Un libro sobre la figura de Francisco Correa de Arauxo (Sevilla, 1584 – Segovia, 1654) ha visto a través de la colección ‘Libros Ilustrados de Artistas Segovianos’, que impulsa el Ayuntamiento de Segovia y la Fundación Don Juan de Borbón. ‘Correa de Arauxo, el organista sin papeles’ es el tercer volumen de esta edición realizada con textos de Martín Llade e ilustraciones de Ángela Salinero. La creadora visual y diseñadora gráfica especializada en ilustración infantil y juvenil con base en Segovia, habla de esta obra dedicada al compositor y organista del siglo XVII y de su trayectoria profesional.
– ¿Cómo comienza en el mundo de la ilustración infantil y juvenil?
– Me encanta dibujar y todo el mundo que me conoce lo sabe; desde pequeña he dibujado, por eso estudié Bellas Artes y Diseño Gráfico. En mi último trabajo como diseñadora gráfica, maquetaba libros de Lengua y Matemáticas para Primaria. Hubo un momento en el que necesitábamos pequeñas ilustraciones para acompañar unas actividades y, sin dudarlo, me ofrecí a realizarlas. Gustaron tanto que terminé siendo la ilustradora del proyecto editorial. En 2017 nació mi hijo, y fue entonces cuando decidí trasladar esas ilustraciones al mundo de los cuentos.
– No es la primera vez que realiza trabajos para la Fundación Don Juan de Borbón. ¿Cómo surge la idea colaborar con ella dentro de un proyecto tan didáctico?
– Surgió después de la pandemia, cuando empecé a buscar mis primeros proyectos como ilustradora juvenil e infantil. Tenía un porfolio consolidado y empecé a enviarlo a distintas instituciones y editoriales. Justo en ese momento, la Fundación Don Juan de Borbón tenía en mente desarrollar una colección que acercara figuras destacadas de Segovia a los niños. Mi porfolio encajó con lo que buscaban y empezamos a trabajar juntos.
– Supone toda una oportunidad mostrar sus trabajos en la provincia al ser de Segovia, ¿no?
– Sí, me siento muy afortunada de poder mostrar mi obra en toda la provincia y de ayudar a dar a conocer a ilustres segovianos como María de Pablos o Francisco Correa de Arauxo. Al principio era una labor que me intimidaba un poco: ilustrar la Catedral y la propia ciudad de Segovia imponía respeto… Pero he sido consciente de que es mucho más que ilustrar; es ayudar a divulgar a estos personajes y ejercer una función cultural muy importante. A veces hablo con la gente y me cuentan que no sabían quiénes eran, pero que gracias a los libros ahora conocen a estas figuras destacadas. La verdad es que es un honor estar colaborando en este proyecto.
– ¿Cómo ha sido la elaboración de este libro y la labor de investigación dedicada a la figura de Francisco Correa de Arauxo?
– Lo primero fue realizar varias lecturas profundas del texto de Martín Llade para comprenderlo. Ángel Montero nos compartió varios documentos que hablan sobre la vida de Correa de Arauxo, que fueron de gran ayuda. Con toda esta información empecé a construir el personaje. El primer reto fue visual: no conservamos imágenes reales de Francisco Correa de Arauxo, así que tuve que construir un personaje que cabalgara entre su época y la nuestra. Después, me sumergí en su psicología: ¿qué le motivaba?, ¿cuál era su motor? Al entender que su pasión por la música lo convirtió en una persona resiliente, comprendí que no es solo la historia de un músico… sino la de alguien que persigue lo que siente, incluso cuando el camino no es fácil.
Creé un personaje que fuera cercano, curioso, muy expresivo. Un niño que se asombra con todo, especialmente con la música. Eso se ve en los gestos, en la mirada… Esta parte de bocetos es mi etapa favorita del proceso creativo porque es donde todo es posible. Dediqué casi un mes exclusivamente al desarrollo del personaje; fue un desafío, ya que tuve que diseñarlo en tres etapas vitales: como niño, adulto y anciano.
El color es muy importante en este libro, ya que cada ciclo acompaña la emoción y el momento vital que vive Francisco: momentos cálidos cuando hay ilusión, tonos más apagados cuando hay dificultad.
– Es un libro que además va acompañado de una serie de actividades dirigidas a estudiantes. ¿Cómo son estos actos y qué reacciones generan en estos jóvenes destinatarios?
– Sin duda, los niños vivieron el pasado viernes 20 de marzo experiencias únicas. La primera actividad permitió a un grupo de escolares ver en directo y participar en la grabación del programa Crescendo de Radio Clásica (RNE).
Y luego hubo tres pases en la Catedral de Segovia. Dos para escolares y uno para público adulto. Los niños estaban fascinados por el lugar donde se encontraban, además de tener la oportunidad de asistir a la lectura del cuento realizada por Martín Llade, mientras que Ángel Montero interpretaba las obras de Francisco Correa de Arauxo y yo dibujaba en directo. Sin duda, una experiencia única. Además, Ángel Montero les enseñó el instrumento y posteriormente pudieron tocarlo; descubrimos que hay muchos niños pianistas con posibilidades de ser grandes organistas Segovianos.
– Para terminar, ¿dónde se puede encontrar el libro y qué próximos retos tienes a la vista?
– Tengo otros proyectos de ilustración que pronto verán la luz: uno muy adorable para niños de 3 a 5 años y otro para adultos, un encargo que narra una experiencia que vivió una mujer a modo de diario ilustrado.
Este año también estoy muy centrada en las clases de de dibujo, ilustración y acuarela que imparto en el Centro Social Corpus en la calle Real y en el Centro del Cristo del Mercado, que me aportan muchísimo a nivel creativo.
El libro se puede comprar en la página de la Fundación Don Juan de Borbón (https://fundaciondonjuandeborbon.org/publicaciones/), además de en las librerías de Segovia. Cuando abrimos el libro encontraremos un código QR que nos lleva a la música de Francisco Correa de Arauxo (interpretadas por el organista Ángel Montero) música que podemos disfrutar mientras leemos el libro; sin duda, esto hace que sea un libro con un gran valor añadido.
