Luis Miguel Pérez se explica con la tranquilidad de quien no necesita consultar papeles para hablar de su pueblo. Tiene 67 años y nació en Navas de San Antonio. Lleva 27 años como alcalde, desde 1999, aunque al hablar no presume de cargo, sino de raíz. “Soy autóctono. Lo eran mis padres y yo también”.
Las fiestas de San Antonio las ha vivido siempre. Y las recuerda muy distintas. Antes, cuando aún no había plaza portátil, eran los quintos y la juventud quienes montaban la plaza de carros. El día anterior, los carros quedaban preparados y por la noche se levantaba el coso. “Aquello era muy bonito y muy tradicional”, cuenta. Cada familia veía los toros desde su carro. Nunca se escapó ningún animal, asegura, porque “se hacía bien hecho”. Hace unos 55 años llegó la obligación de instalar plaza portátil. Pero si algo permanece en Navas de San Antonio es la devoción al santo y la figura de los mayordomos. “Eso ha sido de toda la vida. Debe venir del siglo XVII o de por ahí”, afirma. Antes había un solo mayordomo, normalmente hombres muy mayores. Después pasaron a ser dos, más tarde cuatro, y ahora de nuevo dos. La elección no se improvisa. Los padres o los abuelos apuntan a los niños en la Cofradía de San Antonio y la lista va corriendo. Quien se inscribe hoy, calcula, podría llegar a mayordomo hacia los 60.
El momento simbólico llega con la entrega de los cetros. Los mayordomos salientes entregan a los entrantes esos bastones de mando que marcan el inicio de su año. Desde ese instante representan a la cofradía hasta que, al año siguiente, cedan el puesto a los nuevos. Hay un aprendizaje silencioso, los designados para el siguiente ejercicio acompañan a los actuales para ir viendo “el percal”, las ceremonias, los convites y el funcionamiento interno.
La fiesta conserva la costumbre singular de las subastas. Se puja por llevar los cordones de la carroza, por sacar o meter estandartes y hasta por bajar o subir al santo de su pedestal. Quien gana la puja lo hace muchas veces en familia. No es solo dinero; es emoción, promesa, orgullo y pertenencia. La cofradía, según explica el alcalde, goza de buena salud. “Aquí casi toda la gente es hermana de San Antonio”, señala. La recaudación anual puede rondar los 30.000 o 40.000 euros, destinados al mantenimiento de la cofradía, la ermita y sus celebraciones.
San Antonio se celebra el día 13, “caiga cuando caiga”, y después llega la octava, el domingo siguiente, porque en el pueblo se mantiene el dicho de que “no hay santo sin octava”. Según el calendario, eso puede concentrar la fiesta en un fin de semana, como este año o repartirla en dos. La organización y el coste recaen en el Ayuntamiento, aunque la participación vecinal sigue siendo clave.
Navas de San Antonio tiene otra cita querida que es la semana cultural de agosto. El alcalde la enlaza con la antigua feria ganadera, cuando el pueblo vivía pendiente de las vacas, de los tratantes y del trato directo. Aquella feria desapareció con los cambios del sector y las exigencias sanitarias, pero dejó sitio a una semana de convivencia. Juegos autóctonos, cartas, competiciones, piscina, frontón, pádel, actuaciones y una comida fraternal reúnen a un pueblo que en invierno no llega a 400 empadronados, pero que en agosto puede alcanzar los 1.800 vecinos. Muchos son hijos y nietos de quienes emigraron a Madrid en los años 50 y 60.
Al mirar atrás, Pérez resume la transformación con una frase gráfica: “Las moñigas las he cambiado por flores”. Cuando llegó a la Alcaldía, recuerda, había calles sin asfaltar, cuadras dentro del casco urbano y vacas por las calles. Hoy habla de rosales, aceras de piedra, arbolado, jardines, centro cultural, centro de día, gimnasio, zona deportiva, piscina, pistas, colegio reformado y una guardería.
Pero no se da por satisfecho. La guinda de tantos años de trabajo sería una residencia de mayores. Tiene terreno y proyecto, y busca fórmulas con empresas privadas y administraciones. Entró en la Alcaldía pensando en los mayores de entonces; ahora, con 67 años, mira también hacia su propia generación. “Probablemente no me haya ido de alcalde por eso”, confiesa. Quiere dejar hecha la residencia. Después, quizá, podrá marcharse tranquilo.
“Vecinos, visitantes, preparaos para disfrutar”
Queridos vecinos y visitantes. Un año más, el calendario nos regala nuestros días más esperados y entrañables.
Como alcalde de Navas de San Antonio, tengo el inmenso honor de dirigirme a todos vosotros para daros la bienvenida a nuestras tradicionales fiestas patronales en honor a San Antonio.
Estas fechas son mucho más que una pausa en la rutina; son el momento perfecto para el reencuentro. Es tiempo para llenar nuestras calles de alegría, para compartir vivencias con la familia y amigos, y para abrir nuestros brazos a quienes nos visitan durante estos días.
Las fiestas son posibles gracias al esfuerzo, la ilusión y el trabajo de muchas personas. A todos ellos, mi más profundo agradecimiento. Su dedicación hace que nuestro pueblo brille con luz propia.
Desde el Ayuntamiento hemos preparado con cariño un programa repleto de actividades pensado para el disfrute de todas las edades. Os animo a participar activamente en cada uno de los actos tradicionales, religiosos, musicales y taurinos, siempre desde el respeto, la hospitalidad y la buena convivencia que nos caracteriza.
Como siempre, felicitar a los quintos, que son el alma de la fiesta. Y un fuerte abrazo para todos aquellos que por diversas circunstancias o problemas no pueden asistir, así como un recuerdo para los que ya no están entre nosotros.
No me extiendo más, pues el momento de celebrar ha llegado. Guardad las preocupaciones y preparaos para disfrutar intensamente de cada rincón de nuestro pueblo. ¡Viva San Antonio! ¡Viva Navas de San Antonio!
Vuestro alcalde, Luis Miguel Pérez.
