FOTOS: DIEGO GÓMEZ
9 de las 28 catas que se pueden disfrutar este año durante el Otoño Enológico de la Fundación Caja Rural de Segovia tienen lugar en la provincia, fortaleciendo el compromiso de poner en valor la riqueza de nuestros pueblos y sus gentes, porque consumir los vinos producidos en nuestra propia región, no es solo una elección gastronómica, es un gesto de compromiso con la identidad, la economía y las personas y así, el sábado 8 de noviembre a las 09 h. daba comienzo una de las visitas enoturísticas más singulares y deseadas en nuestra provincia: El tour Valtiendas.
Valtiendas es una Denominación de Origen única que tiene el 100% de su territorio localizado al noroeste de la provincia de Segovia, en la ribera del Duratón guardando auténticos tesoros.
La visita comenzó en los Viñedos de agricultura ecológica próximos a Torreadrada donde Jose Galindo Winegrower nos contó el valor que atesoran nuestros suelos, las variedades autóctonas y la riquísima diversidad sensorial que tienen al no homogeneizar procesos y respetar al máximo el medio ambiente con la mínima intervención en el viñedo y la bodega.
Jose Galindo nos contaba que “la biodinámica tiene un carácter espiritual y cultural y no solo busca productividad, sino también armonía entre naturaleza y ser humano”.
Después de la preciosa visita otoñal al viñedo, pudimos conocer dos bodegas de características muy diferentes, la Industrial guiada por el propio Jose Galindo y González Fischer, de la mano del propietario, David González.

Durante la experiencia tuvimos la sensación de estar viviendo de verdad algo memorable y pudimos entender por qué apostar por nuestros vinos significa preservar un patrimonio cultural que nos diferencia y nos conecta con nuestras raíces.
Para completar este evento tan nuestro, disfrutamos de un extraordinario menú en el Restaurante Rufino de Fuentidueña, con entrantes variados, y Rabo de Toro, Entrecot o Bacalao a la Vizcaína como segundos.
Elegir los vinos de nuestra tierra es brindar por mucho más que un buen sabor, es apostar por la autenticidad, la prosperidad de tu entorno y por el futuro de quienes lo habitan.
Cada copa se convierte en un acto de apoyo y celebración compartida.
Arte y vino se fusionan en el Palacio Quintanar con Clan del Vino
Continuaba la tarde del sábado en el Palacio Quintanar, espacio emblemático para la innovación, la creatividad y el diseño, que se convirtió en el escenario perfecto de una experiencia multisensorial única, combinando arte contemporáneo, vinos naturales, gastronomía y música.
Organizado por la Fundación Caja Rural de Segovia, el evento “Arte y Vino” programado dentro de la XVI Edición del Otoño Enológico, ofreció a medio centenar de asistentes un recorrido guiado por dos exposiciones de alto impacto, maridado con las sorprendentes propuestas de la bodega segoviana Clan del Vino, un proyecto 100% respetuoso en el trato al viñedo y colaborativo con el entorno y sus gentes.
Procedente de Navalilla, Clan del Vino, representada por Fernando de Frutos Velasco, presentó una selección de vinos naturales elaborados con variedades casi olvidadas, como el verdejo fermentado en barrica “La Reina del Fango”, vino fresco, amable y con toques de fruta y hueso, y el blanco “La Reina del Mambo”, hecho con uva pirules, prácticamente extinta en la región, un vino mineral con toques cítricos que “será una sorpresa cuando evolucione en botella año tras año”.

Estas etiquetas sirvieron de introducción a la visita de dos exposiciones: “Rumanía. Manifiesto de las formas. Fragmentos para el futuro”, un viaje por la arquitectura rumana y sus figuras más emblemáticas como Brâncuși, Marcel lancu o Ioana Grigorescu y “Dadá”, una explosión de color y alegría firmada por el artista Suso Barrio, que sumergió al público en el universo lúdico del circo.
La visita para descubrir “Rumanía” fue guiada por Giovanni Ferraro, Director del Palacio Quintanar, y “Dadá” por la periodista Teresa Sanz, quienes ofrecieron una mirada cercana y muy enriquecedora a cada muestra.
Tras la inmersión artística, los asistentes disfrutaron de un último pase enológico con tres nuevas joyas de Clan del Vino: “Cuático”, un tinto de bobal de viñedos de más de 80 años, con poco color, fresco, frutal y con una punta de carbónico que lo hace más atractivo. “Abrazafarolas”, un verdejo prefiloxérico de edición limitada, “es como el hermano mayor de La Reina del Fango”, con más estructura, más largo y con ciertos toques a madera y “Zángano”, fruto de un viñedo histórico que durante ocho décadas ha dado lo mejor de sí. Un vino que “nos recuerda más a lo que conocemos”.

