La huelga de médicos convocada entre el 27 y el 30 de abril ha evidenciado signos de agotamiento entre los profesionales sanitarios. En la provincia de Segovia, el seguimiento descendió ligeramente, aunque mantuvo el impacto en la actividad asistencial, especialmente en pruebas diagnósticas y cirugías no urgentes.
Según el presidente del Sindicato Médico CESM en Segovia, Miguel Marina,“el conflicto, que se prolonga desde hace más de un año, está pasando factura a los facultativos. Se nota el cansancio. La duración de este conflicto lo está perpetuando y eso repercute en la participación”.
“Los datos reflejan una caída progresiva en el seguimiento de la huelga. El 28 de abril participó un 20% de los médicos en atención hospitalaria y un 10% en atención primaria. Un día después, el 29 de abril, las cifras descendieron hasta el 15% en especializada y el 5% en primaria”, añade al tiempo que comenta que “a pesar de esta reducción, la huelga sigue teniendo consecuencias en el funcionamiento del sistema sanitario. La actividad quirúrgica se ha reducido hasta situarse entre el 60% y el 70%, priorizando intervenciones urgentes, oncológicas y no demorables, tal y como establecen los servicios mínimos”.
En comparación con otras jornadas de huelga, la actual disminución responde no sólo al cansancio de los profesionales sino también a la preocupación por el aumento de las listas de espera y su impacto en los ciudadanos
En comparación con jornadas anteriores —en las que la actividad llegó a reducirse casi por completo—, la actual disminución del seguimiento responde no solo al cansancio de los profesionales, sino también a la preocupación por el aumento de las listas de espera y su impacto en los pacientes.
Desde el Sindicato Médico de Segovia, CESM, Marina insiste en que la calidad asistencial no se ve comprometida en el acto médico en sí. “Cuando un paciente es atendido, recibe la misma profesionalidad”, subraya. No obstante, reconoce que el problema radica en el acceso al sistema: el retraso en pruebas y consultas termina afectando de forma indirecta a la calidad global de la atención sanitaria.
El aumento de las listas de espera se convierte así en el principal indicador del deterioro del sistema. No se trata de una peor atención, sino de una atención más tardía, lo que puede tener consecuencias especialmente en patologías que requieren seguimiento continuo.
UN CONFLICTO ENQUISTADO
La actual convocatoria de huelga no es un episodio aislado, sino la continuación de un conflicto que se remonta a enero de 2025. Desde entonces, los médicos han llevado a cabo movilizaciones en distintas ciudades, concentraciones y numerosas jornadas de huelga.
En los últimos meses, la estrategia ha consistido en convocar una semana de huelga al mes, que previsiblemente continuará en mayo y junio. “Ante la falta de avances, el colectivo no descarta dar un paso más y plantear una huelga indefinida, aunque la participación fuera escasa, la repercusión que tendría esta huelga de médicos sería importante”, añade Marina.
Respecto a las reivindicaciones del colectivo médico se estructuran en torno a varios puntos que consideran fundamentales para garantizar tanto sus derechos laborales como la calidad del sistema sanitario.
La principal demanda es la creación de un estatuto propio del médico, que permita negociar sus condiciones de forma independiente dentro del Sistema Nacional de Salud. Actualmente, los facultativos están incluidos en un marco general junto al resto de profesionales sanitarios, “lo que pedimos es un estatuto propio del médico que reúna nuestras condiciones laborales”, asegura.
Otro de los ejes del conflicto es la jornada laboral. Mientras otros trabajadores de la administración pública tienen jornadas de 35 horas semanales, los médicos alcanzan las 45 horas, una diferencia que atribuyen al peso de las guardias. Estas, además, no siempre se reconocen como tiempo de trabajo en igualdad de condiciones, ya que en muchos casos no incluyen compensaciones por nocturnidad o festivos.
A ello se suma la reclamación de un coeficiente corrector para la jubilación, que tenga en cuenta el exceso de horas trabajadas a lo largo de la vida laboral. Según explica Marina, trabajar alrededor de un 20% más que otros colectivos debería traducirse en un ajuste en las condiciones de jubilación.
También exigen una reclasificación profesional que reconozca su nivel formativo y de responsabilidad. En este sentido, proponen la creación de un grupo A1 “plus”, argumentando que su formación —de hasta once años— no es equiparable a la de otros profesionales incluidos en el mismo grupo.
El desarrollo del conflicto ha estado marcado por la falta de entendimiento con el Ministerio de Sanidad. Desde CESM, Sindicato Médico de Segovia denuncian una respuesta “muy escasa” por parte del ministerio dirigido por Mónica García, a quien reprochan haber defendido reivindicaciones similares durante su etapa como médica y no darles ahora respuesta desde el ámbito político; así como una ausencia de negociación efectiva.
