Una gran caldereta clausuró la noche de ayer las fiestas en honor del Dulce Nombre de María que durante cuatro días han alegrado las calles de la vieja villa episcopal. Desde que la orquesta Anaconda inaugurara la función la noche del viernes hasta que el último tureganense acabó ayer su plato de caldereta, han pasado casi cien horas, intensas, donde el final de una actividad prácticamente coincidía con el inicio de la siguiente.
Como es habitual, el pregón
—este año de la periodista Nieves Caballero— estuvo, y también el posterior canto de la salve a la Virgen, uno de los momentos más emotivos de la función. En una villa de larga tradición taurina, no han faltado los encierros —tanto por el campo como por las calles—, las novilladas y, para los más pequeños, esos ‘encierros infantiles’ que es están imponiendo en toda la provincia. Y, para acabar todas las jornadas, música en la impresionante Plaza de España, la de los cien postes.
Rodríguez Adrados recibirá mañana un homenaje
El filólogo Francisco Rodríguez Adrados, de ascendencia tureganense —sus padres y abuelos nacieron en la villa episcopal— pronunciará mañana jueves (19.30 horas) una conferencia en el Centro Tureganense, popularmente conocido como ‘el Casino’, titulada ‘Algunas reflexiones sobre Turégano y su historia’. Dicha conferencia forma parte de los actos con motivo del centenario del Casino.
A continuación, un grupo de vecinos ha organizado un homenaje a Rodríguez Adrados, que tendrá lugar en el restaurante El Zaguán.