ciencia de la Conservación. Buena parte de esa trayectoria hunde sus raíces en tierra segoviana: en Cuéllar, donde excavó el poblado vacceo que dio pie a su tesis doctoral y de donde proceden los revocos pintados más antiguos que se conservan de una vivienda en la provincia. Conversamos con él sobre los hitos del SECYR y el porvenir de la restauración arqueológica y el patrimonio segoviano.
—Cuando en 2006 puso en marcha el SECYR, ¿qué le hizo pensar que un servicio así era necesario?
—Desde hacía varios años, cuando tuve que ocuparme de la docencia de las asignaturas de Conservación y Restauración, percibí con claridad que en el seno del Departamento de Prehistoria y Arqueología, que ya contaba con el Laboratorio Docente, se debía disponer de un laboratorio especializado que abordase la restauración de las numerosas piezas que llegaban de sus excavaciones arqueológicas. En ese momento los profesores del departamento realizábamos trabajos a lo largo de toda España: Gijón, Carteia, Cuenca, Ciudad Real, Córdoba, Madrid, Toledo, Segovia, Murcia, …. con hallazgos de piezas de una gran relevancia pero siempre necesitadas de una urgente intervención conservativa.
El salto operativo se consiguió cuando en el año 2006 presenté en la UAM el proyecto de constitución del SECYR, y que una vez refrendado por el Consejo de Gobierno, se aprobó por la CAM dentro del IV PRICYT consiguiendo una financiación cuantiosa en infraestructura científico-técnica y para la incorporación progresiva del personal especializado.
—El SECYR es, hasta donde sabemos, el único laboratorio universitario en España con certificación ISO 9001 en conservación y restauración de patrimonio arqueológico. ¿Qué supuso esa acreditación en su momento y por qué cree que ningún otro centro la ha alcanzado en estos años?
—El SECYR dispone de sistema de gestión de la calidad conforme con la norma UNE-EN ISO 9001, con este alcance: “El diseño, desarrollo, realización de trabajos de restauración y ensayos de caracterización, y objetos del patrimonio arqueológico mediante técnicas de microscopía, fluorescencia de rayos X, espectroscopia Raman y espectroscopía de plasma inducida por láser (LIBS)”. Por tanto, estamos en el núcleo de la Ciencia del Patrimonio, donde se combinan los trabajos de restauración con la investigación y análisis arqueométrico de las obras.
Efectivamente, hasta el día de hoy somos el único laboratorio en las universidades españolas que cuenta con esta relevante certificación nacional y europea. Cuando la UAM consiguió en la 1ª convocatoria el reconocimiento de Campus de Excelencia Internacional desde el Vicerrectorado de Investigación se nos planteó a todos los laboratorios de los servicios centrales UAM la necesidad de que contásemos con este marchamo de calidad. Desarrollar todo el proceso hasta conseguir la evaluación positiva por AENOR nos llevó varios años (hasta 2010), pues no había precedentes de certificación en nuestro campo. Reconozco que lo vi como una labor engorrosa y una carga de trabajo agobiante e inútil que nos distraería de nuestros objetivos principales. Con el tiempo me he dado cuenta de todo lo contrario: la certificación nos ha permitido trabajar con más eficacia, con una metodología de más calidad, presentarnos a convocatorias de financiación científico-tecnológicas propias y además nos ha abierto las puertas para incorporarnos a redes de laboratorios o redes patrimoniales que de otra manera hubiera sido imposible.
Por qué otras universidades con enorme peso en la arqueología españolas no han conseguido esta meta, lo desconozco en detalle ; pero quizás sea porque en éstas la conservación y restauración arqueológica no ha tenido el peso que en la UAM y por la gran dificultad y exigencia que supone conseguirlo y mantenerlo. He de decir que la certificación de calidad es inspeccionada y evaluada cada año; por tanto, siempre hay que estar con el trabajo a punto para superar la inspección.

—Si tuviera que escoger tres intervenciones del SECYR que mejor expliquen lo que ha sido este servicio en estos veinte años, ¿cuáles serían y por qué?
