Cantimpalos llega al final de sus fiestas rubricando el testimonio de humanidad y vecindad de un pueblo que abre sus puertas a las gentes que quieran participar de la alegría festiva.
El lunes de fiesta los actos comenzaron con la celebración de una misa por los difuntos de la parroquia. Seguidamente se celebraron los tradicionales encierros, con suelta de vaquillas en la plaza de toros. El Ayuntamiento de Cantimpalos dedicó este día a los más jóvenes de la localidad, dentro del programa de fiestas. Nada mejor que un baño de espuma y baños de agua en los castillos hinchables para un día caluroso, instalados en la Plaza Mayor. Como si de una piscina de espuma blanca se tratará todos iban preparados de gafas de buceo, bañadores y toallas. Durante más de una hora el cañón estuvo expulsando agua y jabón para el disfrute de los cientos de niños y jóvenes, así como de alguna madre que también tomo baños de espuma.
A la hora del vermut todo el pueblo salió a la calle para disfrutar de la charanga «Los Soplaos» de Riaza, que estuvo amenizando por los Plaza Mayor y diferentes bares. Ayer martes se celebraron los encierros y posteriormente el vermut-juegos con lanzamiento de fregona y concurso de bollos blancos, organizado por la peña local «MPB», junto al «Mesón Alfonso». Tras el vermut, una gran paellada a cargo del restaurante «El Rincón de Ramón» sirvió más de 500 raciones a todos los cantimpalenses. La becerrada mixta dio paso al baile y la diversión con la orquesta «Jamaica» hasta altas horas de la madrugada.