Si alguien no pone remedio antes, y ese alguien es la ministra de Sanidad Mónica García, la atención sanitaria, tanto en la provincia de Segovia como en el resto del país, va a padecer un prolongado calvario hasta prácticamente este verano. El pistoletazo de salida será este lunes, cuando unos 500 médicos están llamados a una primera huelga de cinco días que se prolongará hasta el viernes día 20 de febrero. Toda una semana laboral para el resto de colectivos menos especiales que el protagonista de unas protestas contra el borrador del nuevo Estatuto Marco que el Ministerio de Sanidad tiene preparado. Pero no se trata de capear el temporal y aguantar dicha semana, ya que desde la Confederación Estatal de Sindicatos Médicos de Segovia (CESM) alertan de que esas cinco jornadas de huelga se repetirán en los meses sucesivos, como mínimo marzo (16 al 20), abril (27 al 30), mayo (18 al 22) y junio (15 al 19), lo que multiplica el problema.
Un problema que nace precisamente de la confección del borrador, ya que el ministerio lo pactó con los sindicatos generalistas y lo publicitó como una gran solución, pero los sindicatos específicos médicos, como el CESM a nivel nacional y en Segovia, denuncian que a ellos, los más implicados en el futuro Estatuto, no se les ha escuchado, por lo que piden que se sienten con ellos porque no están conformes con asuntos delicados como la jornada laboral de 45 horas semanales (…, o más) o la consideración profesional, entre otras reivindicaciones.
Al ser una convocatoria para Primaria y Hospitalaria, en torno a unos 500 facultativos están llamados a secundar estos parones en la provincia segoviana. La última tuvo lugar en diciembre de 2025 y tuvo un seguimiento del 30%, según los datos del servicio regional de Salud (Sacyl), aunque es un dato que desde el CESM ponen en duda. “Esperamos que desde el lunes esa cifra aumente. De todas formas, ese porcentaje de participación en la huelga siempre es muy relativo porque hay que contar con que una parte importante del personal está cubriendo mínimos obligatorios y no se deberían sumar. Hubo una repercusión real superior a ese 30%. Por ejemplo, la actividad quirúrgica se redujo casi exclusivamente a intervenciones urgentes y pacientes oncológicos. Hubo una reducción de un 70% en el resto de las intervenciones y eso impacta en la población”, valora Luis Ignacio Verdú, secretario general del CESM de Segovia, que engloba una horquilla de entre 130 y 140 médicos afiliados en Segovia.
El médico, que trabaja como ginecólogo del hospital segoviano, incide en que una huelga es lo último que quieren ya que en el ADN del colectivo está no dejar de tratar a los pacientes, pero el choque contra el borrador del nuevo estatuto marco es frontal. “No nos queda más remedio. Queremos que la gente lo entienda porque no es una reivindicación solo nuestra sino de cara al futuro para una mejor atención. Queremos que al menos se sienten con nosotros, porque lo que han pactado lo han hecho con sindicatos como UGT, CC.OO., CSIF o el de Enfermería, pero no con los médicos. Y encima lo hicieron público como si el tema estuviera ya resuelto, lo que nos parece una falta de respeto por no decir un insulto”, continúa.
Como en otras ocasiones, se van a cumplir los servicios mínimos y las urgencias, incluso se van a ampliar, apostilla Verdú, porque es una huelga más indefinida hasta el verano, con un carácter intermitente. No es lo mismo un parón de un día que uno de cinco. No habrá repercusión en Urgencias y en Oncología, pero la atención sanitaria en general sí se verá afectada, aumentarán las listas de espera para cirugía, por ejemplo.
¿Qué reivindican?
La principal diana es un borrador de Estatuto Marco que sea exclusivo para la profesión médica porque del propuesto por el Gobierno los médicos difieren sobre todo en dos aspectos que “no son aceptables”. Uno de ellos es la jornada laboral, ya que se les imponen 45 horas semanales ampliables en caso de necesidad con dietas extraordinarias inferiores que el sueldo ordinario, cuando en otros sectores de la Administración son 35. Además, recoge una jornada ordinaria de siete de la mañana a diez de la noche. La consideración profesional, movilidad o las incompatibilidades son otros caballos de batalla de los facultativos que les han conducido a esta postura.
“No podemos estar en el mismo grupo que un graduado”
Uno de los puntos conflictivos derivados del borrador del Estatuto se refiere a la consideración profesional de los médicos, que entienden que no están lo suficientemente valorados como licenciados superiores que son, en el denominado Grupo A1. El problema subyace en que con la nueva estructura universitaria se les ha incluido en el mismo grupo que los graduados y grados, sin diferenciación. “Nosotros no hacemos un grado de cuatro años sino una carrera de seis, más una especialización de otros cuatro o cinco, o sea, nuestra formación puede alcanzar los doce años, además del nivel de responsabilidad que tenemos, que es máximo. No podemos estar en el mismo grupo que otros graduados, que cada uno tendrá su importancia. Por eso reclamamos el A1 Plus, que es un escalón más desde el punto de vista de la cualificación profesional”, comenta Luis Ignacio Verdú, secretario general del CESM en Segovia.
Aunque el objetivo principal de las quejas es el Ministerio de Sanidad, el representante sindical aclara que también es una protesta contra las comunidades autónomas, ya que las competencias sanitarias hace años que están transferidas. “Es que las comunidades autónomas dicen que se oponen a este borrador pero lo hacen de una forma muy light, muy tibia, porque en el fondo tienen que gestionar las atenciones sanitarias y estas decisiones les acaban beneficiando, porque nos hacen trabajar más y cobrar menos, así que se oponen, pero solo en la teoría. Y además, entre comillas, el malo no son ellas sino el ministerio. Ellas pondrán en práctica el Estatuto, que encima les concede margen para empeorar aún más las condiciones laborales”, argumenta el secretario general del CESM en Segovia, que concluye con el deseo de que estas movilizaciones duren el menor tiempo posible. “Que se acabe pronto, eso es lo fundamental”.