—De entre los numerosos proyectos plurianuales desarrollados en nuestro laboratorio, con resultados muy pioneros, quiero enumerar estos tres
- El Proyecto DORADOS dedicado al estudio y restauración de los metales dorados islámicos de Qalat Rabah (Calatrava la Vieja, Ciudad real), por las enormes dificultades que supone restaurar y recuperar las capas de dorado en piezas de procedencia arqueológica, porque fue un trabajo pionero a nivel internacional , consiguiendo analizar mediante técnicas punteras como los haces de iones en el Acelerador de Partículas UAM, restaurar utilizando tecnologías tan innovadoras como el láser y publicar en medios de gran impacto la mayor serie (más de 60 piezas inéditas) de dorados andalusíes de que se dispone hasta hoy.
- El proyecto de restauración de las esculturas romanas de bronce de la ciudad hispanorromana de Valeria (Cuenca), porque ha supuesto durante casi 15 años de trabajo, la recuperación de un conjunto fragmentario, pero extraordinario en calidad, del emperador Tiberio a caballo y de sus hermanas pertenecientes al templo de culto imperial de esta ciudad; y hacerlo estudiando a la vez mediante numerosas técnicas arqueométricas todo el proceso tecnológico de producción de estas fundiciones a la cera perdida donde incluso hemos podido recuperar los restos de las pátinas artificiales originales, casi siempre perdidas durante su enterramiento de siglos, que aplicaban en superficie los maestros fundidores o quizás los “curator statuarum” de la época imperial, aplicando también, entre otras, una tecnología tan puntera e innovadora como el Láser.
- Pero el proyecto de mayor envergadura es el del yacimiento Tartésico de El Turuñuelo (Guareña, Badajoz), que el SECYR aborda desde el año 2015 hasta la actualidad. Por este proyecto “Construyendo Tarteso” en el año 2018 nos otorgaron el I Premio Nacional de Arqueología y Paleontología a todo el conjunto de equipos e instituciones que trabajamos en él encabezados por el IAM- CSIC, y donde el desarrollo de los trabajos de conservación y restauración que venía realizando el SECYR tuvieron para el jurado un peso destacable en la concesión del premio. Hemos restaurado y estudiado analíticamente hasta hoy un conjunto enorme de piezas todas de extraordinario valor arqueológico: bronces, hierros, vidrios de procedencia oriental, marfiles y placas de hueso decoradas con bajo relieves pintados de tradición mediterránea, …. Cada uno de estos objetos está en la primera línea en importancia de lo que se está descubriendo hoy en la arqueología española.
—El equipo del SECYR ha presentado en el I Congreso Internacional de Arquitectura de Tierra en el Mediterráneo Antiguo los resultados sobre los revocos pintados del poblado vacceo de Cuéllar, con el uso de rejalgar como elemento singular. Para un lector que no es especialista, ¿qué tiene de excepcional este conjunto pictórico y por qué dice tanto sobre la cultura vaccea?
—Por un lado, los restos de pinturas murales protohistóricas de Cuéllar son el conjunto más antiguo (dejando aparte las rupestres) que tenemos en Segovia de pinturas de una casa. Y por otro, porque su conservación es muy muy complicada al estar hechas sobre un muro tapial de tierra. Y a ello se une la primicia para la época (mitad del siglo V a.C.) de haber detectado y registrado analíticamente un pigmento rojo, el rejalgar, que ofrece otra tonalidad distinta al de otros rojos conocidos, como el de hematita de hierro o el cinabrio. Era un pigmento desconocido en la paleta de color de la pintura de casas en la P. Ibérica, pues no tenemos publicado otro caso tan antiguo. Incorporar un nuevo color a la historia de los pigmentos es un hecho relevante e importantísimo para la historia de Arte y de la Arqueología. Nos habla de un pintor con unos conocimientos y recursos extraordinarios para la época, y capaz de abastecerse de materiales llegados del comercio con regiones lejanas.
—Cuéllar aparece muy temprano y muy a menudo en su trayectoria, ¿qué tiene la zona que la convierte en un laboratorio arqueológico tan rico para usted?
—El descubrimiento y excavación del yacimiento vacceo en la Plaza del Castillo de Cuéllar me permitió realizar mi tesis doctoral contando un material inédito recién excavado, e integrar de pleno derecho la arqueología de la provincia de Segovia a la cultura vaccea. El desarrollo poblacional del sitio de Cuéllar, con hasta cinco hábitats superpuestos bien fechados, que llegan desde el siglo VI a los inicios del I a.C., es algo excepcional en la Meseta Norte y por supuesto en Segovia. Además, allí pude aplicar una Arqueología más moderna donde el peso de la naciente Arqueometría con dataciones absolutas de C14 o de TL, con estudios analíticos y de arqueofauna, así como con la recuperación y restauración de los materiales fuera un hecho destacable y reconocible de la investigación arqueológica de la UAM.

