Hubo poco lugar para las sorpresas en el último Consejo de Ministros de ayer tras la comparecencia de Rajoy el pasado miércoles en el Congreso. Si acaso, que «el momento traumático que vive España», en palabras de la vicepresidenta Sáenz de Santamaría, acelera un año y medio la privatización de aeropuertos y ferrocarril y que la temida subida del IVA respetará las vacaciones, dado que no se empezará a aplicar hasta el 1 de septiembre. Por lo demás, salvo la subida del IRPF a actividades profesionales, era de esperar el resto del plan de reformas, que incluye 20 leyes que se pondrán en marcha en el segundo semestre, tal y como anunció la portavoz del Gobierno tras la cita de los miembros del Gabinete, que tuvieron un invitado muy especial: el Rey, que cumplió con las formalidades y presidió en La Zarzuela la primera fase del encuentro, la deliberativa.
Pero lo cierto es que, a pesar de la severidad de muchas de las propuestas efectuadas, poco había que discutir, dado que los mercados siguen castigando, a pesar de los más que ímprobos esfuerzos, a la maltrecha economía patria. Las reformas incluyen una veintena de leyes en los ámbitos de las Administraciones Públicas, tributario, de empleo y Seguridad Social, de liberalización de la Economía, de la unidad de mercado, energético, de competitividad, así como de Educación.
En concreto, Sáenz de Santamaría detalló que, en cuanto a las administraciones, se aprobará una ley de racionalización y sostenibilidad de la local y una Ley de Transparencia. En septiembre se promoverá una ley de acción exterior para potenciar la marca España en otros países.
En materia tributaria, el Gobierno prevé sacar adelante una ley de mutuas y, en el marco del Pacto de Toledo, una norma para garantizar el factor de conservación de las pensiones, como avanzó hace tres días Rajoy.
En cuanto a la liberalización, tan denostada por ciertos sectores de la izquierda, se aprobó una nueva regulación de horarios comerciales -así como de la disposición de las rebajas-, algo que se empezará a aplicar a partir de mañana en la Comunidad de Madrid, a propuesta del Ejecutivo de Aguirre. Los pequeños comercios han puesto el grito en el cielo, si bien espera dar un impulso al empleo.
Además, se privatizará este mismo mes el transporte ferroviario y aeroportuario, se flexibilizarán las condiciones del alquiler de vivienda y el transporte terrestre, así como los servicios profesionales, en este último caso, en septiembre.
Por lo que respecta a la unidad de mercado, las reformas contemplan una ley de unidad para septiembre, otra para unificar los organismos supervisores en la Comisión Nacional de Mercados y Competencia, la de costas (aprobada en anteproyecto) y una nueva Ley Orgánica del Poder Judicial.
Además, para impulsar la competitividad, se aprobará una reforma energética con el fin de atajar de una vez el problema de déficit tarifario -algo que ha irritado a las eléctricas-, y en el próximo período de sesiones llegarán al Parlamento una reforma de la Educación y de la Formación Profesional, que intentará que los jóvenes tengan empleo, algo que le preocupa y mucho al Rey, como él mismo confesó durante el encuentro con la cúpula del equipo del PP.
Como se puede apreciar, el paquete de medidas es enorme y, a lo largo de la pasada tarde se fueron desgranando una a una, como si de un rosario se tratara, pero resulta evidente que la estrella era el IVA y su subida del 18 al 21 por ciento en el general, y del 8 al 10 en el reducido. Las quejas del Turismo habían sido constantes desde el pasado miércoles, por lo que el sector respiró aliviado al ver que esta decisión se empezará a ejecutar en septiembre. El superreducido en compra de vivienda nueva será historia a partir de enero.
Otro punto importante es el nuevo fondo de apoyo a la financiación de las comunidades, que contará con un máximo de 18.000 millones de euros, un tercio de los cuales procederá de un préstamo de Loterías con cargo a ingresos futuros. Y es que la suerte se busca.