La velada culminó con una degustación de jamón ibérico, quesos, frutas y otras exquisiteces elegantemente presentadas por Pedro Antonio Bernárdez, de La Barcaza Eventos.
El ambiente que se creó en la sala fue inmejorable gracias al acompañamiento musical a cargo de David García (saxo) y Ernesto Arranz (teclado), que lograron que el público pidiera bises y prolongara la noche.
Una experiencia deliciosa, sorprendente e inolvidable. Sin duda hay muy buenas razones para pensar en por qué el vino y el arte existen desde la antigüedad.
Ahora el Clan del Vino cuenta con 50 miembros más.
La Resistencia de Ismael Gozalo: Naturaleza, vino y alta cocina en el restaurante Villena.
El Otoño Enológico de la Fundación Caja Rural de Segovia se viste de autenticidad con los vinos naturales de Microbio Wines y la alta cocina de Javier Ayuso.
El primer fin de semana del Otoño Enológico, organizado por la Fundación Caja Rural, se despidió con una velada inolvidable en el restaurante Villena.
Bajo el título “La Resistencia de Ismael Gozalo”, el evento rindió homenaje al alma verdejo de Segovia, con una experiencia que combinó vinos naturales de Microbio Wines (Nieva, Segovia) y una propuesta gastronómica de alto nivel.
Ismael Gozalo, conocido como “el maestro de la verdejo”, ofreció mucho más que una cata: compartió su filosofía vitivinícola con una autenticidad arrolladora. Cada vino fue una declaración de principios, una historia embotellada que hablaba de su tierra, su clima y su forma de entender la vida.

Un viaje sensorial entre suelos, microbios y circunstancias.
La noche comenzó con La Banda del Argílico, un verdejo joven que rinde tributo a los suelos de Nieva. Fresco, equilibrado y vibrante, acompañó con elegancia los primeros pases: tomate en texturas y bullabesa de cigala. Una explosión de color y sabor que marcó el tono de la velada. La noche prometía.
Le siguió Microbio, “ser vivo diminuto”, un verdejo fermentado en fudres viejos, salino y mineral, que se sirvió junto a una creación audaz: chipirón con tocino ibérico y curry rojo. La armonía entre contraste y delicadeza fue absoluta.
El momento estelar llegó con Respública Verdejo, un blanco de parcela Grand Cru con viñas de 280 años. Fermentado y criado en barricas borgoñonas durante casi un año, este vino excepcional acompañó a un bonito con pisto, en una combinación que invitaba a la contemplación.

Para cerrar, Circustancial: un vino 100% fruto de las “circunstancias” derivadas de las inclemencias del 2020. Vendimiado en enero, después de un periodo de muchas lluvias que provocaron botrytis a la uva y después, debido a un periodo de intenso calor, la uva se quedó pasificada. El resultado, un vino diferente al resto, goloso, con un punto de carbónico y alta graduación alcohólica. Las circunstancias mandan. Ismael solo las embotella.
Goloso, con un punto de carbónico y alta graduación, fue el broche perfecto junto al postre de ratón de queso y frambuesa.
Jazz, naturaleza y verdad en cada copa. La velada culminó con el jazz envolvente de Mario “Pájaro” Juárez, Búho Vidaechéa y Gonzalo de la Osa, que pusieron música a una noche con sabor a naturaleza. Porque como bien dijo Ismael Gozalo: “El vino se hace en la viña” y en Villena, se celebró con verdad, belleza y resistencia.
¡Nos vemos el jueves!