—¿Cuál diría que es hoy el principal patrimonio arqueológico segoviano infrautilizado o pendiente de poner en valor?
—Por la parte que me toca en él diría que el sitio del Cerro de la Virgen del Castillo en Bernardos. No hay en todo nuestro territorio segoviano ni castellanoleonés un yacimiento tardoantiguo como éste, donde sobresale una conservación en pie tan importante de su reciento defensivo. Acabo de participar en mi calidad de director del SECYR-UAM como miembro redactor del Plan Director de este yacimiento junto a un equipo de arquitectos de la Universidad de Valladolid (LAB/PAP) y en él no sólo se destaca la envergadura de las estructuras ya recuperadas, visibles y conservadas (pero pendientes de una restauración más eficaz), sino el valor de su paisaje patrimonial en un entorno de gran riqueza en ocupaciones humanas desde el Paleolítico. Su puesta en valor mediante un programa de actuaciones de investigación, conservación, restauración y mantenimiento, serviría además como núcleo de atracción de otros lugares que se están excavando en el entorno, y donde el ayuntamiento de Bernardos está invirtiendo sus presupuestos. Además, su proximidad a un eje viario como la autovía de Pinares, le convierte en un lugar atractivo y fácil para atraer a un público variado interesado en los recursos patrimoniales, donde hay que potenciar las visitas escolares y académicas por su capacidad de generar flujos anuales constantes en cada curso.
Y aún diría más, la puesta en valor de este sitio le convertiría ya (sin esperar a años de investigaciones) en verdadero polo de activación económica en un medio rural segoviano tan necesitado de ello. Si las administraciones competentes apostaran por ello con inversiones ajustadas, pero necesarias, sería un valor patrimonial seguro para toda la comarca del Eresma y para toda la provincia de Segovia.
—¿Cómo es el perfil del estudiante que llega hoy al Máster de la UAM en conservación y restauración del patrimonio arqueológico, comparado con el que llegaba hace veinte años? ¿Está cambiando la vocación?
—Al Máster de Arqueología y Patrimonio de la UAM, donde los contenidos de restauración y conservación de Patrimonio Arqueológico siempre han ocupado una parte importante y reconocible de una formación mucho más amplia, los alumnos nos llegan desde grados de perfiles distintos: Arqueologia, Historia, Conservación y Restauración, Ciencias de la Antigüedad, Historia del Arte, Arquitectura… Los ámbitos de formación básicos de los alumnos son muy parecidos a los que había hace 17 años cuando se creó y verificó por la Agencia Nacional; en cuanto a la procedencia de este alumno es muy variada, desde universidades de toda España, y con un aporte sustancial de alumnos/as de Latinoamérica y de China.
Lo que sí se ha ido modificando, a mi entender, es que este alumno demanda una formación más práctica, más instrumental y de perfil más amplio, primando ahora mucho el módulo patrimonial frente al de investigación arqueológica, puesto que les habilita de una manera más concreta para presentarse a oposiciones de conservador de museos, o cualquier otro empleo en el amplio ámbito de la Gestión Patrimonial.
—Cuando dentro de unos años se haga balance del SECYR, ¿qué le gustaría que se dijera que dejó hecho?
—Después de estos 20 años, lo único que desearía, como dije hace unos días en mi discurso del acto SECYR20años en la UAM, es que se valorase que he creado un nuevo modelo de laboratorio en Ciencia del Patrimonio donde se aborda de manera integral todo el ciclo de la restauración y estudio arqueométrico de las piezas desde que son recuperadas en el yacimiento arqueológico hasta que son expuestas al público en las vitrinas de un Museo. Y que se hace con metodologías y protocolos certificados con la Certificación ISO 9001-2015 a nivel nacional e internacional aplicados por un personal con alta cualificación y especialización, como una garantía de futuro para el patrimonio arqueológico o histórico que recibe su tratamiento en el SECYR.
Me gustaría que dentro de unos años se reconociera especialmente que bajo mi mandato se ha conseguido llevar a nuestro laboratorio a la más alta posición y prestigio: formar parte hoy de la plataforma de infraestructuras europea en Ciencia de la Conservación ERISH y ser a día de hoy el único Lab incluido en esta plataforma especializado en Patrimonio Arqueológico.
