La maternidad en Segovia está experimentando en los últimos años cambios profundos que afectan a la estructura demográfica. Los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) confirman una tendencia clara: las mujeres tienen hijos cada vez más tarde, hasta el punto de que los grupos de mayor edad ya superan con claridad a los más jóvenes.
En 2025 se registraron 938 nacimientos en la provincia, una cifra ligeramente superior a la de años anteriores, lo que sugiere una cierta estabilidad. Sin embargo, detrás de ese dato se esconde un cambio cada vez más evidente en la edad de las madres.
El grupo de 30 a 34 años sigue siendo el que concentra más nacimientos, con 307 en 2025. Aun así, su peso va perdiendo protagonismo poco a poco en favor del tramo de 35 a 39 años, que alcanzó 293 nacimientos ese mismo año, la cifra más alta de los últimos ejercicios. Esto consolida a este grupo como el segundo más numeroso y refuerza su papel central en la natalidad de la provincia.
Más llamativo resulta lo que ocurre a partir de los 40 años. Los nacimientos de madres entre 40 y 44 años han pasado de 81 en 2023 a 90 en 2025. Y aunque el grupo de 45 a 49 años sigue siendo minoritario, también muestra una ligera tendencia al alza.
El contraste con las edades más jóvenes es muy claro y no parece puntual, sino estructural. Los nacimientos en mujeres de 25 a 29 años, que tradicionalmente eran uno de los pilares de la natalidad, se mantienen estancados en 156. Mientras tanto, entre las mujeres de 20 a 24 años la cifra baja aún más, hasta 72 nacimientos. En el caso de las adolescentes (15 a 19 años), apenas se registran 9 nacimientos en 2025, lo que confirma que la maternidad temprana se ha convertido en algo residual.
La comparación interna dentro de la provincia resume bien el cambio: en Segovia hay casi el doble de nacimientos entre mujeres de 35 a 39 años que entre las de 25 a 29. Además, las madres de 40 a 44 años ya superan en número al conjunto de todas las menores de 25 años juntas, un escenario que hace unas décadas resultaba difícil de imaginar.
Este desplazamiento no es coyuntural, sino que responde a un cambio profundo en el calendario vital de las mujeres segovianas. Factores como la inestabilidad laboral, las dificultades para acceder a la vivienda o la prolongación de los estudios y de la vida profesional han ido retrasando de forma constante la maternidad. El resultado no es necesariamente tener menos hijos, sino tenerlos más tarde. Hoy, la edad media del primer hijo en Castilla y León se sitúa en torno a los 32 años, seis más que en la década de los ochenta.
La tendencia se mantiene
Los últimos datos del INE, correspondientes a los primeros meses de 2026, apuntan a que esta tendencia continúa. En el periodo analizado han nacido 152 niños, con una mayoría de madres de entre 30 y 34 años: 51 casos. Les siguen las mujeres de 35 a 39 años, con 44 nacimientos.
En el grupo de las mujeres de veinte años, los datos siguen muy por debajo: en conjunto, entre los 20 y los 29 años se registran 40 nacimientos. Mientras tanto, el número de madres de entre 40 y 44 años sigue creciendo, con 14 nacimientos en lo que va de año.
Aunque se trata de un periodo todavía corto y sin suficiente recorrido para sacar conclusiones definitivas, los datos de 2026 no apuntan a un cambio de rumbo, sino a la continuidad del patrón ya observado: menos maternidad joven y consolidación progresiva de los grupos de mayor edad.
Castilla y león
El retraso en la maternidad no es un fenómeno exclusivo de Segovia, sino una tendencia extendida en toda Castilla y León. Los datos del Instituto Nacional de Estadística muestran que provincias como Valladolid, León, Burgos o Salamanca reproducen un mismo patrón: descenso progresivo de los nacimientos en mujeres menores de 30 años y crecimiento sostenido en los grupos de mayor edad.
En varias provincias, el grupo de 35 a 39 años ya iguala o incluso supera al de 30 a 34, que durante años concentró la mayor parte de los nacimientos. Al mismo tiempo, los alumbramientos en mujeres de más de 40 años siguen aumentando, lo que consolida un cambio estructural en el calendario reproductivo de toda la comunidad.
Segovia destaca en este contexto no por ser una excepción, sino por anticipar y mostrar con especial claridad este desplazamiento. El peso de la maternidad tardía es aquí especialmente visible, y el descenso en las edades más jóvenes resulta más acusado que en otras provincias. Esto convierte a la provincia en una especie de espejo avanzado de la transformación demográfica regional.
Más allá del cambio en la edad de las madres, la evolución global de Castilla y León refleja otro fenómeno igual de relevante: la caída sostenida de la natalidad a medio plazo.
Según los datos acumulados anuales del Instituto Nacional de Estadística, la comunidad ha pasado de 16.675 nacimientos en 2016 a 12.654 en 2025, lo que supone una reducción cercana al 24% en menos de una década. Aunque en los últimos años se observa una cierta estabilización en torno a los 12.500–12.600 nacimientos anuales, las cifras siguen muy por debajo de las de hace diez años.
Segovia consolida así un modelo de natalidad tardía que estrecha la base de su pirámide poblacional, Con más madres de 40 años que menores de 25, el reto inmediato se desplaza hacia la sostenibilidad de los servicios públicos y la gestión de una estructura demográfica que cada vez se encuentra más envejecida.