“Aunque en los primeros meses se produjeron algunos acercamientos, estos no se han consolidado. En la actualidad, las reuniones son escasas y sin avances significativos. La propuesta de establecer un órgano mediador tampoco ha sido bien recibida ya que consideramos que el problema no es de mediación, sino de voluntad política”, manifiesta Marina.
“Ante la falta de avances, el colectivo no descarta dar un paso más y plantear una huelga indefinida, pues aunque la participación fuera escasa, la repercusión que tendría esta huelga sería importante” asegura Miguel Marina
Entre las pocas medidas adoptadas, destacan la limitación de las guardias a un máximo de 17 horas en la mayoría de los casos, aunque se mantienen excepciones de hasta 24 horas en situaciones concretas.
Por último, “conscientes del impacto de la huelga, queremos trasladar un mensaje de disculpa a la población. Reconocemos los inconvenientes que los paros pueden causar, pero insistimos en que nuestro objetivo es precisamente proteger la calidad de la sanidad pública.
En su opinión, la falta de soluciones al conflicto no solo afecta a los profesionales, sino que termina repercutiendo directamente en los pacientes. En este contexto, la huelga se plantea no solo como una reivindicación laboral, sino como una advertencia sobre el estado del sistema sanitario. Mientras no haya avances en la negociación, el conflicto seguirá abierto, con un horizonte incierto tanto para los médicos como para los ciudadanos.

El protesta médica de abril concluye con la cancelación de casi 38.000 consultas en Castilla y León
La huelga de médicos en Castilla y León desarrollada durante la semana del 27 al 30 de abril ha finalizado con un total de 37.919 consultas canceladas, de las cuales 24.115 corresponden a Atención Primaria y 13.804 a Atención Hospitalaria. Además, se han suspendido 888 intervenciones quirúrgicas y 1.885 pruebas diagnósticas en los hospitales de la Comunidad.
El paro convocado ayer, jueves 30 de abril en los centros sanitarios de la Junta de Castilla y León por los sindicatos médicos tuvo un seguimiento medio del 21,59%, según los datos de la Gerencia Regional de Salud en las once áreas de salud de la Comunidad en el turno de mañana. En el conjunto de centros de SACYL, el paro alcanzó una media del 26 % en Atención Hospitalaria —1.212 profesionales en huelga— y del 13 % en Atención Primaria —300 en huelga—.
En concreto, secundaron la huelga un total de 1.512 facultativos de los 7.004 efectivos disponibles ayer en el turno de mañana. Por provincias, el seguimiento fue el siguiente: Ávila, 14,43 %, 56 médicos en huelga; Burgos, 25,83 %, 241 en huelga; León, 31 %, 367; Palencia, 20,75 %, 88 médicos; Salamanca, 18,97 %, 261 facultativos; Segovia, 16,86 %, 71; Soria, 28,78 %, 59; Valladolid, 18,89 %, 311 médicos; y Zamora, 13,52 %, 58 médicos en huelga.
Además, la última jornada en huelga de los facultativos médicos ha tenido un total de 7.761 consultas estimadas suspendidas de medicina familiar y pediatría en el turno de mañana, que por áreas de salud es la siguiente: Ávila, 910; Burgos, 1.261; León 1.732; El Bierzo, 511; Palencia, 336; Salamanca, 728; Segovia, 273; Soria, 497; Valladolid Este, 336; Valladolid Oeste, 673 y Zamora, 504.
De la misma manera, se han cancelado un total de 236 intervenciones quirúrgicas, 585 pruebas diagnósticas y 4.205 consultas externas programadas en los hospitales de la región.
LA HUELGA EN SEGOVIA, EN CIFRAS
Del 27 al 30 de abril, cerca de 500 médicos de Segovia estaban llamados a una huelga para exigir al Ministerio de Sanidad un estatuto propio y mejoras laborales.
El primer día de huelga, el pasado lunes, 27 de abril, la secundaron el 14,82% de los médicos de los centros del SACYL en Segovia del turno de mañana, es decir, 67 facultativos —55 de Atención Especializada y 12 de Primaria—. El segundo día de huelga, martes 28 de abril, la secundaron el 10,87% de los médicos de los centros del SACYL en Segovia, del turno de mañana, es decir 46 facultativos — 38 de Atención Especializada y 8 de Primaria—. El miércoles 29 de abril, tercer día de huelga, la secundaron el 10,90% de los médicos de los centros del SACYL en Segovia en turno de mañana, es decir, 47 facultativos — 41 de Atención Especializada y 6 de Primaria—. Ayer, 30 de abril, cuarto día, la secundaron el 16,86% de los médicos de los centros del SACYL en Segovia en turno de mañana, es decir, 71 facultativos — 56 de Atención Especializada y 15 de Primaria—.

