La soberanía alimentaria, la incertidumbre internacional, la presión regulatoria europea y la necesidad de modernizar el campo sin perder su identidad tradicional centraron la primera jornada del IV Congreso de la Industria Alimentaria de Castilla y León, organizado por Vitartis en Zibá Eventos, en una cita que reunió a cerca de 300 representantes del sector agroalimentario de la Comunidad.
El congreso, que concluye el viernes , congregó a directivos empresariales, expertos económicos y representantes institucionales en torno al debate de un sector necesitado de mantener la competitividad y garantizar la producción de alimentos ante la creciente inestabilidad geopolítica, el aumento de costes y la transformación tecnológica acelerada.
La jornada contó con la presencia de la consejera de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural, María González Corral; el presidente de la Diputación de Segovia, Miguel Ángel de Vicente; y el presidente de la Federación Empresarial Segoviana, Andrés Ortega, entre otros representantes institucionales.
Pimentel critica
Dentro del capítulo de intervenciones que jalonaron la jornada, la intervención del ex-ministro de Trabajo y presidente del grupo Almuzara, Manuel Pimentel, marcó el tono del día, ofreciendo una visión especialmente crítica sobre el rumbo de la política agraria europea y sobre la pérdida de peso estratégico que, a su juicio, ha sufrido el sector agrario en las últimas décadas.
Pimentel advirtió que Europa se enfrenta a un escenario de “desglobalización” y de conflictos internacionales permanentes que obligarán a replantear las políticas alimentarias y energéticas del continente. “El contexto actual era predecible y estos conflictos no van a parar”, señaló antes de cuestionar abiertamente el modelo agrario impulsado desde Bruselas.
A su juicio, la Unión Europea “ha cometido un gran error” al favorecer un modelo basado en la importación y en el progresivo desmantelamiento de parte de su capacidad productiva agraria. “La UE quiere que haya menos vacas, castiga a los regadíos y persigue a los invernaderos. Hemos llegado a una Europa que ha querido voluntariamente que el campo sea para pasear y no para producir”, afirmó.
Manuel Pimentel: “Hemos llegado a una Europa que ha querido de manera voluntaria que el campo sea para pasear y no para producir”
La reflexión del ex-ministro conectó con buena parte de las preocupaciones expresadas durante el congreso por empresarios y representantes del sector, especialmente en torno al incremento de los costes de producción, la pérdida de competitividad frente a terceros países y la creciente carga normativa.
Pimentel defendió que Europa necesita una política agraria “coherente” que garantice alimentos suficientes, seguros y asequibles para la población, y advirtió de que el encarecimiento de la alimentación continuará agravándose en los próximos años. En este sentido, aseguró que desde 2021 el precio del ‘carro de la compra’ se ha duplicado y apuntó que la rentabilidad marcará cada vez más la estructura futura del campo europeo, ya que “el sector tenderá hacia explotaciones más grandes y economías de escala porque es muy difícil que una familia pueda vivir hoy únicamente de explotaciones pequeñas”.
La intervención de Pimentel fue uno de los momentos centrales de una jornada que comenzó con un análisis económico marcado por el impacto de la guerra de Irán y la desaceleración internacional.
Subirá la inflación
Así, la responsable de análisis de escenarios para España del Servicio de Estudios de Banco Santander, Sandra Esteve, pronosticó un crecimiento de la economía española del 2,3 por ciento durante este año, una cifra sensiblemente superior a la prevista para la Eurozona. No obstante, advirtió de que el conflicto internacional y el encarecimiento del petróleo elevarán la inflación hasta el 3,3 por ciento, afectando especialmente a sectores dependientes de la energía y de la logística, entre ellos el agroalimentario.

