La Semana Santa no solo se vive en las calles y en las procesiones, también se saborea. Las torrijas, uno de los dulces más antiguos y populares de estas fechas, han pasado de ser una receta de aprovechamiento —del pan que sobraba en las casas— a convertirse en un imprescindible en obradores y hogares. En la pastelería ‘Los Mellizos’, con presencia en Carbonero el Mayor y en Segovia capital, este postre se elabora siguiendo una máxima clara: respetar la tradición y cuidar cada detalle para lograr una textura jugosa que marca la diferencia.
Para Raquel Rubio Arévalo, gerente de la pastelería Los Mellizos, la torrija es hoy la gran protagonista de la Semana Santa. “Antes lo era más la rosquilla, pero ahora la ha desbancado completamente”, explica. En su obrador, este dulce no solo mantiene su esencia, sino que se adapta con matices a los nuevos gustos.
La base sigue siendo la misma: pan, leche, azúcar y canela. Sin embargo, el establecimiento ofrece dos líneas bien diferenciadas. Por un lado, la torrija tradicional, elaborada con pan candeal y pensado para llevar; por otro, versiones más innovadoras con pan brioche, destinadas a degustarse en la propia cafetería. Entre estas últimas, destacan propuestas como la torrija con sirope de galleta Lotus o la versión caramelizada con azúcar moreno.
Aun así, la clientela segoviana y los visitantes lo tienen claro. “En la torrija la gente es bastante clásica”, reconoce Rubio. De hecho, algunos experimentos, como una torrija de ponche segoviano que innovamos la Semana Santa pasada o la elaborada con vino, no han terminado de convencer. “Hemos probado, pero volvemos siempre a lo tradicional”.
LA CLAVE, LA JUGOSIDAD
Si hay un rasgo que distingue a las torrijas de ‘Los Mellizos’ es su textura. Aquí no se concibe una torrija seca. “Nosotros las dejamos en su leche, con canela y azúcar, bien remojadas, y las vendemos incluso con su caldito”, explica. Esta forma de presentación, habitual en localidades como Carbonero el Mayor, llamó especialmente la atención cuando la llevaron a su tienda en la capital segoviana hace ya cuatro años.
Esa jugosidad tiene un precio: tiempo y dedicación. “El secreto es la paciencia. Cuanto más las empapas, más difíciles son de freír. Hay que cambiar el aceite muchas veces y es un proceso laborioso”, detalla.
En cuanto a la fritura, Rubio reconoce que el tipo de aceite influye, o al menos eso cree aunque no tiene pruebas empíricas. “Antes hacíamos las torrijas con aceite girasol y ahora usamos oliva, más por la idea de que es mejor, pero no sé si realmente aporta tanto a la torrija”.
TRADICIÓN FAMILIAR Y PRODUCTO LOCAL
La historia de estas torrijas está ligada a la memoria familiar. “Es una receta de siempre, la hacía mi madre y hemos seguido con ello”, cuenta. Como en tantas casas, el origen está en el aprovechamiento: utilizar el pan sobrante para crear un dulce humilde pero contundente.
Actualmente, ese espíritu se mantiene, aunque con una selección más cuidada de materias primas. El obrador de ‘Los Mellizos’ elabora su propio pan, apostando por una miga más densa y con menos poro, ideal para absorber la leche sin deshacerse. La leche, además, procede de proveedores locales de la provincia, reforzando el vínculo con el entorno.
Respecto a la temporalidad, aunque cada vez es más habitual encontrar torrijas durante todo el año, en ‘Los Mellizos’ se mantienen fieles al calendario. “Soy muy de cada cosa en su momento. Las torrijas en Semana Santa, como los buñuelos en Los Santos”, afirma Rubio.
La producción arranca el fin de semana de Domingo de Ramos y se intensifica en los días grandes, especialmente Jueves y Viernes Santo. En el periodo comprendido entre Jueves Santo y Domingo de Resurrección la pastelería puede llegar a vender cerca de un millar de torrijas.
El obrador ‘Los Mellizos’ elabora su propio pan, apostando por una miga más densa y con menos poro, ideal para absorber la leche, de proveedor local, sin deshacerse
Además de vender el producto terminado, es decir, las torrijas propiamente dichas, también elaboran pan especial y brioche para quienes prefieren hacerlas en casa, manteniendo así viva la tradición doméstica.
Este 2026 será la cuarta Semana Santa de ‘Los Mellizos’ en Segovia capital, un proyecto que comenzó precisamente en estas fechas. “Abrimos justo en Semana Santa, llevábamos una semana abiertos. Es muy gratificante ver cómo cada vez más gente nos conoce”, señala.
En este tiempo, la torrija con “caldito” ha pasado de ser una curiosidad a convertirse en una seña de identidad del establecimiento en la ciudad.
Al final, si tuviera que definir su producto en una frase, Rubio lo tiene claro: “Es una torrija dulce y jugosa, sorprendente, y un dulce que no se debería perder nunca”.

