El Proyecto Loyola, con el apoyo de la Fundación CaixaBank y la colaboración de instituciones y entidades segovianas, impulsa una iniciativa que combina peregrinación, formación, convivencia y preparación para la libertad.
Carrascal del Río acoge nuevamente a los internos – peregrinos del centro penitenciario de Segovia que han completado el Camino de San Frutos. Gabriel Pérez, alcalde de dicha localidad y vicepresidente de la Asociación Camino de San Frutos ha acompañado a los internos en la última etapa desde Sebúlcor hasta la Ermita del Santo en el parque natural de las Hoces del Río Duratón, y en dependencias del ayuntamiento de Carrascal del Río hemos compartido la comida que desinteresadamente nos ha ofrecido el Ayuntamiento. Esther Movila directora del centro penitenciario de Segovia ha entregado a los peregrinos la “Pajarera“que acredita haber realizado el Camino de San Frutos en su totalidad.
La novedad de esta edición ha sido la incorporación de un grupo de estudiantes de IE University-Segovia, de distintas nacionalidades, que ha documentado la experiencia como proyecto académico. El documental mostrará el Camino de San Frutos como un espacio de encuentro, transformación personal y reinserción social a través de las vivencias compartidas entre alumnado, internos, profesionales y voluntarios.
El trabajo está coordinado por Diana Gómez Pascual, directora del Laboratorio de Comunicación de IE University, junto con Milagros Sáez, responsable del Proyecto Loyola en el centro penitenciario.
Durante todo el mes de junio se han ido realizando las distintas etapas.

La primera etapa comienza en el Trascoro de la Catedral de Segovia donde reposan los restos del Santo Patrón y finaliza en Basardilla, pasando por las localidades de Zamarramala donde Belén y Verónica, técnicos de la Empresa Municipal de Turismo del Ayuntamiento de Segovia, nos hacen entrega de la cartilla del peregrino en el Albergue Fuente del Pájaro, continuamos por La Lastrilla, para llegar a Espirdo y Tizneros y finalizar en Basardilla.
La segunda etapa nos lleva a Caballar, 21 km de recorrido pasando por Tenzuela donde visitamos la Iglesia Románica, continuamos por la Senda del Río Viejo hasta Carrascal de la Cuesta y llegar a Caballar donde reposan las reliquias de Santa Engracia y San Valentín hermanos de San Frutos y visitar La Fuente Santa y las famosas “Mojadas de Caballar “.
En la tercera etapa llegamos a Cantalejo pasando por Muñoveros, y Puebla de Pedraza.
La cuarta etapa finaliza en la Ermita de San Frutos, pasando por Sebúlcor, San Miguel de Neguera, pueblo pintoresco pero abandonado cerca del Río San Juan y llegar a la Ermita, disfrutamos del maravilloso paisaje de las Hoces del Río Duratón y contemplar la colonia de buitres leonados más grande de Europa. En la Ermita D. Jaime Izquierdo párroco de Sepúlveda nos explica la historia del cenobio y las leyendas y milagros que se atribuyen a San Frutos como es la famosa “Cuchillada” y *La mujer despeñada”.

Durante esta edición, los participantes también han realizado un diagnóstico del estado del itinerario, detectando necesidades de mantenimiento como la mejora de la señalización, el desbroce de la vegetación o la reposición de algunos hitos.
Estas propuestas serán trasladadas a los ayuntamientos por los que discurre el Camino con el objetivo de favorecer su conservación y facilitar el tránsito de futuros peregrinos.
Este proyecto de reinserción es posible gracias a la colaboración de la Fundación CaixaBank que un año más colabora con los programas de reinserción dirigidos a colectivos vulnerables y en riesgo de exclusión.
El Proyecto Loyola, programa dirigido a internos drogodependientes en proceso de reinserción, organiza estás salidas como instrumento de inserción social y acercamiento a la libertad para aquellos internos que están próximos a finalizar su condena e insertarse nuevamente en la sociedad.
Tenemos que destacar el apoyo de las instituciones segovianas, Subdelegación del gobierno, Concejalía de Turismo del Ayuntamiento de Segovia, alcaldes de la Asociación Camino de San Frutos así como las ONGs, que colaboran con el centro penitenciario y la Pastoral penitenciaria.