Según explicó, el aumento del precio del crudo terminará repercutiendo en toda la cadena alimentaria, desde los fertilizantes hasta el transporte y los precios finales al consumidor, pero afirmó que la economía española afronta la situación con una mayor “resistencia” que otros países europeos gracias al consumo interno y al impulso del turismo.
El crecimiento empresarial y la necesidad de ganar tamaño en un mercado cada vez más competitivo también cobró protagonismo en los debates de la jornada. Así, en la mesa redonda titulada ‘El reto de crecer’, el director general de Grupo Palacios Alimentación, Pedro Domínguez, defendió que crecer “no es una opción, sino una obligación” para garantizar la viabilidad futura de las compañías agroalimentarias, y explicó el proceso de transformación de su grupo desde una empresa familiar hacia un modelo con presencia en 42 países y más de 250 trabajadores fuera de España.
El directivo insistió en que el crecimiento empresarial no puede limitarse a aumentar producción, sino que debe apoyarse en la innovación, la diversificación y la profesionalización.
Crecimiento
Una visión parcialmente distinta aportó el director de marketing y comunicación de BonÁrea, Daniel Marsol, quien defendió que el crecimiento no debe convertirse en el único objetivo empresarial, reivindicando un modelo vinculado al desarrollo rural y basado en la integración de toda la cadena de valor, desde el campo hasta el consumidor.
La compañía, que ha trasladado parte de su producción desde Cataluña hacia Castilla y León, mantiene actualmente más de 600 tiendas y trabaja con un modelo de producción sin intermediarios, “porque el objetivo es que vivir en el pueblo no tenga demérito respecto a vivir en la ciudad”.
Sostenibilidad
La sostenibilidad fue otro de los grandes ejes del congreso, aunque abordada desde una óptica eminentemente empresarial y práctica.
Así, los participantes en la mesa ‘Sostenibilidad sostenible’ insistieron en la necesidad de convertir la sostenibilidad en un elemento ligado directamente a la eficiencia y a la competitividad.
El director corporativo de Primaflor, Cecilio Peregrín, explicó la apuesta de la compañía por grandes plantas fotovoltaicas y por sistemas de trazabilidad social que garanticen seguridad y transparencia al consumidor.
El crecimiento empresarial y la necesidad de ganar tamaño en un mercado cada vez más competitivo centraron parte de los debates de la jornada
Por su parte, la directora de Agrociencia de Importaco, Lucía Donnini, defendió proyectos de residuos cero y de sostenibilidad aplicada directamente al origen agrícola, mientras que la directora de Calidad Global de Grupo Migasa, Marta Gallego, destacó la importancia de las inversiones en biomasa y biogás en sectores con márgenes muy reducidos.
La última jornada del congreso se celebrará hoy, y contará entre sus principales actividades con una mesa de análisis sobre el papel de Europa ante los actuales desafíos económicos y geopolíticos. En ella participarán los eurodiputados Iratxe García, presidenta del grupo parlamentario Socialistas y Demócratas, y Raúl de la Hoz, representante del Partido Popular Europeo. El congreso concluirá con la entrega del I Premio Vitartis a José María Bonmatí, director general de AECOC.
González Corral defiende la soberanía alimentaria para el futuro del sector
La consejera de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural de la Junta, María González Corral, defendió la soberanía alimentaria como eje estratégico para el futuro del sector agroalimentario y aseguró que garantizar “una actividad rentable en todos los eslabones de la cadena” debe ser una prioridad para mantener la competitividad de la industria.

González Corral subrayó el peso económico y social de la industria agroalimentaria en la Comunidad, integrada por más de 2.700 empresas, con más de 57.000 empleos y una facturación superior a los 16.900 millones de euros en el último año.
“El sector agroalimentario es estratégico a nivel económico, social y de desarrollo para Castilla y León”, afirmó, antes de destacar que representa el 5 % del valor añadido bruto autonómico y el 30 % de las cifras de negocio industrial de la Comunidad.
Durante su intervención, González Corral señaló que la soberanía alimentaria pasa por “producir, transformar y comercializar alimentos sanos, seguros y saludables de una forma competitiva y rentable para todos los eslabones de la cadena”.
La consejera incidió en la necesidad de apostar por la innovación y la digitalización como herramientas para favorecer el relevo generacional y mejorar la competitividad de las empresas agroalimentarias.
La caída del empleo y las ventas se presentan como los problemas principales en la industria
El presidente de Vitartis, Santiago Miguel Casado, puso el foco en la pérdida de empleo y del descenso de las ventas en el sector agroalimentario de la Comunidad, debido a la incertidumbre geopolítica y el aumento de la presión regulatoria y fiscal.

Durante la inauguración del Congreso, Casado explicó que, tras un año 2025 en el que el empleo creció un 14% en el sector, en el primer trimestre de este año se registró una caída del 5% de los puestos de trabajo.
El presidente de la patronal agroalimentaria también afirmó que las ventas han descendido un 8%, una situación que consideró “preocupante” y que obliga al sector a mantenerse “alerta y atento” para intentar revertir una coyuntura que espera que sea temporal.
Miguel Casado vinculó esta situación a la incertidumbre internacional y a las tensiones geopolíticas que, según indicó, afectan de lleno al sector agroalimentario. Así, defendió la soberanía alimentaria como una cuestión “estratégica” para Castilla y León, España y Europa, y la definió como la capacidad de producir alimentos y ponerlos diariamente a disposición de los consumidores “en cantidad, calidad y seguridad alimentaria”.
El presidente de Vitartis defendió la necesidad de que las empresas puedan competir “en igualdad de condiciones” en los mercados
El presidente de Vitartis reclamó además una reducción de la presión normativa procedente de Europa y una rebaja fiscal que permita a las empresas ganar capacidad de inversión y competitividad. A su juicio, parte de la regulación actual “resta competitividad” a las empresas sin aportar ventajas reales al consumidor.
Asimismo, advirtió del impacto que el absentismo laboral está teniendo sobre la actividad de las empresas agroalimentarias, especialmente en las pequeñas y medianas compañías. Según detalló, cada día faltan al trabajo unas 4.500 personas en el sector, el equivalente al 8% de la plantilla total, una situación que afecta especialmente a empresas con equipos reducidos.
Casado también destacó el papel del sector como motor económico y social del medio rural, al recordar que más del 45% de las empresas agroalimentarias están ubicadas en municipios de menos de 2.000 habitantes. Por ello, defendió que la actividad agroalimentaria contribuye a fijar población y mantener servicios en el territorio rural, y apostó por la apertura a nuevos mercados internacionales que valoren la calidad y la seguridad alimentaria de los productos europeos, aunque advirtió de las dificultades para competir en precio debido a los elevados estándares exigidos en España y la Unión Europea. Asimismo, ha reclamado una reducción de la presión regulatoria y fiscal para favorecer la inversión, mejorar la competitividad de las empresas y reforzar la creación de empleo en el medio rural.